Agentes de seguridad privada expulsan a balazos a periodistas del semanario Hildebrandt en sus trece

El Instituto Prensa y Sociedad condenó la agresión contra Adrián Sarria y César Zamalloa, quienes investigaban daños atribuidos a la minería ilegal cerca del cementerio de Chauchilla, en Nasca

Imágenes captan la intimidante intervención a un grupo de periodistas por parte de sujetos que patrullan una zona remota en motocicletas. - Hildebrandt en sus trece
Guardar

El periodista Adrián Sarria y el fotógrafo César Zamalloa, integrantes del semanario Hildebrandt en sus Trece, denunciaron que fueron intimidados con disparos por agentes de seguridad privada durante una cobertura cerca del cementerio de Chauchilla, en Nasca, región Ica. El hecho ocurrió mientras el equipo documentaba afectaciones en un sector vinculado con el área intangible de las Líneas de Nasca.

El Instituto Prensa y Sociedad (IPYS) condenó la agresión y señaló que los reporteros realizaban una investigación sobre un asunto de interés público. De acuerdo con la organización, los disparos fueron efectuados al aire con el propósito de amedrentar al periodista y al fotógrafo, quienes acompañaban al guardián del sitio arqueológico.

PUBLICIDAD

La cobertura se centraba en los daños provocados por la minería ilegal en una zona protegida que forma parte del entorno de los geoglifos. En el área también opera un fundo de la agroexportadora ProAgro, según la información recogida durante la investigación.

Los disparos ocurrieron durante una investigación sobre daños en el área arqueológica

El equipo de Hildebrandt en sus Trece se encontraba en las inmediaciones del cementerio de Chauchilla, un espacio arqueológico situado dentro de la zona de Nasca, cuando escuchó disparos. Según la denuncia difundida, los tiros fueron realizados al aire para obligarlos a abandonar el lugar.

Sarria y Zamalloa iniciaron el retiro del sector junto con el guardián del sitio. Durante ese desplazamiento fueron interceptados por un agente de seguridad que portaba distintivos de ProAgro y fue identificado con el apellido Cabanillas.

PUBLICIDAD

Hildebrandt en sus Trece
Personal de seguridad. - Hildebrandt en sus Trece

El trabajador encaró al grupo, les exigió identificarse y sostuvo que habían ingresado a una propiedad privada. Siempre de acuerdo con el reporte, el agente reconoció que se habían utilizado armas de fuego y lanzó amenazas contra el guardián que acompañaba a los periodistas.

La denuncia plantea que la intimidación ocurrió en un contexto de investigación sobre actividades extractivas en una zona que cuenta con protección patrimonial. El semanario publicó antecedentes sobre las preocupaciones por la expansión de la actividad minera en sectores cercanos a las Líneas de Nasca y por los posibles efectos sobre el paisaje arqueológico.

La Policía levantó un acta, pero los implicados no se identificaron

Agentes de la Policía Nacional del Perú acudieron al lugar tras el incidente para elaborar un acta sobre lo ocurrido. Sin embargo, los presuntos responsables de los disparos se negaron a proporcionar sus nombres y tampoco firmaron el documento policial.

Ese registro constituye una de las actuaciones posteriores a la denuncia presentada por los integrantes de Hildebrandt en sus Trece. Hasta la información proporcionada, no se detallaron medidas adicionales de las autoridades frente a los agentes de seguridad que estuvieron en el lugar.

Hildebrandt en sus Trece
Personal de seguridad. - Hildebrandt en sus Trece

El IPYS pidió garantías para el trabajo periodístico

El Instituto Prensa y Sociedad calificó el hecho como una agresión violenta contra profesionales de prensa que investigaban un tema de alto interés público. La organización remarcó que las amenazas y el uso de disparos como mecanismo de intimidación afectan el ejercicio del periodismo.

La cobertura de actividades que pueden comprometer patrimonio arqueológico, recursos naturales o intereses empresariales exige garantías para los periodistas y para las personas que aportan información desde el territorio. En este caso, el guardián del sitio arqueológico también fue objeto de amenazas durante la intervención del agente privados.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD