Desde que Jorge Bergoglio se convirtió en jefe de la Iglesia Católica fueron muchos los políticos que trataron de sacar rédito de esa condición con una foto, un mensaje, un abrazo, un gesto…

El ex arzobispo de Buenos Aires renegó de esa situación y declaró públicamente que muchas veces se sintió "usado". Incluso dicen que evitó este año cumplir con su prometida visita a la Argentina para no quedar involucrado en la campaña electoral.

Sin embargo, hay tres dirigentes con los que cultivó una relación muy cercana antes y durante su papado. Ellos son Guillermo Moreno, ex secretario de Comercio kirchnerista, Gustavo Vera, titular de La Alameda, y Julián Domínguez, ex presidente de la Cámara de Diputados durante el kirchnerismo.

Los primeros dos participaron de las PASO en la ciudad de Buenos Aires en Unidad Porteña. Allí se impuso con claridad Daniel Filmus, quien será el candidato en octubre. La apuesta de Vera y Moreno era conseguir el 15% dentro de la interna, lo que los llevaría automáticamente a integrar la lista de Filmus en octubre, aunque en un lugar no privilegiado. Pero para ellos hubiera sido una victoria, que no se dio.

La "dupla papal", bajo el lema "Honestidad y Coraje", consiguió solo 52.863 votos en la categoría diputados, lo que equivale al 13,51% del total de los 391.264 sufragios que obtuvo el espacio.

Por su parte, Julián Domínguez ni siquiera llegó a ser candidato. Si bien trabajó para la campaña de Florencio Randazzo, no obtuvo lugar en las listas y mantuvo un perfil bajo: solo participó de una actividad en una plaza en Chacabuco, su ciudad natal. Desde su entorno deslizaron que si Randazzo le hubiera pedido más participación en la campaña, habría accedido. Pero lo cierto es que no hubo una sola foto de los dos, ni declaraciones de Domínguez pidiendo votar al ex ministro, ni un solo tuit ni retuit del ex presidente de la Cámara que lo vincule con el candidato a senador.