
Estados Unidos se encuentra en medio de lo que los investigadores han llamado la “cuarta ola” de la crisis de los opioides, caracterizada por muertes por sobredosis causadas por la combinación de estimulantes y el poderoso opioide sintético fentanilo.
Una nueva investigación que se publicó en la revista Addiction, dirigida por la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), descubrió que la proporción de muertes por sobredosis en Estados Unidos, que involucran tanto fentanilo como estimulantes, se ha multiplicado por más de 50 desde 2010, de 235 muertes (0,6%) en 2010 a 34.429 muertes (32,3%) en 2021.
Según advirtieron, en este trabajo buscaron “caracterizar la muerte por polisustancias en los Estados Unidos durante la transición a la cuarta ola de la crisis por sobredosis de drogas”, además de “caracterizar las sustancias co-implicadas en sobredosis fatales de opioides sintéticos (principalmente análogos de fentanilo fabricados ilícitamente) por año, estado y grupos sociodemográficos interseccionales”. Siendo que, en este último año, estimulantes como la cocaína y la metanfetamina se han convertido en la clase de droga más común encontrada en sobredosis relacionadas con fentanilo en EEUU.
“El potencial de producción mundial de fentanilo es simplemente astronómico” (...) Siempre que haya precursores químicos disponibles, el suministro de la droga terminada es ‘virtualmente interminable’. El fentanilo, barato y potente, permite una estrategia de tráfico de ‘bombardeo’, dijo a la agencia Reuters Bryce Pardo, investigador de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés).
Por su parte, el doctor Carlos Riveros, médico general, especialista de Medicina Interna en Miami, Florida, explicó en un artículo de la Voz de América: “El fentanilo es uno de los opioides más potentes que hay. Originalmente nosotros lo usamos para pacientes que tienen cirugía para evitar los dolores o pacientes que tienen un dolor extremadamente fuerte, pero se usa de una forma controlada y aguda”.
Sin embargo, el uso ha cambiado. “Las raíces del problema realmente comenzaron con la prescripción excesiva de opioides recetados, pero ahora se caracteriza realmente por los estimulantes y el fentanilo”, dijo Chelsea Shover, profesora asistente residente en la Facultad de Medicina David Geffen de UCLA, coautora del estudio.
Según el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de Estados Unidos (NIDA, por sus siglas en inglés), “el fentanilo es un fuerte opioide sintético similar a la morfina, pero entre 50 y 100 veces más potente”.

“Ahora estamos viendo que el uso de fentanilo junto con estimulantes se está convirtiendo rápidamente en la fuerza dominante en la crisis de sobredosis en Estados Unidos”, dijo el autor principal del estudio Joseph Friedman, investigador adicional de la Facultad de Medicina David Geffen de UCLA.
El nuevo problema, entonces, son las llamadas sobredosis de polisustancias, que incluyen más de un medicamento.
Continuó Friedman: “El fentanilo ha provocado una crisis de sobredosis de múltiples sustancias, lo que significa que la gente mezcla el fentanilo con otras drogas, como estimulantes, pero también con muchas otras sustancias sintéticas. Esto plantea muchos riesgos para la salud y nuevos desafíos para la atención médica”.
“Disponemos de datos y experiencia médica sobre el tratamiento de los trastornos por consumo de opioides, pero comparativamente poca experiencia con la combinación de opioides y estimulantes juntos, o con opioides mezclados con otras drogas. Esto hace que sea difícil estabilizar médicamente a las personas que están dejando de consumir múltiples sustancias”, advirtió el médico.

El estudio ilustró con un gráfico cómo la crisis de los opioides en Estados Unidos comenzó con un aumento de las muertes por opioides recetados (ola 1) a principios de la década de 2000 y por heroína (ola 2) en 2010. Alrededor de 2013, un aumento de las sobredosis de fentanilo marcó la tercera ola. La cuarta ola (sobredosis de fentanilo con estimulantes) comenzó en 2015 y continúa creciendo.
Para complicar aún más las cosas, las personas que consumen múltiples sustancias también pueden tener un mayor riesgo de sobredosis, y muchas sustancias que se mezclan con fentanilo no responden a la naloxona, el antídoto contra una sobredosis de opioides.
Los autores también encontraron que las muertes por sobredosis de fentanilo/estimulantes afectan a las comunidades de minorías raciales/étnicas en los EEUU, incluidos los afroamericanos y los nativos americanos.
También existen patrones geográficos en el uso de fentanilo/estimulantes. En el noreste de Estados Unidos, esta sustancia tiende a combinarse con cocaína; en el sur y el oeste aparece más comúnmente con la metanfetamina.

“Es un objetivo móvil en el sentido de que el perfil de qué medicamentos o combinaciones de medicamentos están causando la mayor cantidad de muertes ha cambiado cada dos años en los últimos años”, dijo Shover.
De acuerdo con el último Informe Mundial sobre Drogas 2023 elaborado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), este opiáceo sintético “ha modificado radicalmente el consumo de opioides en América del Norte”.
Qué es el fentanilo
El doctor Enrique De Rosa Alabaster (MN 63406), médico psiquiatra, neurólogo, sexólogo y médico legista explicó a Infobae: “El fentanilo es básicamente un opioide, es un analgésico que se usa para tratar el dolor severo. Puede tener consecuencias negativas, aún en dosis muy muy pequeñas. Los efectos son analgésicos, sedantes y actúan a nivel del sistema nervioso central”.
Los efectos del fentanilo incluyen: felicidad extrema, aletargamiento, náuseas, confusión, estreñimiento, sedación, problemas para respirar y pérdida del conocimiento.
Según la Oficina de Naciones Unidas para la Droga y el Delito (ONUDD), la sobredosis ocurre cuando una droga “causa efectos secundarios graves y síntomas que ponen en peligro la vida. Cuando se produce una sobredosis de fentanilo, la respiración se puede hacer muy lenta o detenerse por completo. Esto puede reducir la cantidad de oxígeno que llega al cerebro, lo que se conoce como hipoxia”. “La hipoxia puede llevar a un estado de coma y causar daños permanentes en el cerebro; también puede causar la muerte”, explicó el organismo.
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