Tumshukaiko llega a Europa: investigación peruana expone en Milán el valor social de la arqueología y su conexión con comunidades

Investigadores destacaron que el sitio sigue siendo un espacio sagrado para pobladores locales y parte de su identidad cultural

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Presentación de proyecto arqueológico peruano en Milán en el marco del Día Nacional de las Universidades.
Presentación de proyecto arqueológico peruano en Milán en el marco del Día Nacional de las Universidades.

La presentación de un proyecto arqueológico peruano en Europa abrió un espacio de diálogo entre la investigación académica y las comunidades vinculadas al patrimonio. En la ciudad de Milán, una actividad organizada por la Libera università di lingue e comunicazione IULM reunió a especialistas, estudiantes y público interesado en el pasado prehispánico andino. El encuentro formó parte de la conmemoración por el Día Nacional de las Universidades y puso en agenda el rol social de la arqueología.

El proyecto expuesto se centra en Tumshukaiko, una zona arqueológica situada en Caraz, en la provincia de Huaylas. La actividad llevó como título “IULM cuenta la investigación: la arqueología como compromiso social”, una consigna que marcó el tono de las intervenciones. La propuesta incluyó una exposición académica, la proyección de un documental y una muestra cultural.

La jornada también permitió visibilizar la relación entre el conocimiento científico y las prácticas culturales vigentes en el entorno del sitio arqueológico. Voces de investigadores y representantes institucionales coincidieron en la necesidad de preservar estos espacios con participación de las comunidades locales.

Un sitio arqueológico con valor histórico y simbólico

Tumshukaiko como eje de investigación y ejemplo de arqueología con enfoque social y comunitario.
Tumshukaiko como eje de investigación y ejemplo de arqueología con enfoque social y comunitario.

La arqueóloga Carolina Orsini, directora de la Misión Arqueológica Antonio Raimondi, presentó los avances del proyecto en Tumshukaiko. Durante su intervención, explicó que el lugar mantiene un significado especial para la población local. “Los actuales caracinos consideran al sitio arqueológico un lugar sagrado, todavía utilizado en momentos rituales”, señaló.

Tumshukayko —también registrado como Tumshukaiko o Tumshukayko— se ubica cerca del río Llullán, en el flanco occidental de la Cordillera Blanca, a aproximadamente 2300 metros sobre el nivel del mar. El sitio figura en el Sistema de Información Geográfica de Arqueología de la Dirección General de Patrimonio Arqueológico Inmueble del Ministerio de Cultura del Perú desde diciembre de 2003.

Las investigaciones científicas iniciaron en 1999 y continúan en curso. Estudios recientes sitúan el origen del asentamiento en el Precerámico Tardío, alrededor del 2500 a. C. Sin embargo, los estratos superiores muestran indicios de ocupaciones posteriores vinculadas a la cultura Recuay o Huaylas, entre 300 a. C. y 500 d. C.

El área principal, conocida como Tumshukayko A, presenta un montículo artificial con una extensión visible de tres hectáreas y una altura aproximada de 50 metros. Este espacio incluye plataformas construidas con acumulaciones de piedra y tierra, sostenidas por muros de revestimiento. En algunos sectores, estos muros se encuentran muy próximos entre sí, como en la zona norte, donde se identifican estructuras denominadas “muros de chakana”.

En las plataformas se identifican diversos elementos arquitectónicos, entre ellos espacios funerarios y domésticos, así como rampas y escalinatas que conectan distintos niveles. Estas construcciones se desarrollaron desde el período Formativo Inicial y continuaron en uso en épocas posteriores.

Testimonios orales y fotografías aéreas de 1948 sugieren que el sitio original ocupaba una extensión mayor. Además de Tumshukayko A, existirían otros montículos, como Tumshukayko B, que formarían parte del conjunto.

Trayectoria de investigación

Sitio ubicado en Caraz con origen en el Precerámico Tardío (2500 a. C.) y ocupaciones posteriores.
Sitio ubicado en Caraz con origen en el Precerámico Tardío (2500 a. C.) y ocupaciones posteriores.

El interés por Tumshukayko se remonta al siglo XIX. El explorador italiano Antonio Raimondi describió el lugar como un “cerro” con grandes muros de piedra. Décadas después, el arqueólogo Julio C. Tello confirmó la presencia de plataformas, terrazas y escalinatas.

En los años noventa, la arqueóloga Clide Valladolid desarrolló estudios en la zona, seguidos por trabajos de su equipo. Investigaciones posteriores, lideradas por Alberto Bueno Mendoza en 2003 y 2005, no llegaron a publicarse de manera completa.

Un nuevo impulso surgió en 2021 con el trabajo de Carolina Orsini y Elisa Benozzi, quienes iniciaron una etapa de estudios sistemáticos. El equipo completó un análisis inicial ese mismo año y realizó excavaciones preliminares en 2022.

Arqueología y compromiso social

Durante el evento, el profesor Massimo De Giuseppe, director del centro de investigación de humanidades de la IULM, destacó la dimensión social de la disciplina. “La arqueología implica una responsabilidad social y la universidad mantiene su compromiso para auspiciar estos proyectos”, afirmó.

La programación incluyó la proyección del documental “Di pietra e voce”, realizado por un equipo de comunicadores de la universidad. La producción, con una duración de 20 minutos, presenta la mirada de una niña que vive cerca del sitio. Sus padres participan en las excavaciones, lo que permite integrar la experiencia cotidiana con la interpretación del pasado prehispánico. El relato recoge saberes locales que explican creencias y costumbres vigentes.

Expresión cultural en el cierre del evento

Como parte final de la actividad, la asociación Cedros de Pomabamba presentó la danza de las anacas. La puesta en escena captó la atención del público por su vestuario y coreografía. Esta participación reforzó el vínculo entre investigación académica y manifestaciones culturales contemporáneas.

El evento en Milán evidenció la articulación entre instituciones académicas, proyectos de campo y comunidades locales. La experiencia de Tumshukayko se presentó como un caso que combina investigación arqueológica, memoria colectiva y prácticas culturales vigentes, dentro de un marco de cooperación internacional.