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Terremoto en Pisco: 19 años del sismo de 7,9 que dejó casi 600 muertos y cambió la gestión del riesgo en el Perú

El sismo que sacudió Pisco en 2007 dejó secuelas profundas y expuso las falencias estructurales que, según expertos, aún no han sido superadas en la construcción y el manejo urbano en zonas de alto riesgo

Este video es una cobertura noticiosa que documenta las consecuencias del terremoto de magnitud 7.9 ocurrido el 15 de agosto de 2007 en Ica, Perú. Las imágenes muestran calles cubiertas de escombros, edificios parcialmente colapsados y una persona en silla de ruedas cubierta con una manta entre los restos.
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El 15 de agosto de 2007, la costa sur del Perú fue sacudida por un terremoto de magnitud 7,9, que provocó la muerte de 596 personas, destruyó el 80% de la ciudad y dejó una huella indeleble en la gestión del riesgo sísmico nacional. A casi dos décadas del evento, expertos del Instituto Geofísico del Perú (IGP) y de la Dirección de Hidrografía y Navegación de la Marina de Guerra del Perú advierten que el riesgo sísmico sigue latente en la costa central peruana, donde la autoconstrucción y el crecimiento urbano sobre suelos poco estables mantienen una amenaza constante.

Cinco socorristas con casco, mascarilla y uniforme rojo cargan una camilla sobre escombros de edificios destruidos en Pisco durante la noche
Equipos de rescate transportan una camilla en Pisco durante la noche, entre escombros de edificios afectados por el terremoto de 7.9 grados en 2007.

El sismo, que ocurrió a las 18:41 de aquel miércoles, afectó principalmente a las provincias de Pisco, Chincha e Ica, además de zonas de Lima y Huancavelica. Según el IGP, el epicentro se ubicó a 60 kilómetros al oeste de la ciudad de Pisco y a 40 kilómetros de profundidad, en un área de intensa actividad tectónica por la interacción de las placas de Nazca y Sudamericana. La duración inusual de la ruptura sísmica, con dos fracturas principales y más de tres minutos de vibración, determinó la magnitud de la tragedia.

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Este video conmemora el sismo de magnitud 7.9 que devastó Pisco el 15 de agosto de 2007. Muestra imágenes de edificios colapsados, un vehículo blanco bajo escombros, y viviendas azules dañadas.

La noche en que Pisco cambió en pocos minutos

Pisco experimentó una transformación total en cuestión de minutos. El terremoto se distinguió por la prolongada liberación de energía, que se extendió durante cerca de 210 segundos. En ese lapso se produjeron dos fracturas aisladas entre Chilca y Pisco. La primera ruptura duró aproximadamente 70 segundos, seguida de un intervalo de entre 20 y 30 segundos de relativa calma, para luego registrar una segunda fractura de gran intensidad.

Vista aérea de zona urbana con edificios dañados, escombros, calles, vehículos sobre un puente y una vía, y un cauce de río seco adyacente
Una vista aérea muestra la devastación en Pisco, Perú, tras el terremoto de magnitud 7.9 registrado en 2007, con edificaciones y vías colapsadas.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI), la hora en que se produjo el sismo fue determinante: muchas personas se encontraban en tránsito hacia sus hogares o alistando la cena, lo que les permitió reaccionar y buscar refugio. No obstante, la magnitud del desastre desbordó la capacidad de respuesta local, y la plaza Mayor de Pisco se convirtió en un improvisado espacio de identificación de víctimas ante la falta de recursos y gestión.

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Un crucifijo grande de madera y figura de Cristo en el centro de escombros de madera y mampostería, dentro de una iglesia con estatuas y un arco al fondo
Un crucifijo permanece erguido entre los escombros de una iglesia en Pisco tras el terremoto de 2007.

Casi 600 muertos y decenas de miles de viviendas destruidas

La dimensión humana y material del sismo de Pisco quedó marcada por sus cifras. Fallecieron 596 personas, 1.292 personas resultaron heridas y 431.313 quedaron damnificadas. El impacto estructural fue descomunal: 91.240 viviendas colapsaron y miles de familias perdieron su hogar en cuestión de minutos. El mayor número de víctimas se concentró en la iglesia San Clemente de Pisco, donde 148 personas murieron mientras participaban en una misa de difuntos.

El sacerdote José Emilio Torres Mota, quien oficiaba la ceremonia, relató la experiencia en distintos medios: “Vino aquel ruido y supe que era un terremoto. Me dio tiempo de pedirles a los fieles que mantuvieran la calma. Luego ya no vi más porque se fue la luz”. El sacerdote español Alfonso Berrade, también de la iglesia, describió la escena en la plaza principal tras la emergencia: “Los cuerpos eran demasiados. No había lugar donde ponerlos. Se decidió que a los hospitales sólo irían los heridos”.

Interior de una iglesia con escombros en el suelo, bancos de madera volteados, un altar con crucifijo, columnas y una cúpula
El interior de la iglesia principal de Pisco muestra daños en su estructura y escombros en el suelo tras el terremoto de 7.9 grados en Perú en 2007.

Tsunami, licuación de suelos y los otros efectos que dejó el terremoto

Además del colapso de edificaciones, el terremoto generó un tsunami que afectó especialmente la bahía de Lagunillas, en Paracas. Olas de baja altura llegaron hasta el Callao, provocando inundaciones en la carretera Costanera y en diversas calles. Según la Dirección de Hidrografía y Navegación de la Marina de Guerra del Perú, el evento sirvió para implementar sistemas de monitoreo y comunicación más robustos, así como mapas de rutas de evacuación ante tsunamis.

El sismo también produjo fenómenos de licuación de suelos en varias zonas, lo que agravó los daños estructurales y complicó las labores de rescate. Los efectos se extendieron a Yauyos y Cañete en Lima, y a Castrovirreyna y Huaytará en Huancavelica, donde se reportaron daños menores pero significativos.

La respuesta internacional fue inmediata. Países de América, Europa y Asia enviaron hospitales de campaña, plantas potabilizadoras, medicamentos y alimentos para atender la emergencia.

Hombre en chaqueta vaquera camina sobre escombros de construcción frente a edificio de varios pisos con daños estructurales. Un cartel dice 'TRAGAMONEDAS LA MINA'
Un hombre camina frente a un edificio con daños estructurales y escombros en el suelo tras el terremoto de 2007 en Perú.

Diecinueve años después: ¿qué aprendió el Perú del terremoto de Pisco?

A pesar de que la tragedia de Pisco impulsó cambios en las normas de edificación y en la gestión del riesgo, la cultura de prevención sigue siendo una tarea pendiente. El presidente ejecutivo del IGP, Hernando Tavera, ha subrayado en reiteradas oportunidades que la población persiste en construir viviendas en los mismos lugares y condiciones, manteniendo niveles de riesgo elevados.

Varias personas cargan un ataúd por una calle con escombros. Se ven edificios dañados, una reja metálica rota y niños detrás de ella
Una procesión fúnebre camina por una calle con escombros y edificios dañados en Pisco, Perú, tras el terremoto de 2007.

En 2020, Tavera escribió en una columna que “la población ha persistido en construir sus viviendas en los mismos lugares y en iguales condiciones, lo que aumenta el nivel de riesgo de la ciudad de Pisco ante un futuro terremoto”. El Cinturón de Fuego del Pacífico, donde se encuentra Perú, concentra una de las mayores actividades sísmicas del planeta. El antecedente más reciente de sismo importante ocurrió el 15 de junio de 2025, cuando un movimiento de magnitud 6,1 sacudió Lima, causando un fallecido y daños materiales.

Cuatro hombres se inclinan sobre escombros y restos de una estructura colapsada. Un hombre lleva un distintivo en el bolsillo del pantalón
Varios pobladores trabajan entre los escombros para rescatar cuerpos tras el terremoto de magnitud 7.9 que afectó la ciudad de Pisco, Perú, en 2007.

El IGP afirma que ahora puede identificar zonas con alta probabilidad de grandes eventos sísmicos, gracias a la instrumentación geofísica y el desarrollo de la ciencia aplicada. Sin embargo, el propio Tavera advierte que mientras la población y las autoridades no conviertan ese conocimiento en acciones concretas, el riesgo seguirá siendo alto.

Qué hacer ante un sismo de gran magnitud

Las autoridades peruanas insisten en la importancia de la preparación. El contralmirante Jorge Paz, director de la Dirección de Hidrografía y Navegación de la Marina de Guerra del Perú, afirmó que la evaluación del tsunami de 2007 motivó el desarrollo de 102 cartas de inundación con rutas de evacuación y zonas de refugio, disponibles para consulta pública.

Dos personas yacen en el suelo entre escombros; una con manta estampada y vendaje en la cabeza, la otra sobre un tablón. Un par de piernas camina cerca
Dos personas heridas permanecen en las calles de Pisco después del terremoto de 7.9 grados.

Hoy se realizan ejercicios de evacuación diurnos y nocturnos para familiarizar a la población con los protocolos de salida y resguardo ante sismos y tsunamis. “La educación es el mejor sistema de alerta para afrontar los tsunamis”, resumió Paz al presentar las nuevas estrategias de prevención.

Dos militares de camuflaje corren llevando una camilla con una persona, mientras otros militares y un helicóptero aguardan en una pista de aterrizaje abierta
Efectivos de las Fuerzas Armadas trasladan a una persona en camilla hacia un helicóptero durante las labores de rescate tras el terremoto de 2007 en Pisco, Perú.

El IGP recomienda identificar previamente las zonas seguras de cada vivienda, tener una mochila de emergencia con agua, alimentos, medicinas y linterna, y participar en simulacros comunitarios. La experiencia de Pisco y el silencio sísmico que persiste en la costa central son recordatorios de la necesidad constante de preparación en un país donde la acumulación de energía frente a la costa puede desencadenar un nuevo gran terremoto en cualquier momento.

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