
El ex ministro y ex candidato presidencial Sergio Massa mantuvo días atrás una reunión secreta con la cúpula de la CGT, a quienes les anticipó el contenido de un informe económico sobre el fuerte impacto que tuvo el draconiano plan de ajuste sobre el consumo y el empleo en los primeros cinco meses del año. Fue un encuentro que ocurrió de manera reservada, como prefiere tener todas sus conversaciones, ahora que está en el llano.
Según pudo saber Infobae, la reunión no se dio en la mítica sede de Azopardo, sino en la sede de un gremio que no trascendió. Estuvieron los tres jefes de la central obrera, Héctor Daer (Sanidad), Carlos Acuña (Estaciones de Servicio), Pablo Moyano (Camioneros) y referentes de enorme peso interno, como Gerardo Martínez (Construcción), Andrés Rodríguez (Estatales), José Luis Lingeri (Obras Sanitarias) y Jorge Sola (Seguros), entre otros.
A los popes sindicales les anticipó el contenido de informes económicos que realizaron los equipos técnicos del Frente Renovador y que muestran una caída profunda del consumo, datos negativos sobre la actividad en sectores críticos y también sobre el nivel de empleo. Son datos que exponen, de acuerdo con la mirada del ex ministro, las consecuencias de las políticas de ajuste aplicadas por el gobierno de Javier Milei. Desde la maxi devaluación, a los recortes del gasto público y la desregulación y liberación de los precios. Medidas que trasuntan en un piso de 370 mil despidos.

Fue una charla de la que trascendieron pocos detalles, pero que abordó la preocupación que tienen los gremios sobre la posibilidad de que avance una reforma laboral del estilo que propuso el radicalismo y que había sido atemperada -dejando intactas las cajas de los gremios- por una gestión del diputado Miguel Ángel Pichetto, el experimentado legislador de mil batallas.
El rionegrino, que reivindica su malhumor matutino, fue uno de los interlocutores que tuvo el propio Massa días atrás en un encuentro casual del que nada se supo, pero que confirma una actividad política intensa del ex candidato presidencial tras bambalinas.
De acuerdo con lo que trasciende de interlocutores que lo tratan con cierta regularidad, el líder del Frente Renovador busca encontrar puntos de contactos y de acuerdos dentro del difuso mundo del panperonismo, que está atravesado por rencillas de familias, internas a cielo abierto, pases de factura y urgencias presupuestarias que le absorben toda la atención a gobernadores, intendentes y líderes de peso del PJ.

La pelea de fondo es la que se da en la provincia de Buenos Aires, entre La Cámpora, Axel Kicillof y Cristina Kirchner. Pero esa pulseada entre el pasado, el presente y el futuro del peronismo se superpone a un desafío aún más importante que Massa transmitió en sus últimas conversaciones: la necesidad de adaptarse a un cambio de época que se dio por y a partir de la victoria de Javier Milei sobre un sistema político que colapsó en toda la línea.
“Hay que juntarse, discutir en cuatro paredes y que todo lo que pase ahí dentro ni siquiera transpire para afuera”, le dijo esta semana a sus interlocutores. Es que las diversas tribus y los fieles de cada parroquia peronista agotan sus esfuerzos en señalar la responsabilidad ajena y exigir la autocrítica del otro. Son esas ideas las que comparte en sus conversaciones, que tiene desde Axel Kicillof y Máximo Kirchner, a Cristina Kirchner y líderes políticos de la UCR y los partidos provinciales.
El activo que insiste el líder del Frente Renovador que debe cuidar la coalición que fue a la última elección con el nombre de Unión por la Patria son los casi 12 millones de votos que se obtuvieron en noviembre pasado. Es un electorado que está representado por casi 100 diputados y 33 senadores que a la mañana, a la tarde y a la noche son 100 y 33. “La gente espera de todos nosotros coherencia con el proyecto de país que propusimos”, les dijo.
Son ideas que transmite mientras sigue jugando al misterio sobre cuándo presentará el libro de memorias que ya se sabe que se titula “Querer un país”, que su portada no tendrá su foto, pero sí los colores celeste y blanco. Iba a ser a fines de mayo, pero ahora se habla de primera quincena de junio, pero podría no serlo. Que sería en el DirecTV Arena de Tortuguitas, y también está en duda. Lo único inmutable es que será el escritor e influencer político Jorge Asís su presentador/interlocutor.
Es una indefinición que tiene que ver con que Massa quiere que la presentación ocurra en un momento desanclado de cualquier emergencia, crisis política o situación apremiante para el gobierno. Que sea un momento con la mayor tranquilidad política posible. Eso les dijo a los últimos que le preguntaron fecha. También respondió que no va a volver ser candidato. Será creer o esperar.
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