
La enfermedad de Alzheimer es un trastorno cerebral que deteriora progresivamente la capacidad cognitiva de las personas, afectando su memoria, pensamiento, comportamiento y habilidades sociales. Un aumento de ciertas proteínas en el cerebro provoca que se formen depósitos que, eventualmente, hacen que el cerebro se encoja y que las neuronas mueran. Los primeros síntomas suelen incluir olvidos de eventos o conversaciones recientes, avanzando luego hacia problemas graves de memoria y la incapacidad de realizar tareas cotidianas.
Los signos iniciales pueden ser percibidos tanto por el propio afectado como por amigos o familiares cercanos. Con el progreso de la enfermedad, las dificultades en recordar nombres de familiares, objetos cotidianos y participar en conversaciones se vuelven más evidentes. Además, se pueden presentar problemas para pensar claramente y tomar decisiones, dificultando tareas cotidianas como la gestión financiera o, por ejemplo, la preparación de comidas.
Según un estudio reciente publicado en JAMA Network Open, los suplementos de aceite de pescado podrían ayudar a reducir el riesgo de demencia en personas mayores con predisposición genética a la enfermedad de Alzheimer.

El estudio, que se centra en la prevención de la enfermedad, se llevó a cabo con 102 participantes mayores de 75 años, de los cuales la mitad recibieron tres cápsulas blandas de aceite de pescado de 1,65 gramos al día, mientras que el grupo de control recibió pastillas de placebo con aceite de soja. Entre los participantes, aquellos que portaban el gen APOEε4, asociado a mayores tasas de demencia, experimentaron una disminución significativa en la desintegración de la integridad neuronal en tres años, evaluada mediante resonancias magnéticas. Los participantes sin la predisposición genética no obtuvieron ningún beneficio.
El suplemento parece tener efectos positivos únicamente en aquellos con el gen de alto riesgo, como explicó Steve Allder, neurólogo consultor de Re:Cognition Health, a Medical News Today: “El entorno genético y bioquímico específico en los portadores de APOEε4 podría hacerlos más receptivos a los efectos neuroprotectores de los PUFAs Omega-3, lo que llevaría a la reducción observada en la desintegración de la integridad neuronal”. No obstante, ambos coincidieron en la necesidad de más investigaciones para entender plenamente las implicaciones y establecer pautas definitivas.

Adicionalmente, un equipo de investigación liderado por la Universidad de Arkansas para Ciencias Médicas ha identificado una molécula que puede inhibir los efectos perjudiciales del gen APOEε4, lo cual podría formar la base para un nuevo tratamiento del Alzheimer. Esta molécula, denominada CBA2, se une a una región específica del ADN, bloqueando la actividad del gen y permitiendo la autogafagia de beta-amiloide, una proteína tóxica característica de la enfermedad. El estudio se publicó en la revista Communications Biology y fue bien recibido por expertos en el campo.
Con respecto a aquellos que no tienen predisposición genética los especialistas aseguraron: “Nuestros hallazgos mostraron que, durante tres años, no hubo una diferencia estadísticamente relevante entre el placebo y el grupo que tomó aceite de pescado”, explicó Lynne Shinto, profesora de neurología en la Escuela de Medicina de OHSU y coautora del estudio. “No creo que sea perjudicial, pero no diría que necesitas tomar aceite de pescado para prevenir la demencia”, añadió.
El Dr. Heather M. Snyder, vicepresidenta de Relaciones Médicas y Científicas de la Asociación de Alzheimer, comentó sobre los hallazgos que, aunque son prometedores, la investigación está en una etapa muy preliminar y se requiere más trabajo para garantizar su seguridad y eficacia en humanos.
Por otro lado, el Dr. Emer MacSweeney, CEO y director médico de Re:Cognition Health, quien no participó en el estudio, destacó: “Estos resultados sugieren esperanza, especialmente para el 25% de la población que hereda una copia del gen APOEε4 y tiene tres veces más probabilidades de desarrollar Alzheimer entre los 65-85 años, que un individuo que no tiene el gen”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el 60-70% de los casos de demencia se deben a la enfermedad de Alzheimer, con el mayor factor de riesgo siendo la edad. Además, la herencia genética puede influir en el desarrollo de la enfermedad, especialmente el gen APOE, cuya variante APOEε4 incrementa el riesgo en un porcentaje significativo de la población.
Dado que los suplementos de Omega-3 parecen seguros, Steve Allder y Molly Rapozo, RDN, nutricionista registrada en el Instituto de Neurociencia del Pacífico en Santa Mónica, CA, recomendaron a las personas aumentar la ingesta de pescado de aguas frías, ricos en estas grasas saludables. No obstante, insistieron en que cualquier suplemento debe tomarse bajo supervisión médica.
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