Mauricio Macri y Vladimir Putin se saludan en Sudáfrica (Foto: Presidencia)
Mauricio Macri y Vladimir Putin se saludan en Sudáfrica (Foto: Presidencia)

Cincuenta minutos de incertidumbre hubo ayer por la mañana en el hotel de la delegación argentina. Ése fue el tiempo que demoró la diplomacia rusa en confirmar la reunión bilateral que mantuvieron este jueves en Sudáfrica los presidentes Mauricio Macri y Vladimir Putin.

"El cara a cara corrió riesgo de suspenderse porque el tiempo se agotaba y  no queríamos incumplir el horario acordado para el encuentro con Xi Jinping", admitieron desde el equipo que acompañó al jefe de Estado a Johannesburgo. Un dato de color que describe las circunstancias que rodearon la reunión.

Hay otros antecedentes que permiten graficar la importancia de la reunión. Desde un principio, la relación entre Macri y Putin no fluyó. Hubo diferencias con la tasa de interés de un crédito ruso destinado a la represa de Chihuidos, en Neuquén. Macri pidió una baja de la tasa que estaba acordada con Cristina Kirchner. A Putin no le gustó ese reclamo y volteó la línea acordada con el banco Vnesheconombank. La relación mejoró cuando se hundió el ARA San Juan. El presidente de la Federación Rusa se puso a disposición, sorprendiendo por su calidez ante la tragedia de los 44 marinos argentinos. "Lo que necesiten, lo tienen", adelantó Putin en un diálogo telefónico con Macri. Y así ocurrió: la ayuda rusa se mantuvo hasta el día que cesó la búsqueda y rescate del submarino.

Esta tragedia acercó al presidente argentino con Putin y en la última reunión que mantuvieron en el Kremlin, las relaciones entre ambos mandatarios encontraron su propia lógica personal. No es que Putin ahora sonría mucho, ni que Macri deje de hacer chistes sobre fútbol. Pero al menos, no habrá sonrisas forzadas en la foto oficial.

El Presidente y su par ruso mantuvieron un encuentro en el que, según supo Infobae, ratificaron el buen momento de la relación bilateral y hablaron sobre la posibilidad de profundizar las inversiones y el intercambio comercial.

Macri felicito a Putin por la organización del Mundial y le explicó –ante la pregunta de su ausencia– que las exigencias en la Argentina no le permitieron viajar.

Ambos mandatarios coincidieron en incrementar el comercio bilateral, que es bajo para el potencial que tienen, y en avanzar con las conversaciones de inversiones, especialmente en el sector ferroviario.

Del encuentro participaron el canciller Jorge Faurie, el secretario de Asuntos Estratégicos, Fulvio Pompeo, el embajador argentino en Sudáfrica, Javier Figueroa, y el vocero Iván Pavlovsky.

El presidente Macri al llegar a Sudáfrica

Macri llegó a la Cumbre como responsable del G20 que se hace en Argentina. El BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) es un bloque geopolítico que intenta promover un balance de poder respecto a Estados Unidos y la Unión Europea. En la actual coyuntura económica, el BRICS está a la búsqueda de una posición común frente a la guerra comercial que desató Donald Trump. Rusia apoya el modelo proteccionista de Trump, mientras que China lidera el bloque de países que repudia la estrategia de la Casa Blanca contra el libre comercio. Brasil y la India basculan y protegen sus propios intereses.

Macri llegó al Aeropuerto Internacional OR Tambo, donde fue recibido por el embajador argentino en Sudáfrica, Javier Figueroa, y el director nacional de Ceremonial de Cancillería, Marcelo Suárez Salvia (foto: Presidencia)
Macri llegó al Aeropuerto Internacional OR Tambo, donde fue recibido por el embajador argentino en Sudáfrica, Javier Figueroa, y el director nacional de Ceremonial de Cancillería, Marcelo Suárez Salvia (foto: Presidencia)

Putin desplegó a casi todo su gabinete en la reunión que mantiene con Macri en el hotel Four Seasons de Johannesburgo. El presidente ruso convocó a sus ministros de Transporte, Industria y Comercio, Energía, Desarrollo Económico, Agricultura, Finanzas y Relaciones Exteriores, lo que demuestra su interés por las relaciones bilaterales con la Argentina. Putin sabe de la influencia de Estados Unidos y China en el Cono Sur, y busca una hoja de ruta para ponerse a la par con sus competidores a nivel global.

Macri considera a Rusia como un mercado formidable para las exportaciones argentinas y pretende abrir líneas de negociación con Putin para lograr inversiones rusas en transporte, energía, industria y agricultura. El Presidente considera que las economías de ambos países son complementarias y que Argentina y Rusia pueden multiplicar el volumen de negocios e inversión en los próximos años.

Junto a las relaciones bilaterales, Macri trató con Putin la actual situación del comercio mundial, tras la decisión de Estados Unidos de poner barreras tarifarias a China y Europa, entre otras economías desarrolladas. El Presidente defiende los cánones del libre comercio, pero llegó a Sudáfrica como organizador de la cumbre del G20 y debe mantener la equidistancia entre los dos bloques políticos en pugna. Por eso, Macri le planteó al líder ruso la importancia de preservar al G20 como un escenario de diálogo multilateral, al margen de las tensiones propias que ha provocado la guerra comercial iniciada por Trump desde Washington.

Finalizado el encuentro (a las 13 de la Argentina), el presidente argentino se marchó a toda velocidad hacia el hotel Michelangelo, adonde tendrá su reunión con Xi Jinping, presidente de la República Popular China. La agenda será distinta: Xi enfrenta a Trump y siempre festejó los chistes futboleros de Macri.

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