Leptospirosis: cómo anticiparse a una enfermedad que aparece con el calor y la lluvia

Cuando suben las temperaturas y se acumula el agua, una bacteria encuentra el escenario perfecto para circular. Claves para cuidar el rodeo y a quienes trabajan en el campo

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Cuando suben las temperaturas y
Cuando suben las temperaturas y se acumula el agua, una bacteria encuentra el escenario perfecto para circular. Claves para cuidar el rodeo y a quienes trabajan en el campo (Imagen Ilustrativa Infobae)

El verano no solo trae días largos y pasturas en crecimiento. También instala condiciones que obligan a extremar cuidados sanitarios. El calor y las lluvias frecuentes favorecen la supervivencia de la leptospirosis, una enfermedad silenciosa que afecta a los animales de producción y puede transmitirse a las personas.

Frente a este contexto, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria refuerza las recomendaciones para prevenir su aparición en los establecimientos pecuarios.

Se trata de una zoonosis causada por la bacteria Leptospira interrogans, con impacto sanitario y productivo. En los rodeos, suele manifestarse cuando ya generó pérdidas: abortos, menor fertilidad o caídas en la producción.

En las personas, en cambio, puede ir desde cuadros leves hasta formas graves. ¿El punto en común? Un ambiente húmedo, animales infectados y manejos que no siempre alcanzan para cortar el ciclo de transmisión.

La leptospirosis se mantiene y
La leptospirosis se mantiene y se disemina a través de la orina de animales infectados, que contamina suelos, charcos, cursos de agua y superficies. (Adobe Stock)

Cuando el ambiente juega a favor de la bacteria

La leptospirosis se mantiene y se disemina a través de la orina de animales infectados, que contamina suelos, charcos, cursos de agua y superficies. En los bovinos —especialmente los más jóvenes— el contagio ocurre por contacto directo o por exposición a estos ambientes, con ingreso de la bacteria a través de pequeñas heridas en la piel o por las mucosas.

Muchas veces la infección pasa desapercibida. Otras, deja señales claras: abortos en preñeces avanzadas, nacimientos prematuros, retención placentaria, fallas reproductivas, disminución de la producción láctea, mucosas amarillentas u orina de color oscuro. La pregunta clave es si el rodeo está siendo observado a tiempo para detectar esos cambios sutiles.

Más allá del bovino

En los campos donde la enfermedad está presente, la leptospirosis no se limita a una sola especie. Ovinos, caprinos, porcinos y caninos también pueden infectarse y actuar como fuente de transmisión. En las personas, el riesgo aparece al manipular animales enfermos o al tener contacto con ambientes contaminados.

Aunque se la asocia al ámbito rural, la enfermedad también puede presentarse en zonas urbanas, sobre todo cuando hay roedores, que cumplen un rol central en la diseminación de la bacteria. El clima cálido y húmedo completa el escenario.

Prevenir es una tarea cotidiana

La clave está en el manejo. Vacunar a los animales, aplicar tratamientos antibióticos cuando corresponde y utilizar elementos de protección personal —guantes, botas de goma y gafas— durante las tareas diarias reduce de manera significativa el riesgo de contagio.

A esto se suma el control de roedores, la eliminación de condiciones que favorezcan su asentamiento, el mantenimiento de corrales y galpones, la limpieza frecuente de comederos y bebederos y la prevención del anegamiento y estancamiento de agua. Pequeñas acciones, sostenidas en el tiempo, marcan la diferencia.

Una enfermedad que debe notificarse

La leptospirosis en animales es de notificación obligatoria según la Resolución SENASA 153/2021. Ante cualquier sospecha o confirmación, se debe informar al organismo por sus canales oficiales.

Anticiparse a la leptospirosis es cuidar el rodeo, proteger a los trabajadores rurales y sostener la productividad.

Fuente: Senasa