El Niño abre una nueva fase en Perú: tras meses de calor, se intensifican los impactos por lluvias en el norte

Las precipitaciones ya se adelantaron en Piura y Tumbes, con acumulados que superaron los 150 milímetros en una estación. Especialistas advierten que aumentarán en frecuencia e intensidad hacia el verano, tras un periodo de calor que ya afectó a la pesca, la agricultura y la salud

Cenepred reveló que más de 1 millón de ciudadanos tienen una alta probabilidad de enfrentar riesgos “muy significativos” por inundaciones, huaicos, deslizamientos y avalanchas.
Las lluvias en Piura y Tumbes superaron los 100 milímetros y marcaron registros anómalos frente al promedio habitual de la temporada. (Infobae)
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El Niño entra en una nueva fase de impactos con lluvias que ya se adelantaron en el norte del país y que aumentarán en frecuencia e intensidad en las próximas semanas. Después de meses marcados por temperaturas inusuales en la costa peruana y efectos en la pesca, la agricultura y la salud, las precipitaciones superaron los registros habituales para esta época en zonas de Piura y Tumbes, donde las autoridades meteorológicas alertan sobre acumulados anómalos antes del verano.

El especialista del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi), Javier Chiong, señaló que las lluvias registradas en el norte pueden considerarse los primeros impactos de las precipitaciones asociadas al Niño costero. Según explicó a Infobae, en esta temporada los acumulados suelen ubicarse entre dos y tres milímetros en estaciones costeras, pero algunas localidades ya superaron los 100 milímetros.

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En Canchaque, en Piura, se registraron 154,9 milímetros de lluvia, mientras que la estación de El Salto, en Tumbes, acumuló 99,3 milímetros. Para Chiong, estas cifras muestran una situación anómala para el periodo.

Cielo azul con sol brillante. En primer plano, siluetas de personas y edificios. En la esquina superior izquierda, un mapa circular de anomalías térmicas
Un mapa con anomalías térmicas en la costa de Perú ilustra la ola de calor por el fenómeno El Niño, bajo un sol intenso y con personas en silueta. (Infobae Perú)

“En esta temporada llueve dos, tres milímetros máximo, principalmente en las estaciones costeras, y hemos tenido acumulados de más de cien milímetros”, explicó el especialista del Senamhi. “Es algo muy anómalo para la temporada que está asociado al evento de El Niño costero”, agregó.

El escenario abre una etapa distinta a la que atravesó la costa peruana durante los últimos meses. El calentamiento del mar y el aumento de las temperaturas ya habían tenido consecuencias en sectores productivos y en la dinámica de enfermedades, pero ahora el norte enfrenta el inicio anticipado de una temporada de lluvias que suele concentrar sus mayores acumulados entre enero y marzo.

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Lluvias antes de la temporada habitual

A Infobae, Abraham Levy, conocido como el ‘hombre del tiempo’, sostuvo que el adelanto de las precipitaciones en el norte peruano y en Ecuador constituye una de las señales más visibles de la actual evolución de El Niño. A su juicio, las lluvias no se adelantaron de forma leve, sino que aparecieron con una diferencia amplia frente a otros eventos.

Miles de afectados y 84 víctimas mortales, el saldo provisional del Niño Godzilla
La temperatura del mar en la región central del océano Pacífico superó los registros históricos recopilados desde 1950. (Andina)

Levy indicó que las temperaturas observadas durante las últimas semanas en la región central del océano Pacífico, conocida como Niño 3.4, no tienen precedentes desde que existen registros confiables de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), que datan de 1950.

Según el especialista, desde ese año solo se registraron tres episodios muy fuertes en esa zona: los de 1982, 1997 y 2015. “Este supera a todos”, afirmó sobre la temperatura del mar en el Pacífico central.

En la franja costera de Perú y Ecuador, Levy también remarcó que las temperaturas excedieron los niveles de otros episodios al cierre de octubre. “La diferencia frente a los otros episodios es inmensa”, dijo.

Además, mencionó que ya hubo una precipitación importante en la cuenca alta del río Piura. Ese episodio produjo una primera crecida que calificó de pequeña, aunque advirtió que revela una activación temprana del sistema hídrico. “El río Piura se va a activar temprano”, sostuvo.

Las lluvias, según Levy, seguirán un patrón progresivo. Primero afectaron a Guayaquil, luego alcanzaron a la ciudad de Tumbes y después se extenderán hacia Piura. Más adelante podrían llegar a Chiclayo. “Van a ir creciendo en frecuencia e intensidad”, advirtió.

En un noticiero televisivo, el vocero de la Marina de Guerra del Perú, Giacomo Morote, presenta el monitoreo del fenómeno El Niño junto a la conductora. Frente a pantallas informativas, se exponen mapas y gráficos oceanográficos sobre la variación térmica superficial y subsuperficial frente a la costa peruana y en el Pacífico Central, detallando las anomalías de temperatura registradas a distintas profundidades marítimas.

Enero a marzo

Para el Senamhi, las precipitaciones de mayor intensidad suelen producirse durante el verano. Aunque esa estación comienza astronómicamente hacia fines de diciembre, el periodo de mayores acumulados se concentra entre enero y marzo, con especial atención en marzo.

Chiong recordó que los eventos de 1982-1983 y 1997-1998 fueron Niños extraordinarios. En la actualidad, precisó, las mediciones de temperatura superficial del mar y de anomalías muestran niveles que superaron los registros de aquellos años en el índice ICEN, utilizado para el seguimiento de las condiciones oceánicas.

Chiong aclaró que esa comparación corresponde a la temperatura del mar y que todavía no es posible afirmar que las lluvias alcanzarán o superarán las magnitudes registradas en episodios anteriores. Sin embargo, las precipitaciones actuales ya representan una variación marcada respecto de los valores habituales de octubre.

Tres hombres empujan un automóvil blanco detenido en una calle anegada frente a varios edificios comerciales
Tres hombres empujan un automóvil varado en una calle inundada tras las precipitaciones registradas en la ciudad de Piura, en el norte de Perú. (EFE / Malú Ramahí)

“En lluvias todavía no podemos afirmar”, indicó al diferenciar los registros de temperatura de las proyecciones sobre precipitaciones. El monitoreo se mantiene concentrado en las semanas previas al verano, cuando las condiciones podrían modificar el volumen, la frecuencia y la distribución de las lluvias en la costa norte.

El Niño costero se vincula de forma más directa con las lluvias y las temperaturas en la costa, sobre todo en el norte peruano. También puede tener efectos en zonas de la sierra de Piura y Lambayeque próximas a la franja costera.

El Niño del Pacífico central, conocido de manera coloquial como Niño global, se asocia con otro tipo de consecuencias en el país. Chiong explicó que ese componente se relaciona con déficits de lluvias en la sierra sur y en los Andes centrales y sureños, en regiones como Puno, Arequipa, Cusco y parte de Ayacucho.

En esos territorios se registraron incendios forestales cuya causa puede ser antropogénica, aunque las condiciones secas favorecen su expansión. En la costa norte, el principal foco está puesto en las lluvias tempranas, el incremento de los caudales y los posibles efectos sobre ciudades, vías y actividades económicas.

Mapa del océano Pacífico con contornos de temperatura en rojo y amarillo. Costa de Sudamérica y Galápagos visibles. Coordenadas: 2° N, 6° S, 14° S. Etiqueta: MND 1+2
Un mapa de anomalías térmicas muestra las temperaturas elevadas del océano Pacífico frente a la costa peruana, asociadas al Fenómeno El Niño. (Senamhi)

Pesca, agro e industria textil

Antes de las precipitaciones en Piura y Tumbes, el impacto del fenómeno ya se había expresado a través del calor. Levy sostuvo que los efectos fuertes comenzaron meses atrás con el aumento de las temperaturas del mar y de la costa.

“El calor oceánico se traduce en calor de la costa”, explicó. Para el especialista, ese proceso alteró las condiciones habituales de la estación fría. “No hay invierno”, afirmó al describir el comportamiento climático que observó en la costa peruana.

Ese cambio tuvo repercusiones económicas. Levy señaló que Perú atravesó la peor temporada de pesca de anchoveta desde 1980 y mencionó consecuencias para la actividad agrícola en los valles de la selva, donde la producción fue baja. También incluyó a la industria textil entre los sectores afectados por la falta de invierno.

La firma Gallagher, según conoció Infobae, identificó a la agroexportación, la pesca, la energía, el transporte y la construcción como los sectores con mayor exposición frente a los efectos de El Niño.

Vista aérea de la devastación en Tumbes por el desborde del río
Viviendas completamente anegadas. Residentes de comunidades como Tacural, donde nunca antes el agua había llegado a estos niveles, intentan salvar sus pertenencias en medio del desastre. - Crédito: Milagros Rodríguez Pereyra

En el sector agroexportador, el reporte advirtió que las lluvias pueden provocar daños y retrasos en los envíos al exterior, mientras que las altas temperaturas de 2027 podrían afectar la próxima campaña agrícola.

Para el sector pesquero, el estudio planteó el riesgo de una posible cancelación de la segunda temporada de 2026 y de perjuicios en la primera de 2027, con una menor cuota. En energía, el aumento del caudal de los ríos podría afectar centrales hidroeléctricas según su ubicación, mientras que las altas temperaturas elevarían la demanda de aire acondicionado y podrían generar cortes por sobrecargas eléctricas.

El dengue y otras enfermedades

La nueva fase de lluvias cada vez más intensas coincide con un escenario sanitario que ya preocupa a especialistas. El experto en salud pública Marco Almerí, quien conversó con Infobae, afirmó que el dengue es uno de los principales riesgos y señaló que —según cifras del Ministerio de Salud (Minsa)— el país acumulaba más de 83 mil casos confirmados y 82 fallecidos.

Calle urbana inundada con un motociclista en el agua, edificios al fondo y un recuadro circular con un mosquito posado sobre la piel humana
Una calle anegada en Piura ejemplifica el impacto de las lluvias en una región que concentra más de 13.000 contagios de dengue en Perú. (Composición:Infobae Perú)

Almerí advirtió que el número real de contagios puede ser mayor porque una parte de los pacientes no accede a pruebas de diagnóstico. Algunos casos leves reciben tratamiento empírico en establecimientos de atención primaria que no cuentan con kits, mientras que los pacientes con signos de alarma son derivados a hospitales de mayor complejidad. Lo descrito forma parte del impacto de El Niño.

El especialista puso atención sobre la situación de Lima, que ocupa el quinto lugar en casos de dengue y mantiene una tendencia al alza. Indicó que la presencia del mosquito ya no se limita a los valles periféricos de la capital, como Lurín, Carabayllo y Puente Piedra.

“Hoy en las casas de los limeños usted encuentra zancudo, uno busca zancudo y lo encuentra”, afirmó. Mencionó reportes de mosquitos en San Martín de Porres, Villa El Salvador, el Cercado de Lima, Pueblo Libre y Breña.

La capacidad de respuesta de los servicios de salud es otro de los puntos que señaló. Los establecimientos de atención primaria no fueron fortalecidos después de la pandemia y persisten limitaciones en el acceso a pruebas diagnósticas, medicamentos y mosquiteros para pacientes.

Varios hombres con chalecos reflectantes de color naranja y botas usan palas en una calle inundada frente a edificios y vehículos
Efectivos del Ejército del Perú retiran lodo y agua acumulada en una vía de Piura afectada por las lluvias intensas del fenómeno El Niño. (Ministerio de Defensa)

Se suman más riesgos

Además del dengue, Almerí mencionó el aumento de enfermedades diarreicas agudas y de leptospirosis. De acuerdo con las cifras que citó del Minsa para la semana epidemiológica 40, el país registraba 1.159.000 casos de enfermedades diarreicas agudas en lo que iba de 2026, un nivel que superaba en 11% el registrado en 2025.

Almerí destacó la leptospirosis como una preocupación adicional ante posibles inundaciones y desbordes. Hasta la semana 40, el Minsa había informado 13.200 casos, un aumento de 85% frente a 2025.

La enfermedad se relaciona con la presencia de roedores. Cuando las inundaciones alcanzan sus refugios, estos animales pueden desplazarse y contaminar con orina acequias, ríos y charcos. Las personas, en especial los niños que juegan cerca de esas zonas, pueden entrar en contacto con el agente infeccioso.

“Estamos teniendo demasiados casos de leptospirosis y este sí que es grave”, afirmó el experto, quien también mencionó la presencia de zika, chikunguña y malaria en el país.

Mientras las lluvias ya modifican el panorama en el norte, los especialistas consultados coinciden en que el comportamiento del fenómeno seguirá bajo observación durante las próximas semanas. En Piura y Tumbes, los acumulados registrados antes del verano anticipan una etapa de mayor presión sobre la población, los servicios públicos y las actividades económicas expuestas a las precipitaciones.

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