En lo que iba a ser el primer encuentro de Alberto Fernández con la entidad política de la comunidad judía, el Presidente suspendió a último momento la reunión que hoy tendría a las 16 con la DAIA en su despacho de la Casa Rosada. Jorge Knoblovits, presidente de la entidad, tenía previsto asistir al encuentro acompañado por David Stalman, vicepresidente.

“No se canceló, sino que hubo un diferimiento por temas de agenda de último momento. La relación con el Gobierno y los distintos ministerios es fluida”, dijo a Infobae el titular de la DAIA.

Para la entidad se trataba de una noticia positiva, ya que llegada del Frente de Todos había provocado cierta preocupación entre sus miembros. El memorándum que la Argentina firmó con la República Islámica de Irán había cortado el diálogo entre las entidades de la comunidad y el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, tensando el vínculo como pocas veces en la historia de la Argentina.

El encuentro también había generado buenas expectativas en ámbitos oficiales. De hecho, Fernández no había tomado contacto con la DAIA en los meses en que fue candidato a presidente, ni después, a pesar de que la entidad le había solicitado la reunión. Solo hubo un encuentro informal en un cóctel realizado por la embajada de Rusia en la Argentina.

La primera reunión del ya electo presidente Fernández con la embajadora israelí Galit Ronen fue motivo de una polémica en relación a si continuaría o no la condena de la Argentina a Hezbollah como organización terrorista, de acuerdo a un decreto que había firmado Mauricio Macri al cumplirse 25 años del atentado a la AMIA.

En principio, la representante del Estado de Israel entendió en ese encuentro que el gobierno entrante derogaría ese decreto, y así se lo transmitió a miembros de la comunidad en la Argentina. Días después, llegó la desmentida de parte de parte de voceros de Fernández.

Como la ministra Sabina Frederic dijo que calificar a Hezbollah como organización terrorista era “comprar un problema que no tenemos”, por lo que no se tomó en serio esa desmentida, el gobierno israelí no envió a nadie a la asunción de Alberto. El único gesto del que la comunidad judía tomó nota fue la presencia de los futuros ministros Matías Kulfas y Marcela Losardo en la cena anual de la AMIA.

Junto a eso, la invitación que el gobierno de Israel les hizo a los principales jefes de Estado para participar del homenaje a las víctimas del Holocausto, al cumplirse 75 años de la liberación de Auswichtz, no había sido respondida y la embajadora se dispuso a viajar a su país sin saber si alguien iría en representación de la Argentina.

Pero, de repente, el escenario cambió. Fue cuando el Presidente decidió asistir personalmente a la ceremonia. La embajadora Ronen se enteró a último momento, cuando ya estaba en el aeropuerto para tomarse el vuelo con destino a Tel Aviv, lo que fue más que bienvenido, aunque la obligó a realizar los aprestos a última hora.

A Israel viajó Fernández acompañado por su pareja Fabiola Yáñez, el canciller, Felipe Solá, el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz, el secretario de Comunicación y Prensa, Juan Pablo Biondi, y el diputado Eduardo Valdés, futuro presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara. También viajó el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof.

Allí mantuvo un estratégico almuerzo con el primer ministro Benjamín Netanyahu y su esposa, pero también un encuentro a solas, donde el premier le dijo: “La semana que viene lo veo a (Donald) Trump y le diré que ayude a la Argentina en la renegociación de la deuda” con el FMI. Fue el pedido que le hizo Alberto quien, a su vez, se comprometió a seguir con lo que ya había hecho trascender en relación a Hezbollah. Es decir, que el partido proiraní continuaría con la calificación de “terrorista”.

El recientemente designado embajador argentino en Israel, Sergio Urribarri, cuyo pliego fue aprobado por el Senado la semana pasada, también aseguró que ese estatus continuaría como hasta ahora, y consideró “muy promisorio el futuro de las relaciones entre la Argentina y el Estado judío”. Y en relación a las diferencias que hubo durante la segunda gestión de Cristina, las dio por “superadas". "Soy optimista por naturaleza y creo que se han superado cuestiones que no es momento para analizar, como tampoco plantear cómo se originaron”, consideró.

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