Vidal y Macri, anoche en Costa Salguero tras admitir su derrota electoral (Nicolas Stulberg)
Vidal y Macri, anoche en Costa Salguero tras admitir su derrota electoral (Nicolas Stulberg)

Con la dura derrota electoral sobre sus espaldas María Eugenia Vidal encarará desde hoy lo que ya denominó una transición “democrática, transparente y ordenada” con el equipo del electo gobernador bonaerense, el kirchnerista Axel Kicillof.

Si bien funcionarios de mayor confianza de Vidal ya habían intercambiado conversaciones y hubo encuentros reservados en torno a la transición, el resultado del domingo habilitó a la gobernadora a avanzar de inmediato con el operativo transición de aquí a diciembre. El domingo por la noche, Vidal anticipó en público que quería llevar adelante una transición ordenada en el mes y medio que queda hasta la asunción de las nuevas autoridades.

“No vamos a poner trabas, estaremos a disposición de ellos y buscaremos que la transición sea democrática, transparente y ordenada”, dijo Vidal poco después de las PASO cuando el resultado adverso ante Kicillof le mostraba una derrota segura en octubre. Este domingo lo repitió en su discurso después del final de los comicios.

El gobernador electo durante el festejo luego del triunfo en los comicios (Télam)
El gobernador electo durante el festejo luego del triunfo en los comicios (Télam)

En este camino, Vidal ya había puesto en las últimas semanas al secretario de la gobernación y mano derecha Federico Salvai, el ministro de Justicia, Gustavo Ferrari y el de Seguridad, Cristian Ritondo a trabajar con el equipo de Kicillof para la transición.

Según pudo saber Infobae, en forma muy secreta y disimulada Kicillof envió a Máximo Kirchner y Wado de Pedro a negociar la salida de la mandataria bonaerense. También se había sumado el peronista Fernando Espinoza, hombre de confianza de la vicegobernadora electa e intendenta de La Matanza, Verónica Magario, a este operativo transición.

Vidal ordenó a su equipo a preparar los números, índices y cuentas de la provincia. No quiere dejar nada librado al azar y mucho menos que no haya transparencia. Teme que si no hace una transición ordenada Kicillof le endilgue datos y deudas que no sean los reales.

Kicillof pretende llevar adelante una transición ordenada (Télam)
Kicillof pretende llevar adelante una transición ordenada (Télam)

“Recibí de Scioli una provincia con 11.000 millones de dólares de deuda y la dejo con USD 12.000 millones. Pero esa deuda la aprobó todo el kirchnerismo en la Legislatura, así que no pueden mirar para otro lado”, expresó Vidal a Infobae al hablar de uno de los ejes que más le preocupan de la transición ordenada.

La gobernadora bonaerense está dispuesta a convocar a su propio despacho a Kicillof en los próximos días. Sería gesto acorde con esa “transición ordenada y democrática” de la que habló.

Además, Vidal ordenó a cada ministerio a armar una carpeta con todas las cuentas, proyectos en marcha y planes a futuro para que los tome el nuevo gobernador. “Creo que hay proyectos que bien vale la pena que se continúen en materia social, educación e infraestructura”, reiteró Vidal a sus allegados en los últimos días. Pero la continuidad o no de estos quedará pendiente de la decisión de Kicillof.

La mandataria instruirá también al bloque de diputados y senadores de Cambiemos para acordar con Kicillof una agenda parlamentaria en común que garantice gobernabilidad. “Nada quedará librado al azar y todo lo que sirva para mejorar la calidad de vida de los bonaerenses lo vamos a apoyar”, dijo a este medio un ministro bonaerense.

La gobernadora María Eugenia Vidal reconoce la derrota en la noche del domingo (Nicolás Stulberg)
La gobernadora María Eugenia Vidal reconoce la derrota en la noche del domingo (Nicolás Stulberg)

En el equipo de trabajo de Kicillof hay dudas respecto a la transición que se viene. Augusto Costa, mano derecha del gobernador electo, destacó hace unos días que le preocupa el rojo financiero que tendrá la provincia hacia fin de año. “Hay un pasivo de entre 50.000 y 80.000 millones de pesos”, sostuvo Costa además de remarcar la deuda de 12.000 millones de dólares.

“Desde el punto de vista económico y social, Vidal deja una provincia en un estado deplorable. Basta mirar los indicadores sociales de pobreza, de desempleo, de actividad económica y ver que los números son peores que la media nacional”, explicó. No piensa lo mismo Vidal y su equipo.

No es casual entonces que la gobernadora saliente busque mostrar abiertamente los números que le deja a Kicillof para evitar futuras sorpresas. Es decir, las mismas sorpresas que encontró la propia Vidal cuando Daniel Scioli le dejó la gobernación de la provincia.

“Me llamó (Vidal), todavía no pude hablar, pero estuvimos intercambiando mensajes. Vamos a arreglar para hacer algún encuentro”, aseguró Kicillof en declaraciones a la prensa en la puerta de su domicilio en el barrio de Agronomía el día después de la elección. “Le voy a pedir que se ocupe en este momento de transición de intentar resolver varios de los problemas nuevos que se crearon”, expresaron.

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