La miopía infantil y adolescente se puede controlar: lo que padres y tutores deben saber

Hay algo que todos debemos conocer: la miopía no se detiene durante el crecimiento

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Niña de 10 años con anteojos y camiseta azul mirando a lo lejos en un jardín, plano cercano.
Una niña de 10 años con anteojos mira hacia la distancia en un entorno al aire libre, ilustrando recomendaciones de salud visual. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Estamos en pleno regreso a clases escolares y hay un tema del que se está hablando muy poco: la progresión de la miopía infantil y del adolescente, una condición que aqueja a muchos niños y adolescentes peruanos y que aún está en estudio. De acuerdo con investigaciones, la herencia de los padres, el largo tiempo de uso de dispositivos digitales, las distancias cortas de lectura en tiempos prolongados e incluso la reducción de actividades al aire libre son factores de riesgo para promoverla.

En este contexto hay algo que todos debemos conocer: la miopía no se detiene durante el crecimiento. El ojo continúa creciendo y con ello aumentan las posibilidades de desarrollar complicaciones oculares y visuales en la adultez. Sin embargo, hoy la ciencia hace la diferencia pues ofrece lentes con nuevas tecnologías y diseños especiales para controlar ese avance.

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Y es que la tecnología cambió la forma en que vivimos e indudablemente también está impactando en la visión de los niños y adolescentes. La respuesta viene con el enfoque de no solo corregir o compensar el defecto visual como venimos haciéndolo hasta ahora, sino encontrar una alternativa que permita controlar su avance y cuidar de la salud del ojo.

Esta tecnología es pionera. Se trata de una ingeniosa lente formada por una constelación de microlentes invisibles para ralentizar la progresión de la miopía y por eso ayuda a controlarla. Incluso la FDA (Food and Drug Administration de Estados Unidos) ha garantizado su seguridad, eficacia y soporte clínico.

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Su evidencia científica, documentada y respaldada durante más de 6 años de estudios clínicos publicados en medios científicos como el American Journal of Ophthalmology, British Journal of Ophthalmology y JAMA Ophthalmology, indica que con su uso en lentes oftalmológicos se logra hasta 67%, en promedio, de desaceleración de la progresión de la miopía en la potencia del defecto. Su adaptación es rápida pues hasta un 90% de los niños lograrían habituarse a su uso en menos de tres días y el 100% de ellos, en una semana.

Ésta es una primera respuesta a un punto clave y una necesidad que los padres o tutores deben atender. Su foco, más que corregir una visión de manera temporal con unos lentes, debe estar en controlar la progresión de la miopía, combinando ciencia óptica, ingeniería de materiales y evidencia clínica. De esta manera generan un impacto doble en sus hijos: mejoran su visión actual y protegen su salud ocular del futuro al reducir el riesgo de complicaciones asociadas con la miopía alta.

La invitación para los padres es clara: si está en sus posibilidades empiecen a indagar con un especialista de la visión sobre esta nueva generación de soluciones oftálmicas. Identificar el problema a tiempo y acceder a una solución que sea integral puede marcar la diferencia en la salud ocular y visual de toda una generación; así como en su presente y futuro estilo de vida.

Imagen OKPAJUGHLNEBJFQGWCN4T3EYGQ

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