Vacunatorio VIP: uno de los empresarios que viajaron a Rusia pide que se investigue a Ginés González García por asociación ilícita

Se trata de Ariel García, apoderado de HLB Pharma, el laboratorio que había registrado la Sputnik V y luego fue apartado. Según el denunciante, el ex ministro no pudo llevar adelante solo la maniobra. Necesitó quien agendara turnos y recibiera a las personas, entre otras cuestiones

A Ginés lo acusan de tráfico de influencias y de haber conformado una asociación ilícita, entre otras cosas
A Ginés lo acusan de tráfico de influencias y de haber conformado una asociación ilícita, entre otras cosas

El ex ministro de Salud Ginés González García acaba de sumar una nueva denuncia penal en Comodoro Py. Lo acusan de tráfico de influencias y de haber conformado una asociación ilícita, entre otras cosas. El denunciante es Ariel Fernando García, apoderado de HLB Pharma, el laboratorio que había registrado la Sputnik V y luego fue apartado por el Gobierno.

García fue una de las siete personas que participaron del primer viaje a Moscú, en octubre del año pasado. La comitiva oficial estuvo integrada por la flamante ministra de de Salud, Carla Vizzotti, y la asesora presidencial Cecilia Nicolini. Pero en el mismo vuelo también viajaron tres representantes del laboratorio argentino, la mujer del ministro de Salud bonaerense Daniel Gollan y una empresaria santacruceña que tiene un vínculo estrecho con los Kirchner. Todos viajaron en el mismo avión por la escasez de vuelos, pero apenas aterrizaron en Moscú se movieron con independencia.

De hecho, HLB Pharma registró la vacuna ante la ANMAT y contrató a un equipo de expertos para traducir la documentación que llegaba desde Rusia, un “dossier” de 11 mil páginas.

De un día para el otro, el laboratorio quedó fuera del juego. Y nunca se explicaron los motivos.

Tal como reveló Infobae en noviembre, sus directivos terminaron chocando con las autoridades del Ministerio de Salud. En el medio hubo un juego silencioso de presiones e incluso de amenazas solapadas.

Luego de la charla que mantuvieron el presidente ruso Vladimir Putin y Alberto Fernández, a comienzos de noviembre, el Gobierno comenzó a deslizar la posibilidad de firmar un contrato sin intermediarios, dejando afuera a HLB. Sin embargo, este medio reveló que el cineasta argentino Fernando Sulichin, que triunfa hace años como productor de Hollywood, terminó involucrado en la millonaria compra. De hecho, fue el encargado de organizar el primer viaje a Moscú.

La sede del laboratorio HLB Pharma
La sede del laboratorio HLB Pharma

La presentación contra Ginés, que ya fue apuntado por al menos media docena de denuncias, resume el escándalo público sobre los vacunados VIP y responsabiliza al ex ministro de Salud por toda la maniobra.

Las conductas descriptas indudablemente podrían constituir el delito de tráfico de influencias en concurso ideal con el tipo penal comprendido en el Art. 205 del Código Penal de la Nación, en tanto es evidente que se habría actuado en violación de las medidas adoptadas por la autoridad para combatir una pandemia, más allá de lo paradójico de que, quien actúo en contra de dichas medidas, fue aquel de quien habían emanado en primer lugar”, dice la denuncia a la que tuvo acceso Infobae.

Y agrega: “Asimismo, resulta claro e indudable que el Sr. González García no pudo haberse bastado solo para el cometido que llevó adelante, requiriendo a un número de personas para perpetrar las ilicitudes descriptas (tales como alguien que agendara turnos y recibiera a aquellas personas que habrían de ser inoculadas ilícitamente). Eso lleva a pensar en la conveniencia de investigar la posible existencia de una asociación ilícita, en sentido técnico, en torno a los hechos descriptos”.

García destaca además que HLB Pharma “facilitó gratuitamente el contacto” del Fondo ruso de inversión con las autoridades del Ministerio de Salud, al comienzo de las negociaciones. Y habla de una estafa moral con la vacunación al margen del protocolo nacional: “No puede dejar de destacarse que lo realmente importante es la estafa moral que implica que, en un país que supera los 50.000 muertos por covid-19, los medicamentos que el Estado nacional se haya procurado para poder finalmente frenar esa aberrante tasa de mortalidad, no se distribuyan equitativamente, sino en función de cuestiones personales tales como la posesión de dinero o influencias”.

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