Alberto Fernández y Evo Morales en una foto de archivo
Alberto Fernández y Evo Morales en una foto de archivo

Alberto Fernández habló este lunes durante unos minutos por teléfono con Evo Morales, confirmaron a este medio en el entorno del presidente electo.

La conversación se dio después de que Morales solicitara asilo político a la administración mexicana de Andrés Manuel López Obrador, una maniobra que tuvo como protagonista al dirigente del Frente de Todos, que dedicó el domingo y buena parte de este lunes a la política regional. Fernández habló en las últimas 24 horas con los presidentes de México, Paraguay, Perú y Chile, y volvió a conversar hoy con Lula da Silva, cuya liberación había festejado junto al Grupo Puebla que se hospedó el fin de semana en Buenos Aires.

También con Mauricio Macri, a quién llamó en la tarde del domingo, cuando se conoció la salida del ex mandatario boliviano que el ex jefe de Gabinete no tardó en condenar y calificar como “golpe de estado”.

Hacia el final del fin de semana, el presidente electo volvió a escribirle a Macri a su WhatsApp: quiso saber si era cierta la versión que daba cuenta de que la Argentina había cerrado su embajada en Bolivia, lo que impedía darle asilo político a los funcionarios de ese país que así lo requirieran. “Si cerrás vas a mandar gente a la muerte”, le escribió Fernández, según reconstruyó Infobae.

El Presidente le reenvió a los pocos minutos un mensaje diplomático que desmentía esa versión. Este lunes, la Argentina asiló en Bolivia a Carlos Romero, ex ministro de Gobierno de la administración de Morales, y Mariana Prado, ex ministra de Planificación del Desarrollo.

“Hoy es un día aciago, no es un buen día para nosotros. He leído la mitad del libro normalmente y la otra mitad a las corridas porque Bolivia no me dio tiempo”, aseguró Fernández esta tarde en la presentación del libro “Política y elecciones en América Latina, una guía progresista para campañas electorales”, de Gisela Brito y Ava Gómez Daza, en el Centro Cultural de la Cooperación, sobre la calle Corrientes, que se llenó de curiosos y militantes.

El mandatario electo llegó junto a su amigo Marco Enríquez Ominami, tres veces candidato a presidente de Chile -también participó de la presentación-, y su vocero, Juan Pablo Biondi. Entre el público se mezclaron dirigentes como Carlos Tomada y actrices como Julieta Díaz.

Según fuentes de su entorno, con todos los jefes de Estado de la región con los que habló el dirigente del Frente de Todos coincidió en la necesidad de que en Bolivia “haya elecciones sin proscripciones”, como manifestó la oposición boliviana. En la breve comunicación telefónica, Morales le manifestó a Fernández su deseo de abandonar el país. Y dirigirse a México. El presidente electo habló además con Álvaro García Linera, ex vicepresidente de ese país, que también tuvo una conversación durante el fin de semana con Cristina Kirchner.

El ex jefe de Gabinete le agradeció por teléfono a Martín Vizcarra, de Perú, que habilitara el espacio aéreo para la salida de Morales de Bolivia. Con Mario Abdo Benítez, de Paraguay, se quedó sorprendido por su cooperación. “Se encontró con un tipo muy dispuesto”, confiaron sus colaboradores. Telefoneó además a Rebeca Grynspan, de la Secretaría General Iberoamericana, y ya había tenido fluidas charlas con Maximiliano Reyes, vicecanciller mexicano, durante las jornadas del Grupo Puebla del fin de semana en Buenos Aires.

El presidente de Chile Sebastián Piñera
El presidente de Chile Sebastián Piñera

En tanto, el mandatario electo también tuvo una buena conversación telefónica con Sebastián Piñera, que atraviesa desde hace más de un mes una crisis política y social que lo obligó a cambiar el gabinete, a oficializar medidas de alivio para la clase media y a anunciar una reforma constitucional.

Piñera, dijeron desde las oficinas de Puerto Madero del ex jefe de ministros, volvió a invitarlo a su país. Fernández quedó en volver a hablar en estas horas y en darle una repuesta en esta semana. No descarta, de hecho, visitar el país vecino: “No tengo problemas en ayudarlo a que se calme Chile”, le aseguró a sus allegados. El chileno se mostró preocupado por la crisis en Bolivia. Fernández le machacó en la importancia de resaltar que se había tratado de un “golpe de estado”.

Por el contrario, Fernández, resaltaron en su entorno, se mostró en estas últimas horas “sorprendido” con la posición de Estados Unidos, con quién empezó a tejer un vínculo armonioso desde que fue elegido presidente. “Pensamos que iban a ser más cuidadosos”, respondieron desde el Frente de Todos después de que la administración de Donald Trump oficializara su postura sobre la crisis boliviana: el gobierno norteamericano anunció este lunes que “aplaude a los militares" de ese país “por proteger la Constitución”.

Fernández, que había vuelto a mediados de semana de México, el primer destino elegido como presidente electo, se abocó de esta manera durante todo el fin de semana a la política regional. Y volvió a relegar la transición con Macri, que se vuelve a empantanar por las diferentes visiones de ambos dirigentes sobre la crisis de Bolivia.

El viernes, había analizado junto a su grupo más íntimo en las nuevas oficinas de Puerto Madero, sobre la calle Encarnación Ezcurra, la liberación del ex presidente Lula en Brasil. Festejó la excarcelación a través de su cuenta de Twitter.

El sábado, fue anfitrión de la segunda reunión del Grupo Puebla, un foro de líderes del progresismo latinoamericano que hospedó en Buenos Aires a Dilma Rousseff, Ernesto Samper y Fernando Lugo, entre otros. Eufóricos por la libertad de Lula.

El domingo, Fernández ya se abocó de lleno a monitorear la crisis boliviana, cuya posición presagia un claro giro en la política exterior del país a partir del 10 de diciembre.