La vitivinicultura entra en una etapa decisiva con el consumo estancado y una dura pulseada salarial

Tras la etapa de liberación de los vinos, el sector comienza a planificar las tareas de poda mientras proyecta un segundo semestre

Guardar
Google icon
Copa de vino tinto Malbec sobre mesa de madera rústica, con viñedos dorados al atardecer y montañas nevadas en el fondo. Hojas secas dispersas.
Productores, bodegas y trabajadores comienzan a transitar una etapa clave para definir el rumbo de la actividad en los próximos meses (Imagen Ilustrativa Infobae)

La industria vitivinícola afronta un segundo semestre cargado de desafíos. Con un mercado interno que aún no logra recuperarse, una inflación que continúa condicionando la actividad y salarios que perdieron terreno frente al aumento del costo de vida, productores, bodegas y trabajadores comienzan a transitar una etapa clave para definir el rumbo de la actividad en los próximos meses.

El consumo interno de vino en Argentina ha experimentado altibajos, con un repunte en el primer trimestre de 2026 que sumó 166.781.400 litros (+1,5% interanual). El segmento es liderado por Mendoza, impulsado principalmente por vinos genéricos (sin mención varietal) y espumantes, mientras que los vinos en botella tradicional han retrocedido.

PUBLICIDAD

Los expertos reconocen a la uva como una fruta que favorece la salud del cerebro, corazón e intestino
El consumo interno de vino en Argentina ha experimentado altibajos en los últimos meses (Canva)

En tanto, tras la finalización del proceso de liberación de los vinos, el sector concentra ahora su atención en el inicio de las tareas de poda y en las variables que marcarán la evolución del negocio durante la segunda mitad del año. “Actualmente estamos analizando el movimiento de la liberación de los vinos y las variables del sector para evaluar el inicio formal de las tareas de poda en las fincas. En este escenario, ya tenemos la mirada puesta en las paritarias que comenzaremos a negociar en agosto”, aseguró Daniel Romero, secretario de Prensa, Cultura y Difusión de la Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas (FOEVA).

Agregó que “la situación general es complicada, dado que si bien la exportación ha mostrado una leve apertura en el último tiempo, debemos esperar a ver cómo evoluciona la economía y el país en términos generales para medir el impacto real sobre nuestra actividad”.

PUBLICIDAD

En ese contexto, agosto marcará el inicio de una nueva negociación salarial entre FOEVA y las cámaras empresarias. El objetivo será definir los salarios correspondientes al período agosto-febrero.

Bandera argentina izada en un mástil de madera entre hileras de vides con uvas, un camino de tierra, montañas al fondo y un cielo con nubes al atardecer.
Agosto marcará el inicio de una negociación salarial entre FOEVA y las cámaras empresarias para definir los salarios correspondientes al período agosto-febrero (Imagen Ilustrativa Infobae)

Desde la organización sindical sostienen que los trabajadores acumulan un deterioro salarial de entre el 4% y el 5% respecto de la inflación registrada durante la última paritaria. “El salario de los empleados vitivinícolas está completamente relegado. Venimos arrastrando un sueldo muy devaluado, que es la pelea constante que tenemos en todas las paritarias. Se habló de negociaciones libres, pero nunca terminó siendo así, el Gobierno siempre termina poniendo un techo a las paritarias”, afirmó Romero.

Actualmente, el salario básico de un trabajador de viña se ubica en $786.000, mientras que un operario de bodega percibe un básico de $955.000. Para FOEVA, ambos valores quedaron rezagados frente al incremento del costo de vida, por lo que la recomposición salarial será uno de los ejes centrales de las próximas negociaciones con el sector empresario.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD