El carbono del suelo, una reserva clave para producir mejor

Actualizar las reservas de carbono de los suelos argentinos permite mejorar la fertilidad, orientar decisiones productivas y diseñar estrategias de manejo y conservación más eficientes

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Actualizar las reservas de carbono
Actualizar las reservas de carbono de los suelos argentinos permite mejorar la fertilidad, orientar decisiones productivas y diseñar estrategias de manejo y conservación más eficientes (inta)

Medir el suelo no se limita a evaluar su rendimiento inmediato. En ese entramado invisible, el carbono orgánico cumple un rol central: es el principal indicador de la calidad del suelo y una variable decisiva para definir su uso a largo plazo.

Con este foco, especialistas del INTA avanzan en la actualización de las estimaciones de carbono orgánico de los suelos argentinos.

Contar con información precisa sobre estas reservas permite diseñar estrategias de uso y manejo que mantengan o incrementen el carbono orgánico. ¿Por qué es tan relevante? Porque su conservación mejora la fertilidad, la productividad y la eficiencia del aprovechamiento del suelo en los distintos sistemas productivos del país.

Existe un interés creciente por
Existe un interés creciente por estimar y actualizar las reservas de carbono del suelo con mayor precisión y resoluciones espaciales (inta)

Un trabajo federal y articulado

Los relevamientos se desarrollan desde las Agencias de Extensión Rural y Estaciones Experimentales del INTA en más de quince provincias, en articulación con otras entidades nacionales. Esta red institucional permite actualizar y brindar información digital precisa sobre la distribución del carbono orgánico del suelo en todo el territorio.

Pablo Peri, coordinador del Programa Nacional Forestales del INTA, explicó que “existe un interés creciente por estimar y actualizar las reservas de carbono del suelo con mayor precisión y resoluciones espaciales más finas, dada su importancia a escala mundial”.

Tecnología para estimar lo que no se mide

El trabajo incorpora técnicas de cartografía digital de suelos que permiten estimar tanto las reservas de carbono orgánico como la incertidumbre asociada a esas estimaciones. Para ello se analizaron datos de 5.400 sitios del país junto con 40 variables climáticas, topográficas, edáficas y de la vegetación.

Con esta base se generó un modelo de predicción que permite estimar las reservas en áreas no medidas y construir una representación espacial a escala nacional.

Estas estimaciones funcionan como una línea de base para estudios vinculados al cambio de uso del suelo o a procesos de intensificación agropecuaria. El desafío es claro: que el manejo de las tierras mantenga o incremente el carbono orgánico del suelo.

Cuánto carbono hay y dónde se concentra

Según detalló Juan Gaitán, investigador del CONICET, “la reserva media de carbono fue estimada en 51,3 toneladas por hectárea, lo que representa 13,25 petagramos de carbono, casi un 2 % de las reservas mundiales”.

A nivel regional, la Patagonia, el Chaco seco y las Pampas concentran más del 50 % de las reservas. Los bosques andinos patagónicos se destacan con casi 130 toneladas por hectárea en los primeros 30 centímetros. En términos de cobertura, los pastizales acumulan el 61 % del carbono total del país, seguidos por tierras forestales, agrícolas y humedales.

Información clave para decidir

Peri destacó que esta actualización es fundamental para proyectos como los esquemas de bonos de carbono y para identificar sitios donde es posible incrementar las reservas mediante cambios en las prácticas de manejo o en el diseño del paisaje.

Desde 2023, la actualización de la cartografía digital del carbono orgánico en los suelos argentinos avanza como una herramienta estratégica para la conservación y la producción.

Fuente: Inta