Sin licencia y contra el tráfico: el peligro de los scooters y motos eléctricas que transportan pasajeros en Lima

El crecimiento sin control de motos eléctricas y scooters en Lima ha encendido las alertas por accidentes, informalidad y vacíos legales en las calles de la capital

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Un creciente número de motos eléctricas opera como taxis informales en Lima, conectando zonas como Gamarra. Este reportaje expone la falta de control, el desacato a las normas de tránsito y el riesgo que representa esta modalidad para la seguridad vial. | Panamericana

La expansión sin control del servicio de motos eléctricas y scooters en Lima Metropolitana ha generado preocupación entre especialistas en seguridad vial, quienes advierten sobre el aumento de accidentes y la falta de regulación. En zonas como Aviación, en el distrito de La Victoria, se ha viralizado el uso de estos vehículos para el transporte informal de pasajeros, conectando puntos como la Avenida México con la estación Gamarra.

Según datos recopilados durante 2025, se reportaron más de 700 accidentes con scooters, cifra que supera el millar si se incluyen todos los vehículos eléctricos. Sin embargo, no existe un registro oficial detallado para motos eléctricas.

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Edwin Berteano, presidente de la Fundación Transitemos, señaló en Panamericana que Lima se ha convertido en la ciudad más congestionada de América Latina y alertó sobre el uso indiscriminado de bicicletas y motos eléctricas en las vías, incluidas las ciclovías: “Todavía las bicicletas y estas motitos eléctricas que se han otorgado el derecho de circular también libremente en las vías, se sienten que el semáforo no es para ellos, el semáforo es para los vehículos a motor. Ellos pueden pasarse la luz roja”.

Díptico muestra en la izquierda dos personas en un triciclo eléctrico blanco y en la derecha un hombre conduciendo un triciclo eléctrico azul
Triciclos eléctricos, populares por su eficiencia y bajo costo, circulan por las calles urbanas ofreciendo una alternativa de transporte individual y de pasajeros. (Panamericana)

Berteano advirtió además que la búsqueda rápida de pasajeros incrementa el riesgo de accidentes, e insistió en la necesidad de que todos los vehículos, incluidas bicicletas y scooters, cumplan con las normas de tránsito.

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La falta de regulación específica y la proliferación de servicios informales aumentan la preocupación por la seguridad en las calles de Lima, donde una alternativa de movilidad que prometía mayor agilidad, en la realidad diaria, expone a los usuarios a nuevos riesgos y a un entorno vial cada vez más complejo.

Imprudencia al volante

Y es que para conducir un scooter o moto eléctrica no se requiere contar con una licencia de conducir ni haber alcanzado la mayoría de edad, ya que estas reglas son exclusivas para vehículos de motor. Esta ausencia de exigencias mínimas facilita que adolescentes y adultos circulen por vías de alto riesgo sin formación en normas de tránsito ni medidas de seguridad.

Vista nocturna de dos personas sobre scooters y monociclos eléctricos circulando por una carretera de múltiples carriles con tráfico de vehículos
Dos personas utilizan vehículos eléctricos de movilidad personal en la Vía Expresa por la noche, generando controversia al circular en una vía rápida con tráfico automotor. (Panamericana)

En las últimas semanas, la imprudencia de conductores de scooters eléctricos quedó en evidencia tras varios incidentes registrados en Lima. Videos difundidos en redes sociales mostraron a jóvenes desplazándose por vías rápidas, sin casco de protección, realizando maniobras temerarias y poniendo en riesgo tanto su integridad como la de otros conductores y peatones.

Uno de los casos más comentados ocurrió en la Vía Expresa Javier Prado, donde cuatro jóvenes fueron captados circulando en scooters eléctricos por una ruta restringida para este tipo de vehículos. En las imágenes se observó a algunos viajando dos personas en una sola unidad, sin implementos de seguridad e incluso desplazándose en sentido contrario. El hecho generó críticas por la falta de fiscalización y volvió a poner sobre la mesa los vacíos normativos que rodean el uso de estos vehículos en la capital.