
El avión de Emtrasur aterrizó y despegó de México con un total de 17 tripulantes, dos menos de los que llegaron al aeropuerto Ezeiza. El dato figura en una respuesta del Instituto de Migraciones de México ante un pedido de acceso a la información presentado por Infobae. De esta manera, dos tripulantes se habrían subido al avión en el aeropuerto de Caracas, donde supuestamente se hizo una escala para cargar combustible. La Justicia argentina todavía espera la confirmación oficial del gobierno de Venezuela, que no confirmó los requerimientos oficiales a través de la Cancillería.
Según la documentación a la que accedió este medio, que también fue enviada a la justicia argentina, el avión de Emtrasur, con matrícula YV 3531, llegó al aeropuerto de Quéretaro (México) el 4 de junio con 17 tripulantes: 5 iraníes y 12 venezolanos.
En México hubo una demora imprevista en el proceso de carga: el avión no tenía la capacidad prevista, unas 80 toneladas, por lo que hubo que descargar y reacomodar la mercadería encargada por la empresa SAS Automotriz dentro de la bodega. Esa tarea demoró la salida hacia Caracas y agregó otros USD 110 mil al precio pactado en un comienzo con la empresa FRACHT, encargada de la logística.
La demora provocó otra consecuencia inesperada: en el aeropuerto de México quedaron 89 bultos que tuvieron que ser trasladados por la empresa Skylease recién el 11 de junio. Ese vuelo agregó otros USD 400 mil al costo total de la operación.
El avión de Emtrasur despegó el domingo 5 a la noche, con destino al aeropuerto de Maiquetía, en las afueras de Caracas, con los mismos 17 tripulantes.

En la respuesta a Infobae, donde intervino la Dirección de Aeropuertos y Puerto Marítimos y la Dirección de Control y Verificación Migratoria de México, figuran las formas migratorias múltiples de entrada y de salida de cada uno de los tripulantes, donde consta la nacionalidad de cada uno, y la declaración general del Boeing 747-300. Pero la documentación omite las identidades de los tripulantes, la fecha de nacimiento y el número de pasaporte por cuestiones de confidencialidad.
Esos datos, sin embargo, ya están en poder de la Justicia argentina, que ahora espera una respuesta de Venezuela para terminar de armar el rompecabezas sobre los tripulantes.
El gerente de Finanzas de Emtrasur, Mario Arriaga, uno de los tripulantes del avión, dijo en varias entrevistas que la escala en Caracas fue para cargar combustible y explicó las supuestas conveniencias económicas de esa parada. “No es un secreto que están disparados los precios del petróleo y el combustible aeronáutico ha sido uno de los más afectadas, pero en Venezuela se mantuvo estable. Nosotros además por ser una empresa estatal recibimos un descuento”, sostuvo en un reportaje con la TV Pública.
Sin embargo, todo indica que en el aeropuerto de Caracas también se subieron al menos dos tripulantes de nacionalidad venezolana. ¿Quiénes son? ¿A qué venían a la Argentina?, son algunas de las preguntas que todavía no tienen respuesta.

Los 19 tripulantes siguen esperando una decisión del juez federal Federico Villena para saber si podrán volver a sus países. Antes de decidir, el magistrado quiere tener el resultado final de la pericia de los 30 aparatos secuestrados en el hotel de Canning y varios informes del exterior que todavía no fueron contestados.
La expectativa de los investigadores está puesta en los exhortos, especialmente uno enviado a Estados Unidos, para conocer más detalles de los tripulantes y del avión. La prueba más valiosa sigue siendo el informe del FBI que vincula al piloto Gholamreza Ghasemi con la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria Iraní (IRGC-QF) y con Hezbollah.
La información del exterior llega a cuentagotas. En los últimos días se sumó al expediente una respuesta del ministro de Inteligencia de Paraguay, Esteban Aquino, quien rechazó dar información sobre el vuelo del 13 de mayo por la ley de inteligencia de su país. Concretamente, sostuvo que la SIN “se ve imposibilitado de brindar una respuesta hasta tanto no se den los presupuestos establecidos” por esa normativa. La respuesta no cayó bien en la justicia argentina.
Con las pruebas recolectadas hasta ahora, todavía no está claro quiénes son los cinco iraníes ni a qué venían. Tampoco se sabe si la aeronave pertenece a Venezuela o a Irán.
Durante los últimos días, la Justicia profundizó la investigación sobre la red de empresas que se esconde detrás del avión de Emtrasur que aterrizó en Buenos Aires con 47.882 kilos de autopartes. Hay al menos siete firmas, de diferentes países, bajo la mira. Hasta ahora declararon los representantes de SAS Automotriz, el importador que encargó el traslado desde México; de la empresa FRACHT, a cargo de la logística; y dos brokers que cobraron una comisión “sospechosa”.
*Con la colaboración de Rodrigo Gutiérrez (Infobae-México)
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