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Renato Cisneros: la metamorfosis del apellido para liberar a sus hijas de los secretos familiares

El autor reconstruye su árbol genealógico en Dejarás la tierra y reflexiona sobre el peso del apellido, el silencio de las mujeres en la historia y la importancia de escribir para romper ciclos en la familia

El escritor peruano Renato Cisneros comparte el fascinante origen de su novela. Descubre cómo una anécdota sobre un antepasado sacerdote se transformó en una profunda investigación sobre los secretos y la fortaleza de las mujeres en su linaje.
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En “Dejarás la tierra”, la novela familiar de Renato Cisneros, el pasado se presenta como un paisaje de cartas, mitos y silencios. A través de una arqueología íntima, el autor excava archivos y recuerdos para levantar, fragmento a fragmento, la historia de su linaje. La sexta edición de la obra no solo confirma el interés renovado por los relatos de origen, sino que convierte la memoria en un campo de batalla donde se decide qué secretos permanecen bajo tierra y cuáles salen a la luz. En esta búsqueda, la historia familiar se transforma en pregunta viva: ¿qué verdades elegimos desenterrar y a qué precio se transmite el apellido?

Nicolasa,la verdadera fundadora

La genealogía familiar de Cisneros esconde una figura central: Nicolasa, la tatarabuela, quien, ante la imposibilidad de reconocer al sacerdote como padre de sus hijos, inventó para ellos un progenitor ficticio. El escritor narra cómo, inicialmente, la leyenda del tatarabuelo sacerdote le pareció una curiosidad, pero años de indagación le permitieron reconstruir el verdadero alcance de esa ficción fundacional.

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La invención de Nicolasa no solo protegió a sus hijos del estigma social, sino que instauró una tradición narrativa que él reconoce como el origen mismo de su vocación literaria. “Ella, en el momento en que inventa un padre figurado para esos siete hijos, que son hijos del sacerdote, y rellena partidas de bautizo con el nombre de ese hombre que no existía, empieza, sin saberlo, a construir el legado de la ficción. Un legado que siglos más tarde yo recojo sin habérmelo, sin haberlo buscado, pero que lo encuentro ahí”.

Hombre barbudo con camisa clara y reloj amarillo gesticula en una mesa con taza de café, papel, bolígrafo y servilletas frente a una mujer de espaldas
Más que una novela, una excavación íntima. En Dejarás la tierra, Cisneros retrocede en el tiempo para reconstruir la historia de sus antepasados. (Diego Casimiro)

En este universo, las mujeres adquieren un protagonismo central. Nicolasa, al inventar una historia para sus hijos, funda la tradición de la ficción familiar y sostiene, con su silencio y su valentía, la continuidad del linaje. “Las familias terminan saliendo adelante gracias a las mujeres... no gracias a, sino a veces a pesar de los hombres”, subraya. La novela rinde homenaje a esas figuras invisibles que, desde la sombra, han tejido las verdaderas historias de la familia.

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La investigación genealógica se convierte así en un gesto literario y vital. Cisneros anima a los lectores a incomodar el relato heredado, a preguntarse por los orígenes y a leer la historia personal con la misma seriedad que la historia universal. “Sabemos muy poco de la gente que más amamos… Si rascamos un poco más en ese territorio, encontramos a un abuelo, una abuela, que también tenían sus propias dificultades. Me he reconocido en algunos gestos de mi abuela, de mi bisabuela, en decisiones, conductas de gente a la que no conocí, pero a la que estoy íntimamente ligado por pertenecer a un mismo clan”.

Escribir para sanar: la paternidad y “la vida en gerundio”

Al reconstruir su genealogía, no solo busca comprender el pasado, sino cortar el círculo de secretos y dolores repetidos de generación en generación. “Las heridas se van repitiendo porque se heredan, hasta que alguien viene y las pone por escrito un poco para cortar ese círculo vicioso de la repetición”, afirma. Poner en palabras los traumas permite ejercer una autoridad sobre ellos y transformar el dolor en entendimiento.

La herencia que Renato Cisneros desea dejar a sus hijas no es material, sino narrativa. “Creo que todo libro le traslada a sus lectores preguntas incómodas, o así debería ser… Espero que mis hijas en el futuro sepan leer estas dos novelas, y espero que las perturben un poco, que se hagan esas preguntas que yo me hice en su día de exactamente de dónde vengo, porque esa pregunta me parece central”.

Hombre con barba y camisa clara sostiene un libro negro con el título "Renato Cisneros Dejarás la tierra" delante de estantes llenos de libros
Años de cartas antiguas, partidas de nacimiento y relatos silenciados. Así se gestó Dejarás la tierra, la precuela de La distancia que nos separa con la que Renato Cisneros consolidó su propuesta de literatura sobre la memoria. (Diego Casimiro)

La familia, en la visión de Renato Cisneros, no es un bloque de certezas inmutables, sino un espacio de transformación donde cada generación tiene derecho a volver sobre su historia y a reescribir su propio relato. La escritura, en este sentido, es una forma de liberar a los hijos del peso de los secretos y de permitirles construir una identidad propia, en movimiento.

El autor rechaza las etiquetas fijas y prefiere definirse en gerundio, en tránsito: “Defínete en gerundio… Ahora mismo soy escritor, ahora estoy siendo más hijo, ahora estoy siendo más padre, ahora estoy siendo más esposo… La familia, para mí, es una trama en la que cada generación puede interrogar, reescribir y sanar”.

Este diálogo refleja la herencia que desea dejar Cisneros: entregar a sus hijas —y a los lectores— la libertad de indagar y de transformar el linaje, con la certeza de que la memoria, lejos de ser un peso, puede convertirse en el lugar donde la verdad y la diferencia educan para la vida.

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