
En las últimas campañas de girasol el cultivo en la región CREA Mar y Sierras viene experimentando importantes pérdidas productivas ocasionadas por el cancro del tallo (Phomopsis helianthi).
Al tratarse de una enfermedad que no cuenta con fungicidas capaces de controlarla, las premisas agronómicas sobre las que se sustentaba la oleaginosa pasaron a estar en discusión.
En tal sentido, Agustín Bilbao, asesor del CREA Necochea-Quequén (región Mar y Sierras), advirtió que “haciendo todo bien en términos agronómicos y sembrando los mejores híbridos de girasol tolerantes a la Phomopsis, igual podemos llegar a tener problemas graves”.
Con el foco puesto en la innovación y la sostenibilidad
CREA es una asociación civil sin fines de lucro integrada y dirigida por empresarios agropecuarios que se reúnen en grupos para optimizar los resultados de sus organizaciones a través del intercambio de conocimientos. Su objetivo es que las más de 2180 empresas que integran esos grupos sean económicamente rentables y sustentables en el tiempo. Sus pilares básicos son la experimentación, la capacitación, y la transferencia e integración a la comunidad, con foco en la innovación y la sostenibilidad.
Casos testigo en Necochea y Miramar
Bilbao, durante una charla ofrecida en una jornada técnica organizada por Asagir en la Unidad Integrada Balcarce del INTA, mencionó un caso registrado en 2023 en la zona de Necochea en el cual los rendimientos, en cuestión de semanas, se derrumbaron a causa de un ataque severo de Phomopsis en los sectores con mayor potencial productivo.
“En aquellos ambientes con potencial para lograr 3800 kg/ha, cosechamos apenas 1800 kg/ha, mientras que en los sectores con menor aptitud el rinde previsto no varió”, indicó.

Dio detalles, además, de otro caso más reciente, que correspondió a la última campaña 2023/24. Se trata de un girasol sembrado en la zona de Miramar el 2 de noviembre a 52 centímetros con una fertilización de 40 kg/ha de MAP y 90 kg/ha de urea voleada a la siembra en un suelo que al 14 de octubre mostraba en el análisis 28 ppm de fósforo, 49 ppm de N-NO3 49 y 81 ppm de Nan.
Con un antecesor trigo/soja de segunda y empleando un híbrido tolerante a Phomopsis, el cultivo contaba con un potencial de rendimiento promedio del orden de 3800 kg/ha. Sin embargo, lluvias excesivas ocurridas entre fines del año pasado y comienzos de 2024, provocaron una diseminación generalizada de la enfermedad.

“En las cabeceras, el cultivo tenía 1,9 metros de altura y en lote 1,7 a 1,8 metros con 55.000 plantas por hectáreas logradas; el cultivo tuvo crecimiento vegetativo exuberante y el rinde final fue de 1650 kg/ha a causa de los daños generados” por el cancro del tallo, explicó el asesor CREA.
Cómo extremar cuidados
“Evitar cultivos con un crecimiento excesivo pasa a ser una cuestión fundamental. Otro tema clave es cómo vamos a ambientar los lotes con esta problemática porque el manual dice que el mayor nivel tecnológico debe aplicarse en los mejores ambientes, pero ahora con Phomopsis tenemos muchas preguntas al respecto”, añadió el experto.

En definitiva: los modelos más intensivos de girasol ya no son tan productivos en los últimos años a causa del impacto de Phomopsis, por lo que la recomendación general podría ser implementar modelos más moderados tanto en lo que respecta a densidad como a nutrición.
“La nutrición seguirá siendo un factor clave para asegurar elevados rendimientos en girasol, pero en la actual coyuntura sanitaria el empleo de esa tecnología debe evaluarse con mayor rigurosidad en función de los datos aportados por los análisis de suelos; ser más cuidadosos en ningún caso significa dejar de fertilizar”, concluyó Bilbao.
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