David Fincher dirige a Michael Fassbender en una película de acción existencialista

“El asesino” cuenta la historia de un profesional que comete su primer error y desata una cacería internacional

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Michael Fassbender protagoniza "El asesino", una nueva película de David Fincher. (Netflix)

La escena inicial de El asesino puede que sea la mejor de toda la película. El personaje central, interpretado por Michael Fassbender, es un profesional que está en París para realizar un asesinato por encargo. Asistimos a la espera previa al momento de la ejecución de su misión y la propia voz en off del asesino. Nunca sabremos su nombre, pero sí nos enteraremos de la reflexión que hace sobre su tarea, sobre la cual parece conocer todos y cada uno de los detalles. Esa larga escena de apertura está filmada con maestría por el director David Fincher y tiene una delicadeza visual al mismo tiempo que va creciendo la tensión hasta el momento tan anunciado. Pero el perfecto asesino se encuentra por primera vez en su vida con un error y, a partir de eso, cambia por completo las reglas del juego.

No sé que tendrán los asesinos a sueldo, pero el cine siempre los ha visto como personajes ideales para contar historias existencialistas, como si el vínculo que estos seres con la muerte los llevara a ponerse reflexivos acerca del sentido de la vida. También son esos personajes un objeto estético que permite filmar películas pausadas, bellas, enigmáticas, con ocasionales estallidos de violencia entre silencio y silencio. En la larga lista de clásicos del género, El asesino juega a parecerse a El samurai (1967) la obra maestra de Jean Pierre Melville, protagonizada por Alain Delon, qué también fue emulada previamente por Jim Jarmusch en Ghost Dog: El camino del samurai (1999) con Forrest Whitaker en el rol principal. El guión de El asesino es una adaptación del comic francés de Matz y Luc Jacamon publicado en 1998.

"The Killer" tuvo su debut
"The Killer" tuvo su debut internacional en el Festival Internacional de Venecia. (Créditos: Netflix)

Aunque la lógica del filme se termina imponiendo, hay más de un momento en el cual pueden surgir algunas dudas. No de verosimilitud, porque la película nunca pretende ser realista, sino más bien exhaustiva. El personaje central es excelente, aunque hace un poco de ruido que luego de la enorme y convincente explicación inicial este termine cometiendo un error que lo pone en peligro automáticamente. Hecha esa salvedad, la película atrapa con su suspenso pero también con su elegancia. Michael Fassbender juega a la inexpresividad de Alain Delon en la película de Melville, mientras se enfrenta a su propia falibilidad, lo que afecta el mundo de control en donde se ha colocado y en el que parecía sentirse cómodo.

El asesino no está a la altura de las películas más famosas de David Fincher, como Pecados capitales y El club de la pelea, así como tampoco al mismo nivel que su película más perfecta, Zodiaco. Pero sí tiene interés y resulta una atractiva reflexión acerca de cualquier oficio o tarea que se realiza buscando la imposible perfección en su ejecución. La segunda crítica que hay que hacerle es que en uno de los momentos más importantes de la trama, un personaje le cuenta a otro un chiste, lamentablemente uno tan viejo y conocido que no suma nada, más bien suena raro que una tontería como esa salga en mitad de una conversación entre dos personas tan brillantes en lo suyo. Es raro que a un largometraje tan minucioso se le escapen esas cosas. Justamente, el mejor cine está en los detalles.

El protagonista busca que su
El protagonista busca que su personaje sea aterrador y vacío. (Créditos: Netflix)

Luego de un breve paso por los cines, la película se estrena de forma masiva en Netflix. Allí, estas pocas objeciones quedarán como algo secundario, ya que la calidad cinematográfica que aquí se ve no le impide ser muy superior al sinfín de largometrajes irrelevantes y mal realizados que pasan por el mundo del streaming. El asesino es un auténtico título de David Fincher y se puede disfrutar sin problemas. Su historia atrapa, sus personajes están bien y la tensión se logra todo el tiempo. Un cine que vale la pena ver en pantalla grande pero también se puede disfrutar en casa.