
Si bien los especialistas en cuidados intensivos ya utilizaban la técnica de rotar a los pacientes sobre su estómago en casos de síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA) y otras afecciones respiratorias, este nuevo estudio es la primera gran investigación en analizar sus efectos positivos en personas con SARS-CoV-2.
The Lancet Respiratory Medicine difundió los resultados de un ensayo internacional realizado en 42 centros médicos de Estados Unidos, México, Francia, Canadá, Irlanda y España. De la investigación participaron 1.126 personas hospitalizadas entre abril de 2020 y enero de 2021.
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“Es la primera gran investigación que analiza los beneficios de un cambio de posición en pacientes despiertos y que respiran espontáneamente por sí mismos, como parte del tratamiento en pacientes COVID-19″, explicó el coordinador médico de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Vall d’Hebron, Oriol Roca.
El ensayo fue coordinado por el Hospital de Tours en Francia y demostró empíricamente que la posición decúbito prono- es decir boca abajo- mejora la oxigenación arterial. La rotación en la posición de los pacientes con SARS-CoV-2 mejoró la evolución en aquellos tratados con oxigenoterapia de alto flujo, el tratamiento que se aplica cuando existe una insuficiencia respiratoria aguda, en este caso, debido al COVID-19.
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La mitad de los pacientes incluidos en el estudio transcurrieron la internación en posición estándar, es decir boca arriba; de ese grupo el 46% necesitó intubación o murieron hasta 28 días después de la investigación. En cambio, los pacientes que estuvieron boca abajo al menos una hora al día, en dos sesiones de 30 minutos, mejoraron todos los indicadores de respiración y oxigenación. Y otro dato alentador, los enfermos que estuvieron en decúbito prono durante al menos ocho horas diarias, solo el 17% terminaron en intubación o muerte
En diálogo con Infobae, el doctor Ricardo Teijeiro, infectólogo del Hospital Pirovano y expresidente de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), remarca que “la pronación del paciente es efectiva para ampliar la función respiratoria, porque esa posición revierte la evolución respiratoria desfavorable en muchos casos”.
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Teijeiro explica que la rotación boca abajo del paciente “mejora la capacidad pulmonar, y la función respiratoria depende justamente de ampliar esa capacidad pulmonar”.
Los científicos que participaron de la investigación explicaron los beneficios de incorporar este tratamiento, el primero de ellos es que que no implica costo alguno a la práctica clínica. “Proponemos incluirlo como parte de la rutina médica para los pacientes con COVID-19 con insuficiencia respiratoria aguda que necesiten oxigenoterapia de alto flujo”, concluyó Roca, que también es investigador del grupo de investigación en Shock, Disfunción Orgánica y Resucitación (SODIR) del Hospital Vall d’Hebron.
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Antes de este ensayo clínico, el doctor Jordi Mancebo, director de Terapia Intensiva del Hospital de Sant Pau de Barcelona, ya había explicado que, en ese centro médico, el 80 % de los pacientes de COVID-19 internados en cuidados intensivos ya eran colocados en posición decúbito prono para mejorar la oxigenación arterial. El doctor Teijeiro, infectólogo del Hospital Pirovano, marca la misma tendencia en la Argentina, este estudio internacional confirma que la posición del paciente es clave para mejorar su oxigenación.
La incorporación de esta práctica médica que no implica costo económico ni necesidad de personal sanitario extra es clave en momentos que la variante Delta es la dominante entre los nuevos casos en el mundo, y es inminente su transmisión comunitaria en la Argentina, ya que las camas de terapia intensiva y la cantidad de respiradores disponibles son un recurso indispensable para afrontar la tercera ola de contagios de COVID-19.
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