La historia sigue en el bolsillo

La adopción de pagos desde el celular pasó del 19% en 2021 al actual nivel de penetración, y en abril de 2026 se registraron más de 1.500 millones de transacciones digitales al mes

Una boleta de pago con números, una calculadora electrónica encendida, billetes de cien y cincuenta soles peruanos apilados y un bolígrafo sobre una mesa de madera.
Una boleta de pago peruana, billetes de soles y una calculadora electrónica sobre una mesa de madera clara muestran el proceso de revisión de ingresos y egresos personales en Perú. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Hubo un tiempo en que uno podía encontrarse con la historia mientras compraba el pan, no hacía falta entrar a un museo, abrir un libro ni buscar una fecha en internet. Alcanzaba con recibir el vuelto.

Ahí estaban Miguel Grau, Santa Rosa de Lima, José Quiñones o Abraham Valdelomar. Los veíamos tantas veces que dejábamos de verlos. Pero estaban. Y esa presencia, silenciosa y repetida, hacía su trabajo.

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Porque la memoria colectiva también se construye por insistencia.

FOTO DE ARCHIVO. Un comprador paga con un billete de sol peruano en un mercado local de Lima, Perú, el 30 de enero de 2025. REUTERS/Angela Ponce
FOTO DE ARCHIVO. Un comprador paga con un billete de sol peruano en un mercado local de Lima, Perú, el 30 de enero de 2025. REUTERS/Angela Ponce

Lo que uno aprende de su país no llega solamente desde el colegio. También lo aprende recorriendo las calles que llevan determinados nombres, reconociendo las estatuas de las plazas, escuchando las historias que cuentan los abuelos y, aunque pocas veces pensemos en ello, encontrando sus referencias en los objetos que pasan todos los días por nuestras manos.

Durante décadas, los billetes fueron uno de esos objetos. Pero las costumbres cambian, y hoy son los teléfonos los que ocupan buena parte de ese espacio cotidiano.

Hoy podemos salir de casa sin una moneda en el bolsillo y volver habiendo tomado un taxi, comprado un café, pagado el almuerzo y dividido una cuenta. Todo desde el celular. En el Perú, la adopción de billeteras móviles pasó del 19% en 2021 al 65% en 2025. Dos de cada tres peruanos ya las utilizan. Y en abril de 2026 el país superó los 1.500 millones de operaciones digitales mensuales.

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Billetes de cien y cincuenta soles peruanos junto a un documento oficial del Gobierno del Perú con un decreto y un bolígrafo azul.
Billetes de cien y cincuenta soles peruanos se apilan en una mesa junto a un documento oficial del Gobierno de Perú que muestra el texto "Decreto Supremo". (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las cifras impresionan. Pero detrás de ellas hay una transformación mucho más sencilla de imaginar: cada vez tenemos menos contacto con los billetes.

Y entonces aparece una pregunta interesante. Si aquellos objetos cotidianos eran también lugares donde nos encontrábamos con nuestra historia, ¿qué ocurre cuando esos objetos desaparecen de nuestra rutina?

No creo que las nuevas generaciones estén olvidando la historia. Creo que están encontrándose con ella en otros lugares.

Eso obliga a quienes buscamos preservar una memoria común a entender algo bastante elemental: no alcanza con conservar las historias. También hay que encontrar nuevos lugares y formas de contarlas.

Mano sosteniendo billetes de 100 soles peruanos junto a un recibo blanco con líneas negras y montos numéricos resaltados en azul, gris y amarillo.
Una mano adulta coloca billetes de 100 soles peruanos junto a un recibo de pago que muestra diferentes montos, con uno de $3,209 resaltado en amarillo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En esa búsqueda, Yape incorporó en sus constancias de pago a Miguel Grau, Abraham Valdelomar, Santa Rosa de Lima, Pedro Paulet y José Quiñones, personajes que alguna vez habitaron nuestros billetes. La iniciativa traslada ese encuentro cotidiano con nuestra historia a un espacio que hoy forma parte de la vida diaria de millones de peruanos. La idea no es solo volver a ver esos rostros, sino aprovechar ese encuentro para despertar curiosidad y poner nuevamente sus historias en circulación.

Nuestros padres aprendieron a usar el dinero de sus padres. Hoy sucede algo curioso: muchas veces son los hijos y los nietos quienes les enseñan a sus mayores a pagar con el teléfono. En ese pequeño intercambio generacional hay algo hermoso: cambian las herramientas, pero seguimos transmitiéndonos maneras de habitar el mundo.

Tal vez con la memoria ocurra lo mismo. Antes viajaba doblada dentro de una billetera. Hoy puede aparecer, inesperadamente, en una pantalla.

Los soportes cambian. Las generaciones cambian. Incluso nuestros bolsillos cambian. Lo importante es que, de tanto en tanto, en medio de la prisa de todos los días, nuestra historia vuelva a encontrarnos.

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