"Fue poco feliz lo que dije", introdujo en diálogo con Infobae el intendente de San Antonio de Areco, Francisco Durañona.  "No fue una conferencia en el Aula Magna de la Facultad de Derecho, fue un acto militante. Pero es un aprendizaje para mí que en un momento donde además estoy caminando la provincia para pelear por la gobernación hay que tener mucho cuidado cuando uno plantea un tema ", agregó inmediatamente para explicar el porqué de sus expresiones.

"Paco" Durañona, militante peronista y kirchnerista había sacudido la opinión pública cuando una semana atrás aseguro: "Los miembros de la Corte tienen que ser militantes nuestros, no acomplejados que cuando llega el momento de la hora de jubilarse, se vayan y abandonen el cargo. Tienen que defender los intereses del campo nacional y popular".

Sin embargo, en un reportaje en el que repasó diversos temas, su definición más fuerte será sobre Cristina Kirchner, quien cree que está dando señales de que no se presentará como candidata a Presidente.

"¿Hay plafón para que Cristina dé un paso al costado?", preguntó Infobae. "Sí, absolutamente, absolutamente", respondió el intendente con convicción. "Sería un gran gesto de Cristina para garantizar la unidad y provocar lo que quieren la mayoría de los argentinos: que termine este gobierno", sentenció.

Video: Durañona quiere militantes K en la Corte

– Intendente Durañona:  yo escribí una nota  criticando duramente su posición de proponer militantes para la Corte Suprema y me dijo que quiere contestar esa nota. Acá estamos, lo escucho:

— Bueno, me pusiste en una comparación que habla de tiros, balas, homicidios. Me parece que es excesivo. Aunque debo reconocer que palabras como "militantes vinculados con la Justicia" y "blindaje" hacen ruido. No fue una declaración feliz para explicar algo que tengo mi íntima convicción, y la historia avala, respecto de la importancia que los miembros del más alto Tribunal tengan una estructura, una formación y una participación política sustancial.

— Voy a tratar de citarlo lo más textualmente y me corrige si me equivoco, usted dijo: "Tenemos que poner en la Corte militantes que defiendan nuestras conquistas, que no sean…" cobardes creo que fue la explicación.

— No, no, no usé ese término pero…

— Que se jubilen a los 75 años y que defiendan nuestro modelo. ¿Está arrepentido, quiere cambiar algo de la frase?

Bueno, fue poco feliz, lo reconozco. No fue una conferencia en el Aula Magna de la Facultad de Derecho, fue un acto militante. Pero es un aprendizaje para mí que en un momento donde además estoy caminando la provincia para pelear por la gobernación hay que tener mucho cuidado cuando uno plantea un tema además tan sensible como es la cuestión de la Justicia.

Definitivamente estoy convencido, y lo ratificó el propio presidente de la Corte cuando inició el año judicial, que tenemos un nivel de rechazo histórico de la ciudadanía al sistema judicial, porque la Justicia está lejana. Porque tiene privilegios que hoy no tiene nadie, no presentan declaraciones juradas, no pagan Ganancias, no tienen auditorías, tienen cargos vitalicios. Y eso entiendo que es de una época terminada. Ahora, la historia de nuestra Corte tuvo 80 años con miembros que fueron todos militantes de determinados sectores políticos. Que eran definitivamente dos sectores, sectores más populares que prácticamente no tuvo participantes y sectores más conservadores. Los primeros 80 años de la Corte hubo solamente dos miembros que no vinieron de la política, estoy hablando de gobernadores, intendentes, presidentes de la Nación, Figueroa Alcorta fue presidente de la Nación y fue presidente de la Corte, Luis Sáenz Peña. Y los más grandes juristas de la Argentina, que fueron también miembros de la Corte, Guillermo Borda, Orgaz, fueron activísimos militantes políticos.

— Sí, no creo en la asepsia, porque es mentira que los jueces no tienen una mirada política.

— Ni los periodistas.

— Nadie, afortunadamente.

— Es una hipocresía seguir defendiendo eso.

— Afortunadamente.

— Exactamente, exactamente.

— El problema es si el militante debe ir solamente a defender su convicción ideológica o debe ajustarse a la ley.

— Absolutamente no. Lo comparo con un intendente, salvando las distancias, a mí me votan los simpatizantes de mi espacio político, los militantes de mi fuerza política, y yo mismo soy un militante. Ahora, cuando asumo el cargo sin dejar de lado mis convicciones yo tengo que gobernar para los 30.000 habitantes de San Antonio de Areco y tengo que atender a todos por igual. Y si no lo hago en el caso de un dirigente político cada 2 años hay elecciones y hay un control ciudadano permanente más los medios, más las rendiciones de cuentas. Me va a ir mal. Bueno, en la Justicia esto no sucede. No sucede que si nos equivocamos porque designamos un tecnócrata o a un representante, o a un militante de otra cosa y no de la política después no hay marcha atrás. Y esto en este siglo XXI lo veo como un inconveniente, creo que debe haber más participación de la ciudadanía en las cuestiones judiciales. La Justicia está en algunos casos totalmente ausente, San Antonio de Areco hace unos meses tuvimos un caso de violación de una menor. Para que esa menor tenga llegada a un funcionario cualquiera judicial tiene que hacer 60 kilómetros e ir al fuero más cercano que le corresponde que es el de Mercedes. San Antonio de Areco, 100 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires. Y esto es lo que sucede en la mayoría de los municipios del interior.

También veo que hay una Corte que se dedica en una situación palaciega a tratar muy lentamente, porque todavía no se resolvió la voladura de la Embajada, cuestiones netamente jurídicas o judiciales. Pero también tiene una función de superintendencia la Corte, y creo que es momento de que en algunas situaciones muy escandalosas que están sucediendo, más allá de la opinión que tenga cada uno, intervenga de inmediato. Recién dotaron al Juzgado Federal de Dolores de las herramientas que necesitaron cuando explotó esta cuestión y tuvo que ir el propio juez al Parlamento para explicar la situación.

— Para cerrar el tema de la Corte y hablar un poco más de política, usted por ahí hacía alusión al que se retira, digo, es un mandato constitucional, yo saludo que Zaffaroni se haya jubilado a los 75 años como dice la Constitución y como otros jueces que han presentado amparos para quedarse, ¿no?

— Totalmente de acuerdo. Tu artículo fue muy ecuánime, realmente fue muy ecuánime, pero me parecía buena la oportunidad para plantear un tema que me parece que es de enorme actualidad como es la Corte y la Justicia. Tenés razón, nadie puede estar en contra de lo que dice la institución, que además es clara, lo dice la propia Constitución que a los 75 años se tiene que jubilar.

Ahora, nuestro espacio político, que propuso a dos militantes como…

— Carlés.

— No, Zaffaroni que fue juez y la propia Carmen Argibay no están más. En el caso de Carmen lamentablemente por fallecimiento, y en el caso de Zaffaroni por cumplir estrictamente la ley. Ahora, estamos en desigualdad de condiciones si nosotros hacemos un esfuerzo por cumplir los mandatos institucionales y del otro lado hay jueces de la Corte hoy que están absolutamente atados a los designios del Poder Ejecutivo que resolvió no apelar una medida cautelar para poder seguir en sus funciones.

— A quiénes se refiere.

— A Highton.

— Highton le parece que responde al gobierno.

— Pero cómo hizo para mantenerse.

— Presentó un amparo que no fue apelado.

Y bueno, eso es un acuerdo político. Tampoco seamos hipócritas con eso. Y cuando se planteó la situación de Fayt, que ya estaba totalmente pasado de los 75 años, fue un escándalo en la Argentina, todos los Colegios de Abogados, los grandes juristas, diciendo que estábamos atacando a las instituciones y sin embargo cuando nosotros planteamos alguna situación respecto de la jubilación nos exigen un fiel cumplimiento. Hay una doble vara que es muy preocupante.

— Sí, es muy técnica la discusión, Fayt juró por la Constitución que no preveía los 75 años, Highton, Zaffaroni y Carmen Argibay…

— Pero son tecnicismos. Creo que si estamos todos de acuerdo, hubo una Convención Constituyente, el sistema máximo de definición de la Ley Fundamental de la Argentina, donde los jueces a los 75 años se jubilan. Siempre se pueden utilizar artilugios para zafar. Por eso creo que la Corte tiene que ser política, para un lado y para el otro, cumpliendo con lo que establece la Constitución. Someter las candidaturas a la opinión pública y luego que los voten los dos tercios. Eso hay que lograr. Como sucede en Estados Unidos, en Estados Unidos nunca hubo un juez de la Corte que no surgiera de una discusión del Partido Republicano o del Partido Demócrata, nunca. Y son rabiosos militantes. Y es una de las mejores Cortes del mundo.

— Entonces sabiendo que no es abogada, tampoco podría ser titular de la Oficina Anticorrupción, ¿entendería que Macri propusiera a Laura Alonso para la Corte?

— Entendería que lo proponga a Federico Pinedo. O entendería que el peronismo federal lo proponga a Rodolfo Urtubey o al mismo Miguel Pichetto. Hoy tenemos dos jueces de la Corte que uno fue intendente, ministro de Justicia de Néstor Kirchner y convencional constituyente, que lo debés conocer muy bien.

— Rosenkrantz.

— Y otro que de senador nacional pasó a la Corte.

— Maqueda.

— Y son los dos mejores jueces creo yo que tenemos, porque tienen estructura política.

— ¿Usted dice que hoy la Corte es PRO?

— No. No, hoy… ¿Quién es autoridad judicial hoy, la Corte o Comodoro Py? Porque ayer quedó ahí una situación expuesta. Que creo que es la misma interna, la misma interna que tiene el PRO con la Justicia, de un lado hay unos, del otro lado hay otros. La verdad que lo que está sucediendo con la Justicia argentina hoy es dramático. Creo yo que es el principal problema que tenemos en el país, más que cualquier otro, más que la inflación, que el riesgo país, que el endeudamiento. El gran drama que tenemos es el mal funcionamiento de la Corte, donde cada uno hace su posición personal tecnócrata y no hay una institución máxima judicial que ordene para abajo y defina doctrina. Porque la Corte es parte del gobierno, como decía el maestro Marienhoff: "El gobierno son las tres jurisdicciones, el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial". Pero es parte del gobierno, no es una junta de sabios intocables que no participan de la realidad.

— En una asepsia inexistente. Hablemos un poco de la cuestión de la Justicia y más que nada de la política. ¿Usted es los que creen que si Cristina se auto excluyera de la candidatura permitiría la unión del peronismo?

Creo que sería un gesto de enorme grandeza de parte de Cristina para avanzar en lo que hoy la mayoría de los argentinos está pidiendo, está esperando, que es que se termine este gobierno el 10 de diciembre. Y para que se termine hay que conformar un gran frente electoral con mucha participación de los distintos frentes políticos o espacios políticos que están en la oposición. Y además me parece que sería muy interesante para que cada sector que se reúna para esa unidad, que se definirá la candidatura en una gran PASO, me parece una herramienta extraordinaria de participación ciudadana, podamos explicar qué queremos hacer y no estemos participando de programas de televisión como panelistas a ver cuánto subió el dólar, qué pasó con D´Alessio, y hablemos de las propuestas que hoy la ciudadanía está esperando que nosotros hagamos para volver a generar entusiasmo, motivación, que le hablemos a la juventud. ¿Cuál es la agenda de discusión?

— ¿Hay plafón para que Cristina dé un paso al costado?

— Sí, absolutamente, absolutamente. Personalmente como… Yo deseo que ella asuma su rol político como una gran referente de nuestro espacio político, habiendo sido 8 años presidenta de la Nación, una mujer, que además perdió a su compañero y era el jefe político nuestro, toda la situación que está viviendo hoy que para cualquier ser humano es durísima, cargarla de nuevo con esa responsabilidad como si no hubiese otros hombres y mujeres que podamos militar, trabajar, generar ideas, debatir para construir un nuevo ciclo, un futuro en la Argentina, por supuesto ella cumpliendo un rol determinante. Sí, sí, están dadas las condiciones. Y además observo que en su gestualidad está en ese camino, hablando con todos, recibiendo a hombres y mujeres que antes no había ninguna posibilidad de que se reunieran a tomar un café.

— Para que me quede claro, ¿su gestualidad muestra que está en camino de no ser candidata?

— A mí me parece que sí. Pero es absolutamente personal.

— Plantea hipótesis, que como usted dice es solo una hipótesis, no es un hecho real, ¿la candidatura de Lavagna le seduce?

— Me parece que en términos económicos donde la Argentina está viviendo una situación dificilísima, peor que la del 2001 en cuanto a los niveles de endeudamiento y la falta de crecimiento y la pérdida de empleo que tuvimos en el 2018, bueno, todos los datos que ya sabemos, sería una figura de consenso muy importante. No me animaría a desmerecerlo. Por mi generación, el año pasado estuve haciendo un posgrado en gobiernos locales en España viendo cómo los líderes tienen entre 40 y 50 años realmente yo prefiero una profunda renovación, pero eso no hace ponerle límite a un hombre que tiene enorme trayectoria, que ha resuelto con muchísima inteligencia la situación de la deuda en la Argentina que va a ser un punto fundamental para cualquiera que asuma el 10 de diciembre.

— A qué aspira personalmente desde lo político.

— Aspiro a que definitivamente Argentina pueda dar por cerrada una grieta que es histórica, no es nueva. Y todos sabemos que no es nueva, a los que nos gusta un poco la historia unitarios-federales, peronistas-antiperonistas, los que plantearon una cuestión de independencia, soberanía y liberación de nuestra región y muchos que representaron más intereses foráneos, eso estuvo siempre. Hay que dar un paso más y en eso debemos ir a una profunda, no reforma, un nuevo ciclo jurídico político institucional en la Argentina. Ya se cumplió un ciclo, un ciclo histórico. Y para eso necesitamos generar, a mí no me gusta hablar del Pacto de la Moncloa porque siempre nos estamos comparando con otros, hablemos de los pactos criollos de la Argentina.

— Los pre constitucionales, ¿no?

— Que además tenemos una base de los grandes padres y madres de la patria que nos marcaron el camino a seguir. Yo quiero participar de esa discusión.

— Pero qué le gustaría, va a jugar en la provincia, a qué aspira.

— No, la verdad que no tengo una ambición personal de quiero ser gobernador. A mí me gusta ser un militante político, me gusta venir, discutir, te agradezco nuevamente la invitación porque los que estamos en distritos chicos a veces se nos hace muy difícil. Y creo que una amplia posibilidad de participación política con PASO a mí me daría la posibilidad de discutir los temas que quiero para la provincia, soberanía alimentaria, ferrocarriles, puertos, la agenda del interior, acceso al hábitat, bueno, más universidades para generar arraigo, que los jóvenes se puedan quedar estudiando en sus pueblos, esto es vital. Pero si no hay un gran consenso para que discutamos va a ser imposible y vamos a seguir con esta tensión de uno u otro, la grieta, no le hablamos a nadie, nos hablamos entre nosotros mismos. Y además, esto es lo más triste y lo más peligroso, la posibilidad de generar violencia política una vez más.

— Totalmente. ¿Quién es el candidato a gobernador del espacio de ustedes?

— Bueno, yo soy uno. Me propongo como uno de ellos como representante del interior de la provincia de Buenos Aires, al que le hemos dado la espalda casi por dos décadas nuestro espacio político, y este espacio de María Eugenia Vidal no escapó de esa situación. El interior es el 12% del electorado nacional, el interior bonaerense equivale a la provincia de Mendoza y la Ciudad de Buenos Aires juntas, y nosotros no le hablamos, creemos que el interior es solamente el campo y un sector del campo. No tenemos políticas de producción, no tenemos políticas de arraigo, no tenemos políticas educativas, no hay acceso a la Justicia como te contaba hace un ratito. Hay que rediscutir también la fisonomía territorial de la provincia de Buenos Aires, no puede ser que exista La Matanza con 3 millones de habitantes y Punta Indio con 10 mil y los dos tengan las mismas facultades constitucionales. ¿Cómo no nos vamos a animar a rediscutir en el siglo 21 una nueva Argentina, una nueva provincia de Buenos Aires, regionalización? El rol de los gobiernos locales, porque la ciudadanía va a demandar a las autoridades que tiene a mano, yo no puedo estar con una Constitución diciéndole no, seguridad le corresponde a Vidal andá a La Plata. Nosotros tenemos que responder todo. Hay que fortalecer los territorios. Hay un debate hermoso para dar Luis.


— ¿Hay algo que no te pregunté que le gustaría decir en esta entrevista?

— No, la verdad que fue integral.

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