
*Grupo INECO es una organización dedicada a la prevención, diagnóstico y tratamiento de enfermedades mentales. A través de su Fundación INECO, investiga el cerebro humano.
Para lograr un estudio eficiente y significativo, es fundamental entender cómo funciona el cerebro cuando aprendemos. Al igual que un piloto, necesita comprender cómo interactúan los sistemas de navegación en su avión, nosotros debemos conocer cómo el cerebro procesa, organiza y recupera la información. Este conocimiento nos permitirá ajustar nuestras estrategias de aprendizaje y optimizar la memoria y la comprensión, favoreciendo un aprendizaje más profundo y duradero.
El aprendizaje profundo se caracteriza por la verdadera comprensión de los conceptos o habilidades, no solo por la memorización. Es un aprendizaje significativo y transferible, es decir, lo aprendido no solo se recuerda a lo largo del tiempo, sino que también se aplica de manera efectiva en distintas circunstancias.

“Para lograr este tipo de aprendizaje, es esencial que el cerebro establezca conexiones neuronales que vinculen la nueva información con los conocimientos previos”, mencionó Martina Grané, licenciada en Psicología, miembro del Departamento de Neuropsicología de INECO.
A continuación, sugerimos algunas estrategias eficaces para cada una de las tres etapas del aprendizaje: adquisición, almacenamiento y recuperación.

En la fase de adquisición, el estudiante recibe, procesa y organiza nueva información. Para facilitar este proceso, es importante implementar técnicas que ayuden a captar la atención y a mantener la concentración.
Una recomendación clave es la repetición en voz alta: al decir lo que estamos aprendiendo con nuestras propias palabras, se activan tanto las redes auditivas como las verbales del cerebro.
Además, combinar esta técnica con el caminar puede ser muy beneficioso. Caminar involucra áreas motoras del cerebro y mejora el procesamiento multisensorial, lo que facilita la consolidación de la información al activar múltiples regiones cerebrales simultáneamente. Esta estrategia ayuda a fortalecer las conexiones neuronales y a crear rutas de conocimiento más sólidas y duraderas.

Una vez adquirida la información, el siguiente paso es almacenarla en la memoria a largo plazo. Aquí, la técnica más efectiva es el repaso espaciado, que consiste en repasar la información en intervalos de tiempo cada vez más amplios. Este enfoque ayuda a consolidar la memoria y asegura que la información se mantenga fresca y accesible cuando se necesite.
Se recomienda seguir un esquema de repaso gradual, como el siguiente:
- Primer repaso: poco después de haber aprendido el contenido (idealmente, el mismo día).
- Segundo repaso: al día siguiente.
- Tercer repaso: tres días después.
- Cuarto repaso: una semana después.
- Repasos adicionales: cada dos semanas o incluso un mes después, según lo requiera el contenido.
Al espaciar los repasos, se refuerzan las huellas de memoria y se facilita la consolidación de los conocimientos a largo plazo.

La última fase del aprendizaje es la recuperación, donde se busca acceder y traer a la mente la información almacenada. Para facilitar este proceso, una de las estrategias más recomendables es la evocación activa, que implica intentar recuperar la información de manera activa, en lugar de simplemente revisar el material pasivamente. Este enfoque refuerza la memoria y hace que la información sea más accesible a largo plazo.
Para aplicar esta estrategia, se puede practicar respondiendo preguntas sobre el material que hemos estudiado. Esto puede hacerse a través de exámenes anteriores, o incluso generando nuestras propias preguntas sobre el tema. Si tenemos acceso a herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT, es posible utilizarla para crear preguntas personalizadas sobre el contenido de estudio, lo que refuerza aún más la evocación activa y permite practicar de forma más dinámica y eficaz.
En conclusión, implementar estas estrategias cognitivas en nuestra rutina de estudio puede transformar el enfoque de aprendizaje, ayudándonos a lograr una comprensión profunda y duradera de los temas que estamos estudiando. Aprovechar la repetición en voz alta, el repaso espaciado y la evocación activa puede optimizar significativamente nuestra capacidad de aprender, almacenar y recuperar información, lo que nos permitirá alcanzar un rendimiento académico más efectivo y sostenible.
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