El representante de Naciones Unidas en la Argentina, Roberto Valent
El representante de Naciones Unidas en la Argentina, Roberto Valent

El representante de Naciones Unidas en la Argentina, Roberto Valent, expresó que el Gobierno “tomó medidas oportunas, transparentes, consensuadas y basadas en las evidencias disponibles a fin de mitigar el coronavirus”.

Pero también añadió varias recomendaciones para que el país pueda seguir avanzando en la lucha contra el COVID-19 sin inconvenientes. “En razón de la grave situación de las cárceles de la región que pueda expandir aún más el contagio se recomienda tomar medidas que pueden incluir la liberación de las personas en riesgo como personas mayores de 65 años o personas con enfermedades crónicas”, dijo Valent a Infobae para marcar una clara advertencia: “Pueden ser liberados en la medida que hayan cometido delitos menos graves. Esto obviamente no incluye delitos graves como la violación, los abusos, la violencia de género o los crímenes de lesa humanidad”.

No son las únicas recomendaciones que dio este delegado de la ONU en Argentina. Valent también instó al Gobierno a establecer una “coordinación transversal” en las medidas de contención social y de mitigación del COVID-19 que “incluya a todas la regiones y a todos los sectores de la vida política y económica, pública y privada”. También habló de las recomendaciones que ofrece Naciones Unidas para realizar compras transparentes en el país.

Nacido en Italia, este experto en ciencias políticas se desempeña desde 2019 en Argentina como representante de la ONU ya estuvo en varios países como referente del Programa de Asistencia al Pueblo Palestino, también en El Salvador, Belice, en Congo, Bosnia, Azerbaiyán y en Sudán, entre otros destinos.

A lo largo de una entrevista con Infobae, Valent opinó sobre la forma en que se hacen testeos en la Argentina, el reparto de insumos y la crisis económica que está dejando la pandemia. Está claro que se trata de consejos que el Gobierno no está obligado a atender.

-¿Cree que las medidas que tomó la Argentina hasta ahora para enfrentar la pandemia son las correctas?

-Sí, creo que frente a la crisis sanitaria y social Argentina tomó medidas oportunas, transparentes, consensuadas y basadas en las evidencias disponibles, a fin de mitigar su propagación y su impacto en el sistema sanitario.

-¿Cuál es el apoyo real que hoy está dando la ONU en Argentina y en la región para mitigar el virus?

-El Sistema de las Naciones Unidas en la Argentina, a través de sus Agencias, Fondos y Programas, contribuye con diversas iniciativas en tres grandes temáticas: apoyo al Gobierno en la mitigación de transmisión del virus y la respuesta sanitaria, en la implementación de medidas para disminuir el impacto socio económico, y en la mejora de sus capacidades para la recuperación fortalecida. Esto se lleva a cabo, en coordinación con el Gobierno, con actividades en el ámbito de la salud, la protección social, la alimentación y la nutrición, la educación, el fortalecimiento institucional y la comunicación. Toda la contribución en temas de salud sigue los lineamientos indicados por la Organización Mundial de las Salud/Organización Panamericana de la Salud. En tanto, a nivel regional, se coordinan diversas estrategias, mientras cada país tiene su propio plan de apoyo según las necesidades y prioridades nacionales.

El presidente de Argentina, Alberto Fernández (Foto: Presidencia)
El presidente de Argentina, Alberto Fernández (Foto: Presidencia)

-¿Cuáles son las iniciativas nuevas que puede aportar la ONU para ayudar a la Argentina?

-Entre otras iniciativas, se está colaborando en la compra que hace la Argentina de 11 sistemas modulares de asistencia sanitaria ya equipados, a ubicar en tres provincias y conurbano de Buenos Aires, así como en la adquisición de 200 respiradores, barbijos y 50.000 kits de diagnóstico. También en el diseño y distribución de materiales para educación a distancia, y toda una serie de iniciativas orientadas a evitar la violencia de género y proteger a mujeres víctimas de la violencia. A la vez, se presta apoyo en comedores populares que benefician a más 200.000 personas, y se colabora en medidas orientadas a las poblaciones más vulnerables, como personas mayores, personas con discapacidad, refugiados y migrantes.

-¿Cree que los métodos de medición de COVID-19 que hace la Argentina se corresponden a los parámetros mundiales?

-A través de OPS/OMS Argentina hemos apoyado el fortalecimiento de la red de laboratorios para la descentralización y el aumento de la capacidad de testeo. En cuanto a los niveles, la OMS recomienda diez pruebas negativas para uno positivo como punto de referencia general de un sistema que está haciendo suficientes pruebas para recoger todos los casos. Puede ser más o menos dependiendo de las circunstancias. Argentina viene cumpliendo en general con estos estándares, de manera alineada a las recomendaciones.

-¿Qué cree que debería hacer Argentina para aumentar los niveles de control y de mitigación del virus?

-A fin de prepararse para responder a la pandemia, la Organización Mundial de la Salud recomienda a los países establecer las bases para: a) la coordinación de la respuesta subnacional y nacional; b) la participación y la movilización de las comunidades afectadas y en riesgo; c) la aplicación de las medidas de salud pública apropiadas para cada contexto a fin de desacelerar la transmisión y controlar los casos esporádicos; d) la preparación del sistema de salud para reducir la mortalidad por la COVID-19, mantener los servicios básicos de salud y proteger al personal de salud; y e) la planificación de las contingencias para garantizar la continuidad las funciones y los servicios públicos esenciales. A medida que en Europa está descendiendo el número de casos nuevos y comienzan a levantarse las restricciones a la circulación de personas, seguimos instando a los países a que detecten, aíslen, hagan pruebas y traten a todos los pacientes con COVID-19 y localicen a todos contactos, con el objeto de mantener esta tendencia descendente. Pero también es importante el compromiso comunitario para llevar adelante las acciones de prevención necesarias, como lavarse las manos frecuentemente, informarse con fuentes confiables, toser o estornudar con el pliegue del codo, desinfectar las superficies, mantener el distanciamiento físico y no tocarse la cara.

-¿Qué dice de los cuestionamientos que algunos sectores le hacen a la OMS y a la ONU por su actuación ante lo sucedido en China?

-En este momento, la OMS se centra en la respuesta; estamos preocupados por nuestros colegas y asociados que están en la primera línea, poniendo su vida en riesgo todos los días para atender a las personas en situaciones difíciles. Nos centramos en avanzar en la respuesta global en diferentes esferas, con los mecanismos de la cadena de suministro, las pruebas de laboratorio, el despliegue de equipos para atender el aumento de la demanda y otras actividades fundamentales.

-¿Hay algún trabajo en conjunto que deberían hacer los países de la región para enfrentar esta pandemia?

-América Latina y el Caribe enfrenta la pandemia desde una posición más débil que la del resto del mundo. Antes de la llegada del COVID-19, la CEPAL preveía que la región crecería un máximo del 1,3% en 2020. Sin embargo, los efectos de la crisis han llevado a cambiar esa previsión y pronosticar una caída del PIB de al menos -1,8%, aunque no se puede descartar que se llegue a contracciones de entre -3% y -4%, o incluso más. El impacto económico final dependerá de las medidas que se tomen a nivel nacional, regional y global. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de las Naciones Unidas afirmó que la región no tiene otra opción estratégica que avanzar hacia un modelo de desarrollo más sostenible a través de una mayor integración para mitigar los efectos de la pandemia del COVID-19 en la región. El informe titulado “América Latina y el Caribe ante la pandemia del COVID-19: efectos económicos y sociales” señala que solo con un nuevo modelo de desarrollo la región evitará volver a transitar por los caminos que condujeron a una situación en la que los efectos de la pandemia del COVID-19 pueden no solo ser devastadores en el corto plazo, sino también deteriorar las condiciones de la recuperación y el desarrollo. Asimismo, insta a los gobiernos de la región a tomar medidas urgentes para abordar la emergencia sanitaria, la emergencia social y la emergencia económica. En el largo plazo, llama también a los países a repensar sus estrategias de desarrollo, fortaleciendo la coordinación e integración subregional y regional para asegurar las cadenas de suministro de bienes críticos, promover una migración voluntaria, no forzada, aliviar la pobreza y fomentar la reducción de la desigualdad, y fortalecer el comercio intrarregional y las cadenas de producción, entre otras medidas.

-¿Cuáles son las regiones o sectores sociales de Argentina que la ONU cree que se deberían atender más en este momento?

-La Argentina es un país con marcadas inequidades. A nivel nacional, la región Norte y Noreste ha sido históricamente la más empobrecidas, aunque también hay en provincias de otras regiones bolsones o cordones que requieren una mayor atención, por caso en la Provincia de Buenos Aires. Regiones y poblaciones más vulnerables son los que exigen una respuesta más urgente. De todos modos, entendemos que esta crisis global necesita en el país de una coordinación transversal, que incluya a todas la regiones y a todos los sectores de la vida política y económica, pública y privada. La Argentina ha reafirmado su compromiso con la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible, lo cual implica una aproximación al desarrollo en sus tres dimensiones económica, social y ambiental. Esta visión cobra aún mayor relevancia ante la necesidad de mitigar los efectos de la pandemia y de la puesta en marcha de iniciativas para una recuperación sostenible, bajo un estricto respeto a los derechos humanos y el lema de “no dejar nadie atrás”.

-¿Puede ser un riesgo adaptar recetas de países desarrollados en países como la Argentina?

-Claramente para todos los países la activación de medidas de contención del virus implican un gran desafío porque los estados deben asegurar derechos básicos (alimentación, acceso a servicios basicos, agua, luz, etc) también en contexto de aislamiento articulado las poblaciones más vulnerables. La ONU no define medidas especificas por país, estas son definidas por los estados. Pero el criterio primordial es salvar vidas dentro del contexto de cada país.

-¿Considera apropiada la decisión de liberar presos en medio de una pandemia como está ocurriendo hoy en Argentina?

-Se está instando a los estados para que en el marco de la pandemia y en razón a la grave situación de las cárceles de la región que pueda expandir aún más el contagio se tomen medidas que puede incluir la liberación de las personas en riesgos como personas mayores de 65 años o personas con enfermedades crónicas. En la medida que hayan cometido delitos menores. Pero esto obviamente no incluye delitos graves como la violación, abusos, violencia de género, crímenes de lesa humanidad, entre otros.

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