
Y un día se cortó la racha, aunque no implica que haya que quitar la lupa sobre los precios. Después de 8 subastas en rojo en el Global Dairy Trade (GDT), la plataforma de Fonterra que marca el pulso de los precios internacionales, la leche en polvo, nuestro principal lácteo exportado, trepó 7.2% en el primer encuentro del año, para ubicarse en torno de USD 3407 la tonelada. Hay que ir hasta la segunda subasta de agosto de 2025 para encontrar un incremento en las cotizaciones. Completaron la lista la leche descremada, con una mejora del 5,4% (USD/t 2.565), la manteca, que subió 3,8% (USD/t 5.206) y el queso cheddar, que progresó 0,6% (USD/t 4.665). La información indica que los contratos cercanos correspondientes a la leche en polvo entera se llevaron asimismo la mejor parte, sobre todo febrero, marzo y abril, con mejoras entre 6.9% y 7,8%.
El impulso alcista parece apoyarse más que nada en razones técnico-especulativas, tras una caída que acumuló pérdidas de casi USD 900 para la leche en polvo entera en algo más de 4 meses. En este caso se habla de niveles de inventarios globales que no justifican un entusiasmo perdurable a mediano plazo. Es cierto, hay algún protagonismo por parte de la demanda de ciertos países de Asia y el Medio Oriente, que ante volúmenes de oferta algo más ajustados tienden a empujar los precios, demasiado quizás en este caso. Intangibles como los temores que genera el escenario geopolítico actual, o reacomodamientos propios de la cartera de los inversores habrían exacerbado los resultados de esta subasta.

Los especialistas opinan que en el fondo el contexto sigue siendo bajista, ya que a nivel global la disponibilidad de leche es superior a la del año previo. Se trata de una sobreoferta que busca clientes aún a precios que comprimen sensiblemente los márgenes. Hay leche en exceso en Nueva Zelanda, Estados Unidos e incluso en Europa. Y en China, el gran importador, el déficit del blanco fluido parece haberse reducido en los últimos meses.
Los técnicos de Rabobank han analizado las perspectivas para este mercado en el año que acaba de iniciarse, y no son las mejores. En principio, esperan que la tendencia a una mayor oferta de leche persista durante 2026 y continúe presionando el valor del producto a nivel internacional. Por eso visualizan un escenario con precios a la baja. La producción de leche en la mayoría de las principales regiones exportadoras de productos lácteos está creciendo con fuerza, a un ritmo que ha superado las expectativas previas. Se prevé que la oferta de leche en las siete principales regiones exportadoras haya aumentado un 1,8 % interanual en el segundo semestre de 2025, antes de desacelerarse al 1,1 % interanual en 2026.
Los elevados precios de la leche en origen en Estados Unidos, la Unión Europea y Oceanía durante el primer semestre de 2025 fueron un factor clave para el crecimiento actual del volumen producido. La mejora que aún perdura en los márgenes de las explotaciones y la ausencia de condiciones meteorológicas adversas seguirán impulsando al alza la oferta de leche. Además, se prevé que los precios de los alimentos concentrados se mantengan accesibles para el tambero incluso este año, ya que la abundancia de suministros los mantiene bajo control.

En cuanto a la demanda, su persistente debilidad es evidente en muchos canales de distribución de alimentos, y se necesitará un aumento en la confianza del consumidor para impulsar el gasto discrecional. China aún lucha contra una caída del consumo, y las señales de recuperación en el sudeste asiático alternan buenas y malas. En Estados Unidos, la preocupación por el mercado laboral y el impacto de los aranceles contribuyen a un clima de baja confianza del consumidor.
El creciente excedente exportable ha comenzado a presionar los precios en algunas de las principales regiones productoras de lácteos. En Estados Unidos, los retrocesos para el queso y la manteca en el tercer trimestre de 2025 se han traducido en precios más bajos de la leche en origen en el cuarto trimestre de 2025 y así continuará durante el primer semestre de 2026. La debilidad de los precios de los productos lácteos también se ha materializado en Europa y en gran parte de las subastas del GDT durante el tercer trimestre de 2025.
En general, la moderación prevista en el ritmo de crecimiento de la oferta de leche en los próximos meses debería empezar a aliviar la presión sobre los precios, a medida que el mercado busca el equilibrio perdido. No obstante, la persistente abundancia de producción de leche, junto con una demanda menor de la esperada, podría generar una mayor caída de los precios.

En este contexto, los especialistas de Rabobank concluyen que, si no se produce un cambio significativo en la relación entre oferta y demanda, el sector lácteo podría enfrentar varios meses adicionales de presión bajista, con impacto tanto en la industria como en los productores y los consumidores.
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