Las veces que Nicolás Maduro atacó y se burló de las autoridades de Perú que no reconocían su dictadura

El Perú fue uno de los principales críticos del chavismo, y la captura de Nicolás Maduro reaviva el recuerdo de sus ataques verbales contra las autoridades peruanas

Guardar
Repasemos algunos impases entre los
Repasemos algunos impases entre los gobernantes anteriores de Perú y el dictador Nicolás Maduro| Foto composición: Infobae Perú

La captura de Nicolás Maduro, anunciada este 3 de enero de 2026 por el gobierno de Estados Unidos, ha reavivado en el Perú el recuerdo de los constantes ataques, insultos y burlas que el líder del régimen venezolano dirigió durante años contra las autoridades peruanas por desconocer la legitimidad de su gobierno y denunciar la ruptura democrática en Venezuela.

Desde el segundo mandato de Ollanta Humala hasta los gobiernos de Pedro Pablo Kuczynski, Martín Vizcarra y Dina Boluarte, Perú mantuvo una postura crítica frente al chavismo, lo que convirtió al país en uno de los principales blancos retóricos de Maduro.

“El cartel de Lima”: el ataque más reiterado

Uno de los episodios más notorios se produjo entre 2017 y 2018, cuando el entonces presidente Pedro Pablo Kuczynski, a través de la Cancillería peruana, impulsó la creación del Grupo de Lima, mecanismo regional que desconoció la reelección de Maduro y exigió la restauración de la democracia en Venezuela.

En respuesta, Maduro descalificó reiteradamente a este bloque con una expresión que quedó marcada en la retórica regional al referirse al grupo como “el cartel de Lima”, acusándolo de actuar bajo intereses extranjeros y de alinearse con la política de Estados Unidos hacia Venezuela.

Desde Lima, el Ministerio de Relaciones Exteriores sostuvo que el Perú no aceptaría descalificaciones y reafirmó que su posición se basaba en la defensa de la democracia y los derechos humanos en la región.

Tensiones durante el gobierno de Martín Vizcarra

El expresidente peruano Martín Vizcarra
El expresidente peruano Martín Vizcarra llega a la corte para escuchar la sentencia en los casos de corrupción vinculados a los proyectos de construcción del Hospital de Moquegua y Lomas de Ilo, en los que fue acusado de recibir sobornos mientras se desempeñaba como gobernador, en Lima. Perú, 26 de noviembre de 2025. REUTERS/Gerardo Marín

Durante el gobierno de Martín Vizcarra, la relación con Venezuela se tensó tras el reconocimiento del Perú a Juan Guaidó como presidente encargado en 2019. En respuesta a la decisión peruana de prohibirle el ingreso al país, Nicolás Maduro rechazó la postura de Lima y lanzó burlas contra el Ejecutivo, calificando la medida como “una ridiculez, una estupidez” y cuestionando al propio Vizcarra al afirmar que no sabía “cómo llegó a ser presidente”.

Desde Lima, el entonces mandatario respondió que el Perú no aceptaría lecciones de democracia, mientras que el Congreso calificó al régimen venezolano como dictatorial y expresó su respaldo al pueblo venezolano.

Posteriormente, tras la crisis política y social originada en Perú por la vacancia de Martín Vizcarra y el breve gobierno de Manuel Merino durante la pandemia de coronavirus, periodo en el que el país quedó sin gobernante por pocos días, Nicolás Maduro ironizó públicamente la situación:

“Parece que nadie quiere asumir la presidencia allá. Nosotros podemos mandarle a Juan Guaidó para que asuma la presidencia y se autoproclame presidente del Perú. ¿Qué les parece? Para que cumpla su sueño y entre a un palacio presidencial, porque aquí no tiene vida”, mencionó.

Francisco Sagasti: continuidad diplomática sin confrontación personal

Durante el gobierno de transición de Francisco Sagasti (2020–2021), la relación bilateral permaneció congelada. El Perú ratificó el desconocimiento de Maduro, mantuvo el reconocimiento a Juan Guaidó y continuó denunciando en foros internacionales la crisis humanitaria y las violaciones a los derechos humanos en Venezuela.

En este periodo no se registraron ataques personales directos de Maduro contra Sagasti, pero sí una continuidad del rechazo del régimen venezolano a la política exterior peruana, mientras Lima reafirmaba que su actuación se regía por el derecho internacional y la defensa de la democracia.

Pedro Castillo: una etapa sin ataques

Durante el mandato de Pedro Castillo (2021–2022), la relación con Venezuela fue menos confrontacional. Castillo evitó pronunciamientos críticos directos contra Maduro y mantuvo un discurso más distante sobre la situación venezolana.

El régimen de Maduro, en ese contexto, redujo sus ataques retóricos contra el Perú y expresó respaldo político a Castillo. Sin embargo, tras el intento de golpe de Estado del exmandatario peruano en diciembre de 2022, el gobierno venezolano cuestionó su destitución y expresó apoyo al expresidente, lo que marcó un nuevo punto de quiebre en la relación bilateral.

Dina Boluarte: ruptura total y condena institucional

Nicolás Maduro asumió de forma
Nicolás Maduro asumió de forma ilegal la presidencia de Venezuela - crédito composición Infobae Perú / AFP/ Andina

Con la llegada de Dina Boluarte a la presidencia, la relación entre Perú y Venezuela se deterioró completamente. La crisis se agudizó cuando el gobierno peruano desconoció a Nicolás Maduro y expresó su respaldo a la oposición venezolana, encabezada por Edmundo González Urrutia y María Corina Machado, lo que provocó una reacción directa desde Caracas. En ese contexto, Maduro descalificó al Ejecutivo peruano al referirse a él como un Gobierno no electo y repudiado por su pueblo.

Posteriormente, el régimen venezolano rompió relaciones diplomáticas con el Perú y ordenó la salida del personal diplomático peruano de Caracas. La Cancillería peruana calificó la medida como arbitraria, reiteró que el Perú no reconoce la legitimidad del gobierno de Maduro y reafirmó su compromiso con la defensa del orden constitucional, la democracia y los derechos humanos.

El Congreso de la República también aprobó pronunciamientos institucionales condenando las acciones y declaraciones del régimen venezolano y reiterando que Nicolás Maduro no representa la voluntad democrática del pueblo venezolano.