Liermann Schmidt consuela a Carrió y a Massot tras la votación (Adrián Escandar)
Liermann Schmidt consuela a Carrió y a Massot tras la votación (Adrián Escandar)

Había sido uno de los principales temas de análisis en la reunión partidaria del lunes.

La preocupación sobrevoló buena parte del almuerzo que Marcos Peña, Rogelio Frigerio, Fernando de Andreis, Humberto Schiavoni y Francisco Quintana, del PRO; Alfredo Cornejo, Gustavo Valdés, José Cano y Alejandra Lorden, de la UCR, y Maximiliano Ferraro y Maricel Etchecoin, de la Coalición Cívica, compartieron en Casa Rosada. Cuarenta y ocho horas antes de la votación de este jueves.

"Hay que ayudar a que todo sea armonioso después de la votación, pensando más en los que van a perder", le había dicho a Infobae uno de los comensales.

La armonía, si es que la hubo, duró poco. La bochornosa retirada de Elisa Carrió del recinto, minutos después de la media sanción a la despenalización del aborto, fue solo un botón de muestra de que los ánimos dentro de la coalición de gobierno detrás del proyecto aprobado esta mañana están caldeados.

"Hay un alto nivel de tensión dentro del bloque", confió ayer un integrante de la cúpula de Cambiemos. "Hay que achicar la grieta y tratar de contener a los compañeros heridos", agregó. Es una de las preocupaciones del jefe de Gabinete, que en el almuerzo del lunes había mostrado encuestas vinculadas al impacto de la legalización del aborto en la sociedad, con resultados llamativos en el electorado de Mauricio Macri.

Minutos después de la votación en Diputados ya proliferaban todo tipo de versiones en torno a las intensas presiones que circularon durante todo el debate dentro del bloque oficialista. En especial en el del PRO, que en su mayoría le dio la espalda a la media sanción: 37 votos contra 17.

Lospenatto, una de las defensoras de la despenalización del aborto (Adrián Escandar)
Lospenatto, una de las defensoras de la despenalización del aborto (Adrián Escandar)

"Algunos pasaron todos los límites", señalaba a este medio un diputado mientras abandonaba al recinto. En el entorno de Daniel Lipovetzky, miembro informante del macrismo -uno de los abanderados del proyecto-, daban cuenta de que las heridas serán difíciles de sanar.

Un rato después de la sesión, rodeado de colaboradores, el diputado cruzó las vallas y caminó una cuadra entre los jóvenes manifestantes vestidos con algún detalle verde, en su mayoría pañuelos. "¡Gracias, Lipo!", lo saludaron muchos de ellos, casi todos militantes anti macristas. A unos metros, andaba solo el periodista Horacio Verbitsky, arropado con una bufanda roja.

Internamente, ubican a Nicolás Massot y a Carmen Polledo, en contra de la legalización del aborto, como dos de los principales impulsores de las presiones. Con un importante menú de rumores que en los entornos de ambos dirigentes se encargaron de desmentir. Del lado de Polledo señalan a "Larry", su histórico asesor parlamentario de confianza, desde la época de Legislatura, como un conspicuo operador durante estos días.

Hay, en ese sentido, un creciente malestar con el rol de Massot, que en las primeras horas del debate brindó un cerrado y polémico rechazo al proyecto impulsado por un sector de su bloque, de la oposición K y de la izquierda. "Cómo jefe de bloque debería haber tenido otro papel", cuestionaron desde un sector del macrismo. "Legislan con ideología, no con la verdad", le había dicho el jefe del bloque del PRO al diario La Nación a mediados de abril, consultado por los impulsores de la despenalización.

Emilio Monzó, presidente de la Cámara baja, intercedió por él durante varios tramos de la sesión de ayer para calmar los ánimos.

Una semana antes de la discusión parlamentaria había sido el propio Presidente el que intentó ponerle paños fríos al debate. Lo hizo al convocar a Polledo y Lipovetzky a su despacho, después de la foto que mostró a decenas de dirigentes de Cambiemos frente al Congreso con pañuelos verdes.

Mauricio Macri con Lipovetzky y Polledo
Mauricio Macri con Lipovetzky y Polledo

Cuarenta y ocho horas después, los dirigentes, diputados, senadores y funcionarios del macrismo en contra de la interrupción voluntaria del embarazo montaron la misma foto, pero con banderas nacionales.

Varios de los diputados que en la mañana del jueves votaron en contra de la media sanción, en una buena parte motivados por creencias religiosas, también manifestaron sus críticas al dictamen de mayoría. Centradas en la cerrazón con la que, según ellos, los promotores del proyecto trataron el texto. Son los que hablan de "despenalización", y no de "legalización".

En las últimas semanas, el macrismo había tratado de achicar los márgenes de crispación internos. Evitar colaborar con la grieta. En el bloque del oficialismo en la Legislatura porteña, por caso, consensuaron que ninguno de los legisladores apareciera en las fotos de la semana pasada. Esta tarde, incluso, sí se fotografiaron después de la sesión, todos juntos, en el edificio de la calle Perú.

Por el contrario, los dichos de Carrió hacia el final de la sesión de este jueves prendieron luces de alerta. "La próxima rompo", disparó fuera de micrófono pero a la vista de votos mientras dejaba el recinto y agitaba su mano derecha con el dedo índice extendido hacia su propia bancada.

La líder de la Coalición Cívica se ausentó durante toda la discusión. Nunca pensó que el proyecto llegaría al recinto, y de esa manera. "No hablé para preservar la unidad de Cambiemos", dijo lacónica en su única intervención, después de la votación y de desayunar en su banca. La unidad de la bancada oficial y la armonía interna es la principal preocupación por estas horas.

Varios de los diputados del bloque de Cambiemos se sorprendieron incluso con la pasividad de la Casa Rosada. No atendieron los teléfonos. Hubo una orden de no interferir en el debate. Hay quienes esperaban lo contrario. Es lo que un legislador que festejó la media sanción llamó la "prescindencia de la Presidencia".