
El Comité contra la Tortura de Naciones Unidas (ONU) publicó este viernes un duro informe con advertencias sobre la situación de presos en comisarías y cárceles de Argentina y sobre el rol de las fuerzas de seguridad durante manifestaciones. Sin embargo, desde el Gobierno nacional expresaron en un comunicado su “enérgico rechazo” al texto porque “omite graves abusos ocurridos durante el gobierno de Alberto Fernández”.
“El documento —abiertamente influido por grupos militantes y organizaciones con marcada orientación kirchnerista— exhibe un sesgo ideológico incompatible con la imparcialidad que exige el sistema internacional de derechos humanos", remarcó el Ministerio de Seguridad en su repudio.
El documento apunta a irregularidades relacionadas al trato de personas privadas de su libertad, condenadas o con procesos abiertos. Especialmente a la situación de detención prolongada en comisarías, para la cual manifestó su “seria preocupación” por las condiciones en “dependencias policiales que son sumamente deficientes”.
El organismo describe esa situación con algunos ejemplos: “Celdas sin ventilación ni luz natural, falta de instalaciones sanitarias adecuadas, escaso acceso a agua potable y alimentación insuficiente y la falta de espacios al aire libre o zonas de recreo”. También remarcó que el Comité observó “demoras significativas” en la atención médica a las personas detenidas.

Por eso reclamó al Estado nacional terminar con el uso de estas dependencias policiales para privaciones de libertad de “larga duración” y “garantizar un trato adecuado a quienes permanecen bajo custodia en estas instalaciones mientras se busca una solución urgente para poner fin a esta práctica”.
La ONU cuestionó el uso excesivo de la fuerza en el contexto de protestas. Reclamó al Estado que “debilitó” las disposiciones para que los agentes federales se identifiquen durante operativos y que con las resoluciones firmadas, el Ministerio de Seguridad “amplía su discreción para recurrir al uso de armas de fuego ante la mera sospecha”.
Lo mismo hizo con los nuevos reglamentos de 2024 para el uso de armamento no letal. “No especifica suficientemente las situaciones en las que pueden utilizarse dichas armas”, remarcó el Comité.
Los expertos de la ONU pusieron como ejemplo de preocupación las manifestaciones de marzo de este año, por la que resultó herido de gravedad el fotorreportero Pablo Grillo tras un impacto de un proyectil de gas lanzado por Gendarmería, que tiene al cabo Héctor Guerrero procesado penalmente en la Justicia, “particularmente las alegaciones de lesiones graves por uso indiscriminado de balas de goma, gas lacrimógeno, camiones hidrantes, y agresiones contra periodistas y personas defensoras de derechos humanos durante manifestaciones sociales”.

Para el ministerio de Seguridad, el documento elaborado en Ginebra, Suiza, “asesta ataques infundados a las políticas de seguridad implementadas por el Gobierno nacional, cuyo objetivo es garantizar un espacio público libre de violencia y piquetes, y reforzar el apoyo a las provincias en su lucha contra el delito”.
Y señaló que el informe “carece de equilibrio”, “omite hechos centrales de la realidad reciente”, “se aparta de su mandato técnico” y “reviste de una supuesta cosmética neutral a evidentes posiciones provenientes de organizaciones militantes”.
El Comité contra la Tortura de Naciones Unidas incorporó en sus observaciones distintos puntos que le informó el Comité Nacional para la Prevención de la Tortura (CNPT), así como los temas abordados en una reunión confidencial entre ambos organismos el 11 de noviembre pasado en Suiza.
Desde el CNPT señalaron que el documento de la ONU deja en claro que “la situación es grave y que el país necesita adoptar medidas urgentes para garantizar condiciones de detención acordes a los estándares internacionales”
El Gobierno nacional va más allá incluso y acusa al Comité contra la Tortura de elaborar un documento “plagado de una narrativa que engrandece selectivamente al gobierno anterior”.

“El informe omite selectivamente hechos graves ignorando de manera absoluta episodios de extrema gravedad ocurridos durante la administración de Alberto Fernández”, remarca y enumera “las violaciones sistemáticas a los derechos humanos en Formosa durante la pandemia”; “el luctuoso caso de Magalí Morales, muerta bajo custodia policial en circunstancias gravísimas que nunca fueron esclarecidas”; “los excesos policiales registrados en distintos puntos del país durante la eterna cuarentena impuesta”; y “el escándalo del Vacunatorio VIP”.
El Comité expresó su preocupación por “los informes que indican un aumento de las denuncias por malos tratos en establecimientos penitenciarios y dependencias policiales desde 2024″.
En particular, inquietan las informaciones recibidas que denuncian actos de tortura y malos tratos, como golpes, amenazas, humillaciones, prácticas violentas de “bienvenida” e interrogatorios coercitivos, presuntamente cometidos por agentes penitenciarios y de policía. Y puso como ejemplo el caso registrado el 2 de marzo del año pasado en el penal santafesino de Piñero, donde hubo simulacro de ahogamiento en tanques de agua o con bolsas de plástico, descargas eléctricas y abusos sexuales.
También cuestionó “la sobreocupación y las condiciones materiales inadecuadas en las instalaciones penitenciarias del país”, el registro de “un aumento sostenido de la población carcelaria”. Y comunicó su preocupación por la transferencia del Servicio Penitenciario Federal del Ministerio de Justicia al Ministerio de Seguridad de la Nación ya que “podría tener un impacto adverso en el enfoque de la gestión penitenciaria”.

La ONU llamó además al Gobierno a “tomar las medidas necesarias” para prevenir y poner fin a las “detenciones masivas, el hostigamiento, el trato discriminatorio y los actos de violencia desproporcionados” por parte de policías durante las aprehensiones en la vía pública en situaciones de flagrancia, en el marco de registros policiales y otros operativos policiales.
Y destacó “informaciones que señalan abusos en los operativos realizados por las patrullas municipales de la provincia de Buenos Aires” por lo que llamó a adoptar medidas para poner fin a estas prácticas con esquemas “cuasi policiales sin base legal ni supervisión judicial”.
“Resulta llamativo el tono del documento al cuestionar las patrullas municipales del Conurbano bonaerense, que operan para compensar la desprotección en la que la provincia somete a millones de ciudadanos. A su vez, el Comité ignora la responsabilidad provincial en la gestión policial y penitenciaria en jurisdicciones donde surgen los casos que menciona”, respondió el Gobierno.
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