Era ciertamente muy esperado el informe de stocks al 1º de marzo y la estimación de área por sembrar en Estados Unidos a partir de este mes, que difundió el pasado lunes el Departamento de Agricultura de este país (USDA). Es que el mercado, y sobre todo Chicago, reconocen drivers primarios y secundarios, y lentamente se van invirtiendo los roles: lo que ha venido sucediendo en Sudamérica cede el centro de la escena a la nueva campaña en Estados Unidos.
En este punto, la estimación de área por sembrar era el dato que muchos buscaban para saber cuánto pagar por cada producto, qué vender y qué comprar en lo inmediato. Y más allá de que los promedios del sondeo a inversores y operadores no difirieron sustancialmente de la palabra del USDA, el feeling del mercado iba por otro lado.
En el caso del área de soja por sembrar el organismo proyectó 33,40 millones de hectáreas, respecto de los 33,50 millones que imaginaba el inversor. El área sembrada de maíz se estimó en 38,13 millones de hectáreas, versus los 37,75 millones que calculaba el mercado. ¿Y entonces? Más allá de los promedios, el inversor venía poniéndole fichas a la soja apostando a una sorpresa estimulante: una superficie bien por debajo del promedio. Con el maíz sucedió lo contrario: por encima de lo que indican los promedios, las cotizaciones del cereal estaban diciendo que el mercado temía muy malas noticias.
Ni el número de soja fue lo suficientemente bajo como para sostener enfáticamente la apuesta “alcista” de los días previos, ni el de maíz lo suficientemente negativo como para seguir vendiendo. Como resultado la oleaginosa cerró en rojo la rueda del lunes y el maíz logró sostener sus precios en posiciones cercanas.
No debería sorprender demasiado. La soja estadounidense viene castigada por los chinos y sus tarifas, y necesitaba una noticia impactante en materia de área sembrada para levantar la alicaída moral de la tropa propia en medio de la megacosecha brasileña. En cambio, el maíz reúne muchos fundamentos alcistas, salvo la obsesión de Trump por castigar a México, el comprador excluyente del cereal estadounidense.
A raíz de la guerra de tarifas que ha planteado el republicano, el maíz había perdido terreno, a pesar de ser un producto demandado y competitivo. Necesitaba muy malas noticias para sostener la tendencia bajista, y las del USDA después de todo no fueron demasiado negativas. Se va a sembrar más maíz en el país de las barras y las estrellas, aunque no tanto como sospechaban algunos a la hora de ponerle precio al maíz.

En este sentido la estadounidense Karen Braun suma otros elementos al análisis. Los farmers planean implantar esta primavera la mayor superficie de maíz desde 2013, alrededor de 1.9 millones de hectáreas más que el año pasado. Los 8 estados principales (75 % de la producción) están añadiendo 960 mil hectáreas de maíz en relación a 2024. Los 40 estados restantes suman respecto del año pasado unas 932 mil hectáreas extra. Históricamente, el cereal representa menos del 30 % de todos los cultivos sembrados en el país. Y el 30,8 % de este año destaca el atractivo actual del maíz frente a los cultivos de la competencia.
El otro gran dato conocido el lunes último tiene que ver con las existencias a comienzos de marzo del año en curso. Los stocks trimestrales sirven para evaluar cómo está avanzando la desaparición por venta o consumo de la cosecha vigente. Es decir, cómo fluye, qué tan demandada es. Sirve asimismo para dar un indicio de cuáles pueden ser los stocks finales de la campaña.
En el caso de soja, bordeaban al 1º de marzo último 51.95 millones de toneladas, por sobre los 51.71 millones que esperaba el mercado y los 50.18 millones de toneladas registrados al 01/03/24. Para el maíz se indicaron 207.04 millones de toneladas, en línea con lo que esperaba el inversor y por debajo de los 212.14 millones de toneladas del 01/03/24. Otra vez sale mejor parado el maíz.

“La tendencia positiva de los futuros del maíz Julio se mantiene intacta tras probar un importante soporte en los gráficos diarios. Incluso registró una reversión alcista tras el informe del USDA del lunes”, dice la analista Naomi Blohm. En principio, los precios de futuros muestran resiliencia, lo que sugiere que las noticias bajistas ya se han descontado.
Resta saber qué nuevas complicaciones pueden sumarle al maíz las idas y vueltas de Trump en materia de su guerra de tarifas. Este es un punto clave por resolver, casi tanto como la seca que afecta a parte del Corn Belt estadounidense cuando hay pronósticos de lluvias en el horizonte. Habrá que ver si alcanzan para asegurar un buen arranque de la siembra de gruesa, que por otro lado es inminente. Es el preludio del mercado climático. Por lo demás, es largo el trecho que resta para que el maíz estadounidense llegue a los silos. El juego recién empieza.
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