
La pregunta que se hicieron los medios durante los días previos al arribo es por qué la premier alemana decidió viajar con el doble de seguridad que acostumbra llevar a otros países. La respuesta oficial fue que luego de los atentados sucedidos en Londres, Paris e incluso Berlín, hay que minimizar cualquier riesgo. Aunque en realidad se trató de una estrategia que sólo la Bundesnachrichtendienst (la agencia de inteligencia extranjera del gobierno alemán) tuvo acceso.
El miércoles a la noche bajó por la puerta principal del avión la doble de la canciller alemana, en tanto Merkel fue retirada por la parte trasera desde donde partió a toda velocidad a bordo de un automóvil que la esperaba en la pista. El operativo era claro: hacerle creer a Macri que la primera visita de un mandatario alemán luego de 20 años tenía que ver con las esperanzas que genera su nuevo gobierno en el mundo, cuando en realidad el objetivo era conocer de primera mano el milagro económico, productivo y de inclusión social que logró el Kirchnerismo en sus 12 años.
Luego de un descanso reparador, cada una de las Angelas comenzó sus actividades a la mañana siguiente por caminos separados. Mientras la doble de Merkel era recibida en la Cámara de Industria y Comercio Argentino-Alemana para aburrirse con PowerPoints que aseguran un importante crecimiento de los negocios de 200 empresas alemanas, entre las cuales se encuentran Siemens y Volkswagen, la verdadera Merkel arrancó la jornada con los "padres del modelo económico" como los llama ella en privado: Guillermo Moreno, Axel Kiciloff y Máximo Kirchner. El primero le explicó en detalle cómo logró mantener una inflación de un dígito mientras la imprenta del ex vicepresidente ponía en el mercado billetes como si fueran del Monopoly. En cambio Axel, el golden boy, la sorprendió con su teoría de los dos Euros: mantener el actual y tener otro que cotice 1 a 5, así puede jugar con la diferencia de cambio y hacerse un vuelto. Máximo Kirchner junto al grupo de emprendedores llamado La Cámpora, le explicó de qué manera lograron hundir aún más a empresas del Estado que estaban en quiebra.

La doble de la canciller alemana mientras tanto asistía a la sinagoga de la calle Libertad para la inauguración del órgano Walker que fuera restaurado recientemente con fondos de su país. Saludos afectuosos, palabras emotivas y una visita al Parque de la Memoria en homenaje a las víctimas de la dictadura militar. A esa altura el operativo de seguridad era inocultable por tratarse de dos lugares simbólicos que mueven fibras muy especiales en la sociedad. Eso le permitió a la verdadera Angela Merkel acercarse a la sede de las madres de Plaza de Mayo ubicada en las cercanía de la Casa Rosada. Ahí fue recibida por Hebe de Bonafini quien le contó de su lucha, aunque la canciller estaba muy interesada en entender el modelo de negocios de Sueños Compartidos para exportarlo a Alemania. Cuando escuchó el apellido Schoklender la interrumpió y quiso saber sobre sus padres porque había tenido un compañero de escuela del mismo nombre. Momento de tensión. "¿Qué hacemos?" "No sé, dale un vaso de Manaos".
La doble de la canciller hizo una breve escala en el hotel para renovar su atuendo, ya que un rato después se vería con su par argentino por primera vez. La verdadera canciller alemana es mucho más inquieta así que se subió a un helicóptero en compañía de otra de las personas que vino a conocer, Daniel Scioli, quien le mostró desde el aire todas las obras que hizo durante estos 8 años de gobierno en la provincia de Buenos Aires. No se veían muy bien porque el piloto tenía instrucciones de ir a 5 mil metros de altura, lo que le permitió enfilar hacia la Patagonia y sobrevolar el Calafate donde ahí sí pudo admirar los impresionantes complejos hoteleros. De paso por Santa Cruz se emocionó cuando desde abajo la saludaban miles de miles de personas, que en realidad eran manifestantes pidiéndole que baje o que, aunque sea, tire unos sanguches de milanesa.

A las 12 del mediodía la doble de Merkel se encontró finalmente con el presidente Mauricio Macri en la Casa Rosada y, luego de una reunión privada donde aprovechó para preguntarle cómo podía ser que el país haya entrado en un retroceso tal luego del éxito de la década ganada, ambos mandatarios almorzaron ligero en el Salón de los Científicos Argentinos y luego brindaron una conferencia de prensa conjunta en el Salón Blanco. A la doble de Merkel no le quedó otra que decir, "Estamos muy impresionados por el camino que está tomando su Gobierno, un sendero de apertura a la seguridad económica y la justicia social". Mientras tanto, Angela, la original, aterrizaba en el helipuerto de un edificio ubicado en pleno Puerto Madero adonde conocería finalmente a Cristina Kirchner. Estaba nerviosa y no es para menos. La reunión duró unas 9 horas dado que la ex Presidente improvisó una especie de cadena nacional en el living del departamento. Angela escuchó atentamente y sólo la interrumpió para preguntarle cómo iba a resolver la interna con Randazzo ya que el planeta entero está expectante de lo que pase entre ambos porque de eso depende un nuevo orden geopolítico global. La traductora de sordomudos largó una carcajada. Cristina continuó con su monólogo hasta altas horas de la noche.
Mientras tanto, la doble de Merkel sufrió las innecesarias reuniones con empresarios alemanes que insisten en apostar al nuevo país que asoma y por la noche asistió a una cena en su honor en el CCK donde tuvo que pararse frente a distintas personalidades y decir otra vez que "Argentina es el futuro, bla, bla, Mauricio es un líder regional, bla, bla" y así hasta poder finalmente sentarse a comer el strudel de manzana que miraba de reojo desde el escenario. En la otra punta de la ciudad, la canciller Merkel fue agasajada con un asado del que participaron D'Elia, Boudou y Esteche, quienes la impresionaron con la visión de futuro de un país inclusivo basado en el modelo iraní. Choripan va, choripan viene, preguntó por Aníbal Fernández para que le explicara cómo pudo ser que Argentina tenía menos pobres que Alemania la década pasada y ahora no. Momento de tensión. "¿Qué hacemos?" "No sé, dale otra Manaos".
Al final de la jornada, ambas se encontraron en el avión que las iba a llevar rumbo a México. Cansadas luego de un día agotador y a punto de irse a dormir, una le pregunta a la otra qué le había parecido todo: "Cristina robaba pero por lo menos se comía". " Si tal cual, Macri es la Dictadura".
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