Durante la cuarentena se incrementó el trabajo en negro de los empleados rurales

Lo advirtió Ramón Ayala, titular del sindicato de la actividad, a raíz de que se agudizó la falta de controles. Estimó que la informalidad laboral llega al 65%

Trabajadores rurales sin registrar durante un operativo en Salta
Trabajadores rurales sin registrar durante un operativo en Salta

En medio de la presión de muchos sindicatos para reanudar las tareas porque la cuarentena paralizó sus actividades y pone en peligro los empleos, el sector de los trabajadores rurales es una excepción. Es que sus 500.000 afiliados registrados están trabajando a pleno en todo el país, pese a la pandemia, pero tienen otro problema: a partir del aislamiento obligatorio se agudizó la falta de control del trabajo en negro, por lo que creció la cantidad de trabajadores agrarios informales que se desempeñan sin elementos de protección ante el coronavirus y sin cobertura de una obra social.

Así lo reveló a Infobae el titular de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE), Ramón Ayala, quien aseguró que, según datos propios que coinciden con los del INDEC, actualmente hay un 60% de los trabajadores de la actividad en negro y “totalmente desprotegidos, que quedan abandonados luego de terminar las cosechas y terminan varados, sin poder regresar a sus hogares".

El sindicalista destacó el trabajo no registrado “está creciendo mucho en estos días”, sobre todo en la cosecha de la papa y en la horticultura en general: “La semana pasada hicimos una inspección en la zona de Embarcación, en Salta, y encontramos más del 90% de los trabajadores en negro, y lo mismo sucedió en la forestación en Corrientes. También estamos yendo a hacer una inspección a Misiones porque hay gran cantidad de gente en la informalidad. Esto hay que revertirlo cuanto antes”, dijo.

El titular de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE), Ramón Ayala
El titular de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE), Ramón Ayala

-Pero es un flagelo que crece y que ningún gobierno pudo solucionar.

-Lamentablemente, el poder de policía en este tema lo tienen las provincias y a veces se pone difícil salir a controlar. Hay distritos que son muy complicados. El poder de policía lo tiene que estar en manos del Ministerio de Trabajo de la Nación, que podría blanquear a esos trabajadores.

-¿Se lo planteó al Gobierno?

-Se lo estamos planteando constantemente. Si le dieran el poder a Trabajo y nos permitieran más participación a las organizaciones gremiales en las inspecciones, podríamos revertir esta situación.

-Como trabajan en negro, el problema en estos días es que ni siquiera deben contar con barbijos, antiparras u otros elementos para no contagiarse del coronavirus.

-No tienen nada. Y tampoco tienen ninguna cobertura. En esta situación tiene que salir el Gobierno a socorrerlos porque las ART no los cubren y las obras sociales tampoco. Están a la deriva.

-¿Cuántos trabajadores en negro hay en su actividad?

-Tenemos 500.000 afiliados. Según la cámara que agrupa a las pequeñas y medianas empresas, CAME, hay más de un millón de trabajadores agrarios, pero el 60% está en negro. Y están creciendo con la cuarentena. Esto se vio reflejado en el subsidio de 10.000 pesos que otorgó el Gobierno; cuando lo anunciaron pensaban que iban a inscribirse 3 millones de personas, pero al final fueron 12 millones. Ahí se dio cuenta el Gobierno de la cantidad de trabajadores en negro que hay en el país. Cuando pase la pandemia, van a tener que poner especial atención en el blanqueo de esos trabajadores.

Obreros rurales en el campo Abra del Sol, en Salta, trabajan en negro y sin protección en medio de la pandemia
Obreros rurales en el campo Abra del Sol, en Salta, trabajan en negro y sin protección en medio de la pandemia

-Más allá de esto, ¿cómo está atravesando el sector agrario esta crisis tan profunda?

-Se viene desarrollando bien. Está terminando la cosecha de maíz, finalizó la de la fruta, ha comenzado la de soja y una de las principales actividades de este momento es la cosecha del limón en Tucumán. No hemos tenido ningún caso de coronavirus todavía. El mejor aislamiento que tenemos es el campo.

-¿De qué lado se ubica usted en esta pandemia, entre los partidarios de privilegiar la salud o entre quienes creen que no se puede descuidar la economía?

-Coincido totalmente con el Presidente en privilegiar la salud. Son las medidas que corresponden. Estamos viendo cuál es la situación de los países que priorizaron la economía.

-¿Aunque haya un parate económico ?

-Sin lugar a dudas que lo habrá. Lo vamos a sufrir. Y nosotros también vamos a tener problemas en la recaudación, como otros sindicatos. Pero prefiero eso a tener que lamentar muertos.

La cosecha de la fruta terminó en marzo
La cosecha de la fruta terminó en marzo

-¿Aceptaría rebajas salariales para mantener las fuentes de trabajo?

-Hasta ahora no hemos tenido esa problemática, pero cada sector tiene su particularidad y no cuestiono la decisión de esos sindicatos que lo han hecho porque cada actividad tiene sus particularidades. Nosotros estamos velando por el funcionamiento de las economías regionales porque son las que generan trabajo. Le pedimos al Gobierno que ponga especial atención a estas actividades, y en este contexto mucho más porque son las que generan mano de obra. Por eso me parece buena la idea de flexibilizar la cuarentena en donde el virus no ha avanzado todavía.

-¿Qué medida tendría que tomar el Gobierno cuando se levante el aislamiento?

-Va a tener que seguir trabajando por la unidad nacional porque entre todos vamos a tener que reconstruir el país. Ese el desafío que también tendrán otros países del mundo, que hoy están castigados por la pandemia. El Gobierno deberá convocar a sindicalistas y empresarios, y cada sector deberá hacer su aporte. Nadie puede caer en el error del individualismo y del “sálvese quien pueda”.

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