El presidente Mauricio Macri se expresó por primera vez sobre la crisis institucional que atraviesa Bolivia. En una jornada organizada por el Cuerpo de Abogados del Estado, el jefe de Estado repudió la violencia y solicitó una salida democrática a través de elecciones libres y justas.

“Quiero dejar claro que repudiamos la violencia de cualquier tipo y bajo cualquier circunstancia. Nosotros creemos en el diálogo como único método de salida de cualquier crisis que pueda tener una Nación. Entendemos que las elecciones son la mejor manera de trasparentar la voluntad del pueblo boliviano y que sus mecanismos previstos en su constitución son los que van a permitir resolver esta cuestión”, introdujo el jefe de Estado.

“Y como establece la Carta democrática Interamericana de la OEA, cuyos principios reafirmamos, la celebración de elecciones libres y justas son esenciales para la democracia. Por eso vamos a trabajar siempre para una región en paz con instituciones fuertes e independientes que renuncien a la violencia y consoliden la unidad de los pueblos”, agregó.

“Esperamos que rápidamente puedan convocar nuevamente a elecciones”, concluyó.

La posición de la Argentina había sido anticipada por el canciller Jorge Faurie en una conferencia de prensa brindada ayer en Casa Rosada. El ministro de Relaciones Exteriores había dado más detalles en una entrevista radial concedida este martes a Luis Novaresio. Su predecesora, Susana Malcorra, planteó otra mirada sobre la situación.

Evo Morales presentó su renuncia el domingo luego de que la Organización de los Estados Americanos (OEA) concluyera que hubo fraude en las elecciones que lo habían proclamado como presidente para un cuarto período consecutivo. Finalizó así un período de 13 años durante los cuales Morales forzó las instituciones y la interpretación de las leyes con el objetivo de perpetuarse en el poder.

El fin de semana intentó pacificar el país convocando a nuevas elecciones, pero no fue suficiente. La situación en las calles se descontroló con enfrentamientos violentos y saqueos en propiedades públicas y privadas, y las Fuerzas Armadas le sugirieron que renuncie, como finalmente sucedió.

La crisis generó un nuevo enfrentamiento en la Argentina entre los gobiernos saliente y entrante. Mientras Cambiemos considera que el orden constitucional no fue vulnerado en Bolivia, el próximo jefe de Estado, Alberto Fernández, denunció un golpe y dialogó personalmente con Morales para garantizar su integridad física.