
La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, a través del INASE y con el aval de la Comisión Nacional de Semillas, simplificó la inscripción de nuevas variedades vegetales. De esta manera, se dan de baja trámites obligatorios, que representaban un obstáculo para fomentar la llegada de nuevos cultivares al mercado. La simplificación permitirá, además, agilizar la capacidad de respuesta de la industria semillera a demandas por factores bióticos o abióticos. Se trata de las Resoluciones INASE 108/1997, 307/1997, 118/1998 y 44/1994 de la ex-SAGYP, que establecían y regulaban los mecanismos de inscripción de distintas especies.
El aspecto más destacable es la eliminación de la obligatoriedad de realizar Ensayos Comparativos de Rendimiento (ECR), que se solicitaban para aquellas variedades que fueran especies de fiscalización obligatoria como algodón, arroz, girasol, maíz, soja, sorgo, trigo pan, trigo fideo, cebada cervecera y alfalfa.
Estos trámites eran considerados un obstáculo para la puesta en el mercado de nuevas variedades ya que, por ejemplo, los ECR requerían entre 2 y 3 años de trabajo para luego poder presentar la información con sus resultados en el Legajo de Fiscalización. La eliminación de este paso facilitará la inscripción de nuevas variedades y mejorará la toma de decisiones en función de otros factores, como las necesidades del mercado.

Al respecto, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, señaló desde su cuenta en la red social X, que “La Resolución 49/25 del Inase, publicada hoy con firma de su Director Claudio Dunan, elimina la obligatoriedad de realizar ensayos comparativos de rendimiento (que insumían entre 2 y 3 años), agilizando la inscripción de nuevas semillas”.
Y agregó: “¿Por qué digo que este es el tema más importante de nuestro agro?: porque mejores semillas permiten aumentar la producción. En Argentina hace años debatimos el tema de la propiedad intelectual de las semillas y el resultado ha sido que ha reducido el acceso de los productores a nuevas y mejores variedades. Entonces se da esta situación absurda: Brasil ha triplicado su producción de soja, en gran medida con semillas hechas por investigadores argentinos, trabajando en empresas argentinas pero radicadas en Brasil. Lo dramático es que la suba de producción en Brasil hunde el precio del grano ¡mientras nosotros estamos relativamente estancados porque no podemos acceder a nuestra propia tecnología!”
Sturzenegger subrayó que “Es un tema fascinante que seguramente seguiremos debatiendo. Quizás sea necesario distinguir stock de flujo, es decir, buscar una manera de poder incorporar tecnología sin que eso implique mayores costos para quienes usan las variedades actuales”.
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