Solo 4 de cada 10 peruanos duerme bien: ¿Cómo el estrés, tráfico, trabajo y celulares afectan la calidad del sueño?

Especialistas advierten que dormir menos de lo recomendado puede afectar la salud física y mental

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Una mujer permanece despierta en
Una mujer permanece despierta en la cama en las primeras horas del día, lidiando con la ansiedad matutina y la dificultad para conciliar el sueño. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En el marco del Día Mundial del Sueño, especialistas advierten que la calidad del descanso en el Perú atraviesa una situación preocupante. Según una encuesta global realizada por Win (empresa de investigación) en 2025, apenas cuatro de cada diez peruanos aseguran dormir bien, una cifra por debajo del promedio mundial, donde seis de cada diez personas reportan no tener un descanso adecuado.

El dato revela un problema creciente que combina estrés, largas jornadas laborales, tráfico intenso y el uso constante de dispositivos electrónicos, factores que alteran los hábitos de descanso y reducen las horas de sueño en la población.

Menos horas de descanso

De acuerdo con especialistas en medicina del sueño como Eduardo Bazán, médico somnólogo, muchas personas duermen menos de lo recomendado. Para adultos entre 18 y 65 años, se considera ideal descansar entre siete y nueve horas por noche; sin embargo, en la práctica, una gran parte de la población apenas alcanza seis horas de sueño.

Esta reducción del tiempo de sueño suele ir acompañada de cansancio acumulado, dificultades de concentración y falta de energía durante el día, síntomas que muchas personas han normalizado como parte de su rutina diaria, señala el especialista en Latina.

Pantallas que roban horas de sueño

Un reloj digital marca las
Un reloj digital marca las 5 AM sobre una mesa de luz de madera, con un celular apagado y una lámpara apagada, mientras una persona difuminada se estira recién despierta en su cama. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Uno de los factores más señalados por los expertos es la exposición constante a celulares, computadoras y televisores, especialmente durante la noche.

El uso de estos dispositivos antes de dormir afecta la producción de melatonina —la hormona que regula el ciclo del sueño— y retrasa la capacidad del cuerpo para conciliar el descanso.

Más de la mitad de los adultos reconoce que reduce horas de sueño por permanecer conectado al celular o revisando redes sociales, una práctica que se ha extendido tanto entre jóvenes como entre personas que deben madrugar para trabajar.

Estrés y ritmo de vida

El ritmo de vida también juega un papel clave. El estrés laboral, las preocupaciones económicas, el tráfico y la inseguridad generan una carga mental que muchas veces impide que el cerebro se relaje al momento de acostarse.

Cuando finalmente llega la hora de dormir, muchas personas experimentan dificultad para desconectarse de los pensamientos relacionados con el trabajo, las responsabilidades o los problemas cotidianos.

Riesgos para la salud

Dormir mal no solo provoca cansancio. La falta de descanso prolongada puede aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, debilitar el sistema inmunológico y afectar la salud mental.

También se asocia con alteraciones hormonales que influyen en el apetito, lo que puede favorecer el sobrepeso y la obesidad.

Otro fenómeno frecuente es la llamada “deuda de sueño”, que ocurre cuando una persona acumula varias noches durmiendo menos de lo necesario. Algunas personas intentan compensarlo durmiendo más los fines de semana, pero los especialistas advierten que esta práctica también puede alterar el reloj biológico.

El riesgo de automedicarse

Ante las dificultades para dormir, algunas personas recurren a pastillas o suplementos para conciliar el sueño, muchas veces sin supervisión médica. Los especialistas advierten que el uso de estos medicamentos debe ser controlado por un profesional, ya que el consumo prolongado puede generar dependencia y no solucionar la causa del problema.

Hábitos para mejorar el descanso

Una mujer joven duerme profundamente
Una mujer joven duerme profundamente boca arriba en su cama, con la cabeza apoyada en la almohada en la parte superior de la imagen y cubierta por una sábana clara, lo que sugiere un momento de tranquilidad y descanso. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Frente a esta situación, los expertos recomiendan adoptar medidas simples que pueden ayudar a mejorar la calidad del sueño. Entre ellas destacan mantener horarios regulares para dormir, reducir el uso de pantallas antes de acostarse, evitar estimulantes en la noche y mantener el dormitorio como un espacio destinado principalmente al descanso.

Los especialistas coinciden en que dormir bien no es un lujo, sino una necesidad básica para la salud. Priorizar el descanso, al igual que una buena alimentación o la actividad física, es clave para mejorar la calidad de vida.