(Nicolás Stulberg)
(Nicolás Stulberg)

Mauricio Macri anunció este miércoles que propondrá a Inés Weinberg de Roca para suceder a Alejandra Gils Carbó como procuradora general de la Nación.

Recibida de abogada a los 21 años en la UBA, dos años después obtuvo con un sobresaliente el doctorado en Derecho en la Universidad Nacional de La Plata. Luego se marchó a Alemania, a estudiar derecho internacional y extranjero en el exclusivo Instituto Max Planck, de Hamburgo.

Al regresar al país, la joven abogada comenzó su carrera como profesora universitaria en la cátedra de Derecho Civil de Guillermo Allende. Pero la dictadura militar la despojó del cargo tiempo después.

Su carrera judicial arrancó en los 90, cuando conoció al entonces presidente Carlos Menem en un evento y le dijo que quería ser jueza. Unas semanas más tarde el ministro de Justicia la convocó a su despacho y terminó a cargo del Juzgado Civil número 11. En el año 200o saltó a la Cámara en lo Contencioso Administrativo de la Ciudad de Buenos Aires, donde tuvo dos etapas como jueza.

Weinberg de Roca actualmente es la presidenta del Tribunal Superior de Justicia porteño (STJ) y en los últimos años cosechó un reconocimiento internacional muy valorado por el Gobierno.

Durante seis años fue jueza del Tribunal de Apelaciones de las Naciones Unidas y, entre otras faenas, integró el Tribunal Penal Internacional de Ruanda, que juzga el genocidio de la mayoría étnica hutu contra el pueblo tutsi.

Cinco años y medio duró ese tramo en su carrera: tres y medio en Africa y el resto del tiempo en La Haya, como integrante de la Cámara de Apelaciones que intervino en los casos de exterminio en la ex Yugoslavia. Allí vivió otra dura experiencia profesional: tener voz propia en un tribunal de hombres, que siguen dominando el prestigioso territorio de la justicia internacional.

En la asunción presidencial de Macri, Weinberg de Roca participó de la ceremonia para juristas y embajadores en el Palacio San Martín. Luego, también, en la gala en el Teatro Colón. Según su CV, publicado en el sitio web del STJ de la Ciudad, habla cuatro idiomas: castellano, inglés, alemán y francés.

Ahora se enfrenta a su desafío profesional más importante: liderar a todos los fiscales del país. Antes, deberá pasar el filtro del Senado.