Fueron horas de intenso trabajo en la Base Naval Mar del Plata. Las máximas autoridades navales diagramaron cada paso que se daría para tratar de no herir la sensibilidad de los familiares de los 44 marinos desaparecidos en la tragedia de San Juan. En el día de ayer, no obstante, la presencia del personal de ceremonial y protocolo de Presidencia de la Nación alteró los planes navales y hubo que desarrollar un nuevo dispositivo de ceremonia e incluso cambiar de lugar dentro de la base el sitio del acto.

Como anticipó Infobae, fue el propio Jefe de la Armada quien cerró filas con la totalidad de las familias de los desaparecidos para asegurarle a Mauricio Macri que no hubiera sorpresas inesperadas.

Luego del arribo de las autoridades nacionales y de la entonación del Himno Nacional Argentino, hizo uso de la palabra en representación de los familiares el padre del cabo principal Hugo Aramayo. Tuvo un tono conciliador y en pocas palabras dejó en claro el deseo de las familias de que la Armada cuente con equipamiento moderno y suficiente para continuar con la búsqueda. El cierre de su discurso resumió el pensamiento de las familias: Búsqueda, Verdad y Justicia.

A continuación, el Jefe del Estado Mayor General de la Armada, Vicealmirante José Luis Villán, habló de los valores que hacen a la vida militar en general y a estos tripulantes en particular. Antes se había leído una disposición permanente del propio Villán en la que resuelve que a partir del día de la fecha todo buque militar que navegue por la zona del presunto hundimiento del San Juan, deberá arbitrar todos los medios necesarios para activar los mecanismos de búsqueda submarina con los que cuente.

Un dato que no pasó desapercibido fue el caluroso aplauso que los familiares presentes le prodigaron al sucesor del ex jefe de la fuerza Almirante Srur.

Todas la expectativas estuvo centrada en el discurso presidencial. Macri prometió: "Vamos a seguir buscándolo hasta encontrarlo". En general fue bien recibido. Hubo un solo insulto. Un único momento de tensión que se vivió justo durante el ingreso de la comitiva presidencial. Una mujer insultó al presidente, pero no tuvo eco entre el resto de los presentes, quienes mayoritariamente coincidieron en señalar que no era momento de exteriorizar sentimientos de aprobación o repudio, sino que la ocasión ameritaba priorizar el recuerdo y homenaje a los desaparecidos.

El momento más emocionante, fue sin lugar a dudas la lectura de la nómina de tripulantes y el grito de "¡Presente!" que las tropas formadas realizan tras pronunciarse el nombre de cada marino.

También se procedió a la entrega al Comandante de la Fuerza de Submarinos, Capitán de Navío Ciro García Repetto, de un pabellón de guerra, correspondiente al ARA San Juan, para que sea esa fuerza la que lo conserve en custodia.

Muchos de los militares presentes no pudieron contener sus lágrimas cuando una salva de 17 cañonazos inundó de humo y emoción la plaza de armas de la Base Naval.

Testimonios

Más allá de la satisfacción que las autoridades navales dejaron entrever por el desarrollo de la ceremonia y por la presencia de los máximos responsables de la conducción del país, oficiales de diversa jerarquía consultados por Infobae reconcieron que la justicia deberá llegar a fondo con el esclarecimiento de los hechos que causaron la tragedia, más allá que estos puedan llevar a los estrados judiciales a oficiales de la fuerza. Pero también son firmes a la hora de solicitar trabajar en conjunto para que la Armada pueda, lo antes posible, recomponerse de las secuelas de esta tragedia.

(Fotos Christian Heit)
(Fotos Christian Heit)

También se acercaron a la base naval, las máximas autoridades de la Prefectura Naval Argentina. "Estamos acompañando a nuestra Armada en esta tragedia, con la mirada puesta en la tarea común que tenemos por delante. La defensa y custodia de los intereses marítimos argentinos" señaló un oficial consultado por Infobe.

Con anterioridad al acto oficial, el personal de la base, junto a familiares e invitados especiales, compartieron una misa de campaña, oficiada por el Obispo Castrense Monseñor Santiago Olivera.