Los nuevos elogios de Alberto Fernández a Hugo Moyano, otra pieza del equilibrio presidencial en el tablero del sindicalismo

El jefe del Estado alterna gestos hacia distintos sectores porque necesita a todos para garantizar la gobernabilidad y salir de la crisis. Para los Camioneros, el respaldo compensa un año complejo en el que perdieron apoyos internos. Qué sucederá con la futura CGT

Hugo Moyano y Alberto Fernández (Foto de Presidencia)
Hugo Moyano y Alberto Fernández (Foto de Presidencia)

Ocho meses después de haberlo calificado como “dirigente inmenso y ejemplar”, Alberto Fernández le brindó a Hugo Moyano otro fuerte gesto de respaldo al participar en el acto por el Día del Camionero. En su búsqueda de equilibrios entre los distintos sectores sindicales, sin embargo, el Presidente le dio al moyanismo un significativo reconocimiento casi en forma simultánea con la propuesta a la cúpula de la CGT, enfrentada con los líderes de Camioneros, de participar en un plan oficial de viviendas y la discusión de medidas para superar la crisis de las obras sociales.

Fernández, en un discurso de apenas 17 minutos para cerrar en forma presencial un acto que se siguió de manera virtual en todo el país, consideró que Hugo Moyano es “un gran dirigente gremial”, volvió a recordar “cuánto lo valoro y quiero”, destacó la solidaridad de los dirigentes y de los trabajadores durante la pandemia y finalizó su intervención de esta forma: “Gracias a Dios pudimos contar con Hugo, Pablo y todos ustedes” (en alusión a los que seguían el acto desde el Zoom).

Los Moyano finalizan con este respaldo presidencial un año difícil, con una pandemia que obligó al líder camionero a mantenerse aislado para evitar contagios (es grupo de riesgo por su edad y su estado de salud) y con un protagonismo de su hijo Pablo que ocasionó algunos cortocircuitos (como cuando impulsó en forma inconsulta el bloqueo al centro de distribución de Mercado Libre, en la Matanza y su papá lo debió apartar de las negociaciones para resolver ese conflicto).

En materia salarial, pese a la severa crisis del transporte automotor de cargas, a los Camioneros les fue bien: en agosto firmaron un aumento del 30% en las paritarias 2020 y acaban de anunciar que los trabajadores recibirán un bono de fin de año de $25.000 en cuatro cuotas (fue acordado con FAETYL, una sola de las cámaras empresariales, pero se descuenta que también lo hará la otra, FADEEAC).

Hugo Moyano, Alberto Fernández, Axel Kicillof y Pablo Moyano, en el acto por el Día del Camionero (Foto de Presidencia)
Hugo Moyano, Alberto Fernández, Axel Kicillof y Pablo Moyano, en el acto por el Día del Camionero (Foto de Presidencia)

Para el moyanismo, en medio de una sensación de pérdida de poder dentro del sindicalismo, el renovado apoyo presidencial y la recomposición salarial le permitirán comenzar el nuevo año con la mira puesta en su gran objetivo político: encabezar la CGT tras el congreso que la central obrera debía realizar en 2020 y se postergó por la pandemia. Ya se empieza a hablar de agosto como la fecha para renovar las autoridades cegetistas y Pablo Moyano quiere ser su secretario general.

Ya hubo algunos dirigentes moyanistas que lo postularon para el cargo, aunque todo se definirá por la cantidad de congresales que aportan los sindicatos y en ese rubro los Camioneros hoy no tienen los números necesarios para imponerse. Perdieron muchos apoyos internos en el sindicalismo y el otro candidato para liderar la CGT, el actual cotitular Héctor Daer (Sanidad), parece tener más adhesiones para continuar al frente de la central obrera, aunque seguramente como parte de un triunvirato.

De igual manera, falta una eternidad para el congreso de la CGT y en la transición hasta que llegue ese momento también pesará la evolución de la crisis socioeconómica y la situación política. No es un secreto que el 99% de los sindicalistas apoyó al Frente de Todos para que llegue al poder, pero luego del 10 de diciembre pasado comenzaron a pesar los matices. Los Moyano se ubican más cerca de Cristina Kirchner y La Cámpora, mientras que en la CGT casi no hay fieles a la vicepresidenta y sí predominan los dirigentes peronistas, a secas, que prefieren a Alberto Fernández.

La plana mayor de la CGT, en Olivos, tras el último encuentro con el Presidente
La plana mayor de la CGT, en Olivos, tras el último encuentro con el Presidente

¿Qué candidato prefiere el Presidente para la nueva CGT? No hay pistas claras de ninguna preferencia porque ha sido hasta ahora un equilibrista entre las fracciones sindicales. Conoce mucho a Hugo Moyano y respeta el papel estratégico de su gremio, por ejemplo, aunque algunos dudan de que avale que su hijo Pablo, con su estilo volcánico e imprevisible, sea el único líder de una central obrera a la que el Gobierno necesita en manos confiables y moderadas para explorar la salida de la crisis.

De la misma forma, sería lógico que la Casa Rosada aspire a una CGT que contenga a más sectores internos que los hoy integran su conducción, hegemonizada por “los Gordos” (Sanidad y Comercio) más los “independientes” (UOCRA, UPCN y Obras Sanitarias) y aliados como la UOM. Esa central obrera más representativa será una pieza clave para los acuerdos tripartitos que se firmen en el Consejo Económico y Social que sigue teniendo en mente Alberto Fernández.

Por eso el Presidente brinda señales de respaldo hacia un lado y hacia otro. Para garantizar la gobernabilidad los necesita a todos, tanto a los Moyano como a la cúpula de la CGT, e incluso a sindicatos determinantes como el bancario, de Sergio Palazzo, o los ferroviarios, de Sergio Sasia y Omar Maturano. Es distinta la mirada sobre la CTA de los Trabajadores, expresión ultrakirchnerista que lidera Hugo Yasky: los gestos presidenciales hacia este sector no están vinculados con la fuerza sindical que tiene sino con el hecho de que es la fracción más cercana a Cristina Kirchner.

Alberto Fernández y el bancario Sergio Palazzo, otro de los dirigentes con los que mantiene un buen diálogo
Alberto Fernández y el bancario Sergio Palazzo, otro de los dirigentes con los que mantiene un buen diálogo

Este tablero de semejantes equilibrios inestables explican por qué el jefe del Estado fue repartiendo guiños a cada sindicalista. Este mismo martes, luego de que llenó nuevamente de elogios a Hugo Moyano, tratará de conformar a una díscola CGT con la propuesta del ministro de Hábitat y Desarrollo Territorial, Jorge Ferraresi, que la invitará a sumarse a un plan oficial de viviendas. Y ya hizo algo similar cuando le ordenó al ministro de Salud, Ginés González García, que se reuniera con la central obrera para analizar alternativas que alivien la crítica situación de las obras sociales.

Y, como en abril pasado, durante la tercera inauguración del Sanatorio Antártida, dedicó algunos pocos segundos de su discurso tan promoyanista al resto de los gremios: fue cuando destacó “cuántos detractores uno encuentra en la Argentina contra el sistema sindical y de obras sociales, pero cuando hizo falta los sindicatos se opusieron todos juntos y unidos a trabajar con nosotros”.

Un módico reconocimiento al papel decisivo que desempeñó todo el andamiaje de las obras sociales, no sólo el de Camioneros, para atender a unos 14 millones de beneficiarios en todo el país en medio de la emergencia sanitaria. Gracias a Dios, parafraseando al Presidente, la breve mención puso algo de justicia.

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