Vivir Mendoza en caída libre: una experiencia de adrenalina a 10 mil pies

A unos 63 kilómetros de la capital de Mendoza se encuentra el aeródromo de Rivadavia, uno de los puntos desde donde salen los aviones que llevarán a los viajeros que buscan probar su valentía practicando un 'Salto Tándem'.

El paracaidismo es una de las actividades extremas más solicitadas por turistas y mendocinos. Atreverse a saltar al vacío desde un avión que vuela a unos 10 mil pies, pone a prueba los propios límites de quienes buscan nuevas experiencias.

Los principiantes en este deporte, pueden vivir la experiencia gracias a la práctica del Salto Tándem, es decir, cuando un piloto experimentado lleva a una persona a desarrollar la actividad.

Una vez que se llega al aeródromo, los paracaidistas profesionales preparan todo el equipo de seguridad y dan una pequeña charla a los novatos de cómo será el salto y las medidas de seguridad a tener en cuenta.

Ya equipados con el arnés correspondiente y realizados los exhaustivos chequeos de equipo, sólo resta subirse al avión para dar comienzo a la que será una de las prácticas de mayor impacto que se pueda vivenciar.

Cuando se alcanzan cerca de 10 mil pies de altura el instructor vuelve a chequear el equipo, toma todos los recaudos necesarios para hacer del vuelo una experiencia totalmente segura, y se dispone junto al pasajero para el salto.

¡Uno, dos, tres! y el instructor toma impulso para dar el salto que llevará a una sensación de vuelo increíble que durará aproximadamente 30 segundos.

Atreverse a saltar al vacío es, sin dudas, una de las sensaciones de mayor adrenalina que una persona puede experimentar. Gritos que marcan esa descarga de tensión, sumados a la alegría de haber desafiado los propios límites, hacen del salto un momento único que cada aventurero
recordará a su manera.

Luego del éxtasis de sentirse por algunos segundos sostenido únicamente por el aire, repentinamente se abre el paracaídas y se inicia un placentero descenso que durará unos 10 minutos hasta llegar a tierra firme.

Sobrevolar Mendoza y apreciar su majestuosa geografía desde el aire es el cierre perfecto para uno de los deportes más extremos que se pueden practicar y que cada vez gana más seguidores.