
Con el fin de optimizar los cultivos, la producción hortícola se encuentra en pleno proceso de transformación mediante la incorporación de innovaciones tecnológicas. Nuevas variedades de hortalizas, técnicas sostenibles y análisis detallados buscan redefinir las prácticas agrícolas en La Pampa, con miras a incrementar tanto la calidad como el rendimiento de los cultivos. Tomates, lechugas, berenjenas y zapallos son solo algunos de los protagonistas de este desarrollo.
El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el Centro Regional de Educación Tecnológica (CERET) lideran esta iniciativa, que durante la campaña 2023-24 evaluó más de 30 cultivos. Los resultados obtenidos intentan marcar un camino hacia una agricultura más sostenible en el próximo ciclo.
Tecnología aplicada al agro
Los ensayos realizados destacan por su enfoque integral, con énfasis en indicadores clave como rendimiento por metro cuadrado, calidad del fruto, tamaño y contenido de azúcar. En lechugas y acelgas, además, se registró el peso total cosechado y el número de plantas, información esencial para evaluar el tamaño promedio de los cultivos.

Alberto Muguiro, especialista del INTA en General Pico, destacó que los rendimientos alcanzados son comparables con los obtenidos por productores locales. Esto refleja la eficacia de las técnicas implementadas, que preservan la fertilidad del suelo y mejoran el manejo agrícola. En los ensayos, variedades como Tropical, Sicilia y Black RAM en lechugas, y los híbridos Elpida, Kaiju y Falcon en tomates, demostraron un desempeño sobresaliente.
Rodolfo Grasso, docente de la Universidad Nacional de Rosario y colaborador del CERET, resaltó la importancia de los grados Brix analizados en tomates cherry, mini sandías y melones. Según explicó, esta información es clave para garantizar la calidad demandada por el mercado.
Innovación sostenible
La utilización de microorganismos benéficos como Bacillus y Trichoderma, junto con fertilizantes orgánicos, constituye otro punto destacado de estos avances. Estas herramientas biológicas permiten un manejo integral de los cultivos que minimiza el impacto ambiental sin comprometer la productividad.
“La infraestructura disponible, con siete túneles y dos invernaderos en una superficie de 3.000 metros cuadrados, nos permitió realizar pruebas controladas, obteniendo resultados replicables y fiables”, afirmó Muguiro. Este enfoque también facilita la transferencia de conocimientos hacia los productores.
Transferencia de conocimientos
Se complementan las investigaciones con actividades de difusión, como jornadas a campo y capacitaciones. Carlos Pechín, también del INTA, señaló que estas iniciativas “brindan herramientas validadas localmente, ayudando a los productores a elegir variedades y mejorar la gestión de sus cultivos”.
De cara al futuro, el próximo gran objetivo es un censo hortícola provincial previsto para junio y julio de 2025. Este relevamiento proporcionará datos esenciales sobre el sector, guiando el desarrollo agrícola de la región.
Fuente: Inta
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