Shakira, Linkin Park y más: 2025, el año en que Perú vibró con las estrellas más grandes del mundo

Durante el año que se fue, Perú se consolidó como epicentro musical al recibir a figuras internacionales de todos los géneros, desde pop y rock hasta K-Pop y electrónica, con una agenda de conciertos que abarcó todo el año en Lima y otras ciudades

Guardar
Durante 2025, el Perú marcó
Durante 2025, el Perú marcó un antes y un después en la música global al acoger a artistas legendarios de distintos géneros que llenaron estadios y pusieron al país en el centro de los megaeventos internacionales (Instagram)

El calendario musical del Perú en 2025 alcanzó una magnitud pocas veces vista. Desde los primeros meses hasta el cierre del año, el país recibió a figuras de alcance global, giras largamente esperadas y espectáculos que congregaron a decenas de miles de personas.

Lima fue el principal epicentro, aunque ciudades como Arequipa y Cusco también ingresaron al circuito internacional. La oferta abarcó pop latino, rock alternativo, metal, electrónica, música urbana y K-pop, con producciones de gran escala y una respuesta masiva del público.

Más allá de la cantidad de conciertos, el año destacó por su diversidad y por consolidar al Perú como una plaza estratégica para las grandes giras mundiales.

El pop viene al Perú

Con estrellas del pop y
Con estrellas del pop y festivales colectivos, el inicio del año musical mostró un Perú preparado para producciones de gran escala y para recibir giras que apuntaron directamente a escenarios multitudinarios. (Instagram)

Febrero marcó el arranque de un año que rápidamente tomó ritmo. Shakira fue uno de los nombres más influyentes del primer tramo del calendario. La artista colombiana ofreció dos fechas que agotaron localidades y confirmaron su poder de convocatoria tras una etapa de renovación artística. Y aunque solo dio un show por problemas de salud (regresaría en noviembre a saldar su deuda) su espectáculo combinó un repaso por distintas etapas de su carrera con una puesta en escena de alto nivel técnico, reforzada por pantallas, coreografías y un repertorio diseñado para estadios.

Ese mismo mes, su compatriota Camilo también regresó al país con una propuesta centrada en la cercanía con el público. El cantautor colombiano apostó por un formato que equilibró producción y sensibilidad, con énfasis en canciones que el público coreó de principio a fin. En paralelo, la banda mexicana Camila reafirmó su vigencia dentro del pop romántico, con un show dirigido a una audiencia transversal que mezcló nostalgia y nuevas composiciones.

El lujo lo puso el exvocalista de The Police, Sting, que aportó un registro distinto al inicio del año. El músico británico presentó un concierto marcado por la precisión instrumental y un repertorio que abarcó tanto su etapa solista como su legado con el legendario trío. Su actuación fue valorada por la solidez musical y por atraer a un público diverso en edad y gustos.

Febrero también abrió espacio para propuestas colectivas como el festival Amor bajo las estrellas, que reunió a varios artistas (como Alex Ubago y MDO) en una misma jornada y reforzó la tendencia de eventos de formato amplio, con experiencias que van más allá del concierto individual. Ese modelo de festival se consolidó como una alternativa clave para públicos que buscan variedad en una sola noche.

Marzo y abril: rock, nostalgia y nuevas audiencias en escena

Rock, punk, pop alternativo y
Rock, punk, pop alternativo y K-pop marcaron dos meses intensos, con conciertos que apelaron tanto a la nostalgia como a nuevas generaciones que llenaron recintos y festivales. (Instagram)

Marzo elevó la intensidad con una programación orientada al rock y al pop alternativo. La canadiense Alanis Morissette encabezó uno de los conciertos más comentados del mes. Su regreso fue celebrado por una audiencia que conectó con un repertorio cargado de identidad y mensajes personales como You oughta know y Head over feet. La artista ofreció una actuación centrada en la interpretación vocal y en la fuerza emocional de sus letras, sin depender de artificios innecesarios.

Por su parte, los estadounidenses de The Offspring aportaron una dosis de energía punk rock, con un show directo y sin pausas prolongadas. La banda estadounidense desplegó un setlist pensado para mantener el ritmo constante, lo que generó una respuesta inmediata del público. El concierto destacó por su intensidad y por reunir a distintas generaciones en un mismo espacio.

Ha*Ash presentó su Hashville Tour con una propuesta narrativa que combinó música, visuales y relatos personales. El dúo logró una conexión particular con el público peruano, que respondió con alta participación durante todo el espectáculo.

Marzo también fue relevante por la llegada de Stray Kids, uno de los grupos más influyentes del K-pop contemporáneo. Su presentación marcó un hito dentro del género en el país, tanto por la magnitud del montaje como por la movilización de fanáticos que viajaron desde distintas regiones.

Abril mantuvo el nivel con la llegada de Shawn Mendes, quien ofreció un concierto centrado en la voz y en una estética sobria. Su presentación destacó por la claridad sonora y por un repertorio diseñado para reforzar la interacción con el público. Andrés Calamaro aportó una mirada más introspectiva, con un recorrido por su extenso catálogo y una interpretación que privilegió la narrativa musical.

System of a Down se convirtió en uno de los puntos más altos del mes. La banda desplegó un concierto de gran potencia, con un mensaje político explícito y una ejecución intensa que mantuvo al público en constante movimiento. Hombres G cerró abril con una propuesta distinta, apoyada en la nostalgia y en canciones que marcaron a varias generaciones, con un ambiente festivo y familiar.

Mitad de año: música urbana, cumbia y festivales regionales

A mitad del año, la
A mitad del año, la música urbana y la cumbia tomaron protagonismo, mientras festivales regionales reforzaron la descentralización de los conciertos y ampliaron el alcance del circuito musical. (GEC)

Junio introdujo una mezcla de géneros que reflejó la diversidad del consumo musical en el país. Quevedo fue uno de los nombres más convocantes del mes, con un show centrado en la música urbana y en una puesta visual diseñada para grandes recintos. Su presentación evidenció el crecimiento del género y su capacidad para llenar espacios masivos.

Alejandra Guzmán aportó un registro más rockero dentro del pop latino, con un espectáculo cargado de energía y una presencia escénica consolidada. La artista conectó con un público que respondió tanto a sus clásicos como a sus temas más recientes.

Grupo 5 ocupó un lugar central en junio, reafirmando el peso de la cumbia dentro del panorama musical peruano. Su concierto fue uno de los más concurridos del mes (y del año), con una audiencia que participó activamente y convirtió el espectáculo en una celebración colectiva. Jon Z completó el panorama urbano con una propuesta dirigida a un público joven, apoyada en ritmos actuales y una puesta dinámica.

Julio llevó la música fuera de Lima con mayor fuerza. Chayanne protagonizó uno de los momentos más recordados del año, con presentaciones en Lima y Arequipa que agotaron entradas. Su gira combinó coreografías, una banda sólida y un repertorio que recorrió décadas de carrera. La respuesta del público confirmó su vigencia como figura transversal.

El Vivo Cusco Fest se consolidó como uno de los eventos regionales más relevantes del año. El festival reunió a artistas nacionales e internacionales, con una propuesta que integró música, turismo y cultura local. Ese tipo de eventos fortaleció la descentralización del circuito de conciertos y amplió el alcance del mercado musical.

El tramo final

Entre octubre y diciembre, el
Entre octubre y diciembre, el Perú recibió espectáculos de gran escala, giras esperadas y conciertos intensos que consolidaron un final de año cargado de impacto sonoro y visual. (Instagram)

Octubre concentró algunos de los espectáculos más ambiciosos del año. Linkin Park encabezó uno de los conciertos más esperados, con una presentación cargada de simbolismo y una producción de alto nivel. El público respondió con una asistencia masiva y una participación constante, convirtiendo el evento en uno de los hitos del 2025.

Imagine Dragons ofreció un show diseñado para estadios, con una combinación de visuales, luces y un repertorio pensado para la interacción colectiva. Super Junior reforzó la presencia del K-pop, con una presentación que destacó por su coreografía y por la organización de una base de seguidores altamente movilizada.

David Guetta llevó la electrónica a gran escala, con un espectáculo que transformó el espacio en una pista de baile masiva. Su set estuvo marcado por una secuencia continua de éxitos y una producción orientada a la experiencia sensorial. Duki y Anuel AA representaron el auge del trap y el reguetón, con conciertos que evidenciaron la consolidación de estos géneros en el país.

Guns and Roses merece unas líneas aparte ya que su retornó al país estuvo marcado por sus grandes éxitos noventeros y, aunque se hayan convertido en casi un habitué en estos últimos años, sus fieles fans siguen llenando estadios y recintos en donde se presenta la que alguna fue considerada la banda más peligrosa del mundo

Diciembre cerró el año con una agenda intensa. Limp Bizkit ofreció un concierto de alto voltaje, con una propuesta que apeló a la energía cruda y a un público fiel. Pierce The Veil aportó un registro alternativo, con una audiencia que respondió de forma entusiasta. Love Of Lesbian sumó una cuota indie, con un show más introspectivo y centrado en la conexión emocional.

Los eventos navideños completaron el cierre del calendario, con conciertos temáticos y presentaciones especiales que combinaron música y celebración. El balance final dejó en evidencia un año excepcional, en el que el Perú no solo recibió a grandes artistas, sino que también consolidó una infraestructura, un público diverso y una agenda capaz de sostener una oferta musical continua a lo largo de doce meses.