¿Cómo manejar la presión de los niños en el deporte?

El desarrollo deportivo de los menores puede provocar en estrés. Los seis principales errores que cometen los padres

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La exigencia desmedida durante práctica
La exigencia desmedida durante práctica deportiva puede generar estrés (Shutterstock)

Comienza como un juego. Se desarrolla y copta la dinámica familiar. Los niños que practican deporte de manera regular, en un equipo o en solitario, comienzan a desandar un camino hacia el profesionalismo, cuando la disciplina lo permite.

Marcelo Roffé, Master en Psicología del deporte y de la Actividad Física, explicó: "El deporte va enseñando al niño –o joven- a desenvolverse con autonomía, confianza, disciplina. A competir, cooperar y adaptarse a reglas específicas. Asimismo, le inculca el respeto por el rival, favorece el desarrollo de la voluntad y de la autosuperación, aumenta la tolerancia a la frustración y le otorga sus primeras experiencias tanto de fracaso como del triunfo".

El recorrido no es sencillo. A medida que se va produciendo el crecimiento, muchos jóvenes comienzan a adquirir obligaciones, responsabilidades y, a la vez, a sentir presión, tanto personal como del entorno. Y la manera en que se transite esta etapa puede ser determinante. Porque al talento, en el grado que sea, se lo debe acompañar con trabajo y apoyo, mucho apoyo.

Los deseos de los padres,
Los deseos de los padres, muchas veces, complican más la situación (Shutterstock)

Para el especialista la motivación de los menores va cambiando, pasan de divertirse, de querer superarse en equipo a querer ganar sobre todas las cosas. "Es cuando se debe replantear mediante el diálogo conjunto, para qué se juega y cuales son las recompensas que también se encuentran en juego a la hora de competir".

Sus beneficios están fuera de la discusión, pero el mundo que rodea al deporte, cuando se comienza a ser competitivo, puede traer aparejadas consecuencias emocionales como presión y estrés excesivo.

Entonces, ¿cuál es el límite?¿Cuál es el momento donde el apoyo comienza a convertirse en un problema?

"El problema de los niños somos los adultos. Los adultos malogramos a jóvenes con mucho talento. Están los padres que quieren realizar su propio sueño frustrado o hasta 'salvarse' económicamente".

Lo importante es apoyarlos, pero
Lo importante es apoyarlos, pero sin presión (Shutterstock)

¿Hay deportes recomendados según la edad?

"Nunca se sabe con certeza qué deporte terminará eligiendo una persona luego de la niñez", explicó el licenciado Javier Vila, miembro Asociación de Psicología del Deporte Argentina (APDA).

En este sentido, sostuvo que lo ideal es encontrar una actividad que permita un buen desarrollo de la resistencia, la velocidad, la amplitud del movimiento, la coordinación, y la bilateralidad.

"Deportes que ofrezcan una amplia base, sobre todo teniendo en cuenta que al niño le queda un largo camino por recorrer y su cuerpo experimentará muchos cambios a lo largo de la adolescencia. Y sobre todo, elegir una actividad donde el niño pueda disfrutar. Y me parece importante resaltar que en este disfrute los padres deben estar implicados."

La competencia debe ser más
La competencia debe ser más importante que el ganar (Shuttersotck)

Los seis principales errores de los padres

  • Confundir implicarse en el deporte del niño con presionarlo . Si quieres que tu hijo disfrute el deporte, disfrútalo con él.
  • No regular las expectativas en relación al futuro deportivo del niño, por más que sea bueno técnicamente. Aprender a hacerlo, además, ayuda al padre a regular sus propias expectativas.
  • Cuando se resalta la importancia de ganar por sobre sobre la práctica deportiva. Los niños son competitivos y quieren ganar siempre, no es necesario que los adultos potencien este punto.
  • La práctica deportiva debe sumar y crear hábitos deportivos, si el niño la pasa mal, ¡cuidado!
  • Criticar las decisiones del entrenador delante del menor. Esta actitud no favorece el respeto a un tercero y genera frustración.
  • No acompañarlos cuando los resultados no son los esperados. Se debe apoyarlos siempre, cuando las cosas van bien o no.