Crisis del GLP en Perú: alta dependencia de Camisea explica alza de precios

Los efectos de la interrupción de apenas dos semanas en el sistema de transporte de Camisea se tradujeron en una crisis energética que paralizó el país y que, hasta la fecha, continúa impactando la economía

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El Ministerio de Energía y Minas (MINEM) emitió un comunicado para asegurar a la ciudadanía que existe suficiente stock de gasolina, diésel y GLP. Atribuyen la escasez a la especulación y anuncian que la situación se normalizará el fin de semana. (Crédito: Canal N)

La reciente crisis del gas licuado de petróleo (GLP) en el Perú no solo dejó colas, precios altos y preocupación en los hogares. También evidenció un problema de fondo: la fuerte dependencia del país de una sola fuente de suministro, Camisea. Cuando este sistema se detuvo por casi dos semanas, todo el mercado sintió el golpe.

Para miles de familias que cocinan con balón y para choferes que dependen del combustible a diario, el impacto fue inmediato. Menor oferta, mayores precios y dificultades para abastecerse. Aunque el servicio ya fue restablecido, las consecuencias aún se sienten.

El problema no es nuevo, pero esta vez quedó en evidencia con mayor claridad: cuando una sola fuente concentra gran parte del abastecimiento, cualquier falla puede generar una crisis.

Facilito permite revisar los precios
Facilito permite revisar los precios informados por los establecimientos que venden GLP, gasolinas y gas natural vehicular. Foto: Google Maps

Más del 70% del GLP depende de un solo sistema

El Perú obtiene más del 70% de su GLP de los líquidos de gas natural provenientes de Camisea. Esto convierte al sistema en el eje principal del abastecimiento energético para millones de ciudadanos.

En condiciones normales, este modelo funciona. Permite mantener costos relativamente estables y asegurar suministro constante. Sin embargo, cuando ocurre una interrupción, como la registrada recientemente, el impacto es masivo.

Usuarios denuncian incremento en el costo del combustible y señalan que el GLP que logran abastecer apenas les alcanza para uno o dos días de trabajo. (Crédito: Latina Noticias)

El economista Arturo Vásquez Cordano, socio de GERENS Consultoría y ex viceministro de Energía, ha advertido que esta alta concentración vuelve vulnerable al sistema frente a cualquier falla operativa.

Durante la paralización, el país tuvo que recurrir a inventarios y a importaciones para cubrir la demanda. Pero estas medidas no fueron suficientes para evitar la escasez ni el alza de precios.

Un sistema vulnerable ante cualquier interrupción

La crisis dejó en evidencia que el problema no es solo de producción, sino de vulnerabilidad estructural. Al depender tanto de una sola fuente, el margen de reacción es limitado.

Cuando Camisea dejó de operar, no había suficiente capacidad de respaldo. Las reservas eran reducidas y la logística no estaba preparada para responder con rapidez a una situación de ese tipo.

Esto generó lo que especialistas describen como un “estrés logístico”: plantas saturadas, demoras en el transporte y dificultades para distribuir el GLP de manera equilibrada en todo el país.

Para el ciudadano común, esto se tradujo en lo que vivió en los últimos días: largas colas, precios altos y menor disponibilidad de gas.

Ingreso de alimentos a mercados
Ingreso de alimentos a mercados mayoristas de Lima supera el promedio de las últimas semanas. (Foto: Agencia Andina)

El riesgo se extiende a otros combustibles

El problema no solo afecta al GLP. Desde el sector de grifos advierten que la situación podría replicarse en otros combustibles clave como la gasolina y el diésel.

Carlos Puente, director del consejo directivo de la Asociación de Grifos del Perú, alertó: “Pero el problema, no va a ser el GLP y el GNV. El problema real es que pasado esta fecha, probablemente sigan faltando los combustibles líquidos, es decir, la gasolina premium, la gasolina regular y el diésel”.

Este contexto ya golpea directamente al transporte público. El dirigente Héctor Vargas explicó que el alza del pasaje responde al encarecimiento del diésel. “El precio del combustible no les va a bajar”, afirmó.

Una lección que deja la crisis

Más allá de la coyuntura, la reciente escasez deja una advertencia clara: el sistema energético peruano es eficiente en tiempos normales, pero frágil ante emergencias.

La alta dependencia de Camisea, sumada a una limitada capacidad de almacenamiento y a problemas logísticos, hace que cualquier interrupción tenga efectos inmediatos en los precios y el abastecimiento.

Gas de Camisea - gas
Gas de Camisea - gas natural - TGP

Para los ciudadanos, esto se traduce en un impacto directo en el bolsillo: el gas para cocinar, el combustible para movilizarse y, en consecuencia, el costo de vida.

La crisis pasará, pero deja una pregunta abierta: si no se toman medidas, ¿qué ocurrirá la próxima vez que falle la principal fuente de energía del país?