COVID-19: la hidroxicloroquina y la azitromicina en casos leves y moderados no son seguras ni eficientes

La visión sobre el reciente estudio de The New England Journal of Medicine del doctor Alejandro Malbrán, experto en alergia, asma e inmunología e investigador del CONICET, y del profesor adjunto a Cargo de Enfermedades Infecciosas de la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral, doctor Osvaldo F. Teglia

Se reaviva la polémica sobre el uso de la hidroxicloroquina combinada con la azitromicina (Europa Press)
Se reaviva la polémica sobre el uso de la hidroxicloroquina combinada con la azitromicina (Europa Press)

La hidroxicloroquina y la azitromicina han sido utilizadas para tratar pacientes con COVID-19 en pacientes leves y moderados. Sin embargo, un estudio reciente del The New England Journal of Medicine, mostró que los medicamentos no son eficientes, ni seguros. El ensayo incluyó pacientes hospitalizados con COVID-19, sospechoso o confirmado, que no recibían oxígeno suplementario o con un máximo de 4 litros de oxígeno por minuto.

Los pacientes fueron repartidos aleatoriamente en tres grupos. Unos recibieron una atención estándar, otros una atención estándar más hidroxicloroquina en una dosis de 400 mg dos veces por día. Y por último, otros recibieron la atención estándar más hidroxicloroquina y azitromicina en una dosis de 500 mg una vez al día durante 7 días.

Luego de 15 días se observó que el estado de los grupos de pacientes que recibieron los medicamentes no fue mejor de los que recibieron una atención estándar. Inclusive, percibieron algunos efectos adversos. La prolongación del intervalo QT corregido y la elevación de los niveles de enzimas hepáticas fueron más frecuentes en pacientes que recibieron hidroxicloroquina, sola o con azitromicina.

El medicamento hidroxicloroquina se muestra en la Farmacia Rock Canyon en Provo, EEUU (REUTERS/George Frey)
El medicamento hidroxicloroquina se muestra en la Farmacia Rock Canyon en Provo, EEUU (REUTERS/George Frey)

El doctor Alejandro Malbrán, experto en alergia, asma e inmunología e investigador del CONICET, explicó a Infobae la función de estos medicamentos. “La hidroxicloroquina se usa para la malaria. Tiene propiedades anti inflamatorias y se utiliza, también, para el tratamiento de la artritis. Altera funciones celulares que podrían alterar el ciclo viral. La azitromicina es un antibiótico al que, también, se le adscriben capacidades anti inflamatorias. Con respecto a los resultados arrojados por el estudio comentó: “Este fracaso es un ejemplo de cómo observaciones no controladas adecuadamente, que parecen buenas, cuando se estudian correctamente no funcionan”.

El profesor adjunto a Cargo de Enfermedades Infecciosas de la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral, el doctor Osvaldo F. Teglia, se unió al debate y explicó: “Los estudios de cloroquina están bajo la lupa actualmente. Por un lado, no se encontró una diferencia significativa entre los grupos que recibieron atención estándar, hidroxicloroquina sola o hidroxicloroquina más azitromicina. Y, por otro lado, los pacientes que recibieron hidroxicloroquina, ya sea con azitromicina o solos, tuvieron eventos adversos más frecuentes (prolongación del intervalo QTc) que es una alteración en el electrocardiograma”.

Un estudio reciente del The New England Journal of Medicine, mostró que la hidroxicloriquina y azitromicina no son eficientes, ni seguros contra COVID-19 (EFE/EPA/DIEGO AZUBEL/Archivo)
Un estudio reciente del The New England Journal of Medicine, mostró que la hidroxicloriquina y azitromicina no son eficientes, ni seguros contra COVID-19 (EFE/EPA/DIEGO AZUBEL/Archivo)

Con respecto a los dos medicamentos en cuestión, remarcó que se trata de sustancias “fuera de prospecto”. “Esto marca la posibilidad de utilizar un medicamento para algo distinto al que oficialmente se encuentra registrado y autorizada su comercialización. Siempre en la medida en que no existan tratamientos alternativos, y que la evolución de la afección padecida signifique una amenaza para la salud del paciente”, añadió Teglia. Con respecto al uso común de las dos sustancias explicó: “La cloroquina y la hidroxicloroquina tienen una larga historia en la prevención y el tratamiento de la malaria y el tratamiento de enfermedades inflamatorias crónicas, incluido lupus eritematoso sistémico (LES) y artritis reumatoide (AR). Cloroquina e hidroxicloroquina parecen actuar bloqueando la entrada viral en las células inhibiendo la formación de los ‘endosomas’ por un proceso de acidificación. Adicionalmente, tienen un efecto inmunomodulador a través de la inhibición de producción de citoquinas en células huésped (mecanismo por el cual estas drogas son utilizadas en enfermedades inmunológicas)”.

Sobre la Azitromicina (AZM) detalló que se trata de un antibiótico muy utilizado en infecciones de vías respiratorias y de transmisión sexual. Y que su potencial actividad en el COVID 19 se fundamenta en un supuesto efecto antiviral. “Las propiedades de inmunomodulación de AZM son la razón de su postulación en el uso contra las manifestaciones inflamatorias de COVID 19″. “El antibiótico muestra un perfil inmunomodulador interesante al inhibir varias citoquinas involucradas en el síndrome respiratorio severo de COVID-19”, concluyó Teglia.

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