Tener título universitario no asegura trabajo: estos son los más golpeados por el desempleo en el Perú

Según las últimas cifras del INEI, la tasa de dificultades laborales en profesionales con estudios superiores llega al 7%, superando incluso a quienes solo terminaron la primaria

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En el cuarto trimestre de
En el cuarto trimestre de 2024, la tasa de desempleo del Perú fue de 4,7%. Foto: Altavoz

El mito de que un título profesional garantiza estabilidad laboral se derrumba con las cifras más recientes del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). Según el Informe Técnico “Perú: Comportamiento de los Indicadores del Mercado Laboral a nivel Nacional y en 27 Ciudades”, correspondiente a agosto de 2025, la población con educación universitaria completa es la que registra la mayor tasa de desempleo en el país, incluso por encima de quienes solo alcanzaron educación primaria.

Durante el trimestre abril-mayo-junio de 2025, la tasa de desempleo nacional se situó en 5,9%. Sin embargo, al desagregar por nivel educativo, el panorama resulta llamativo: mientras entre los universitarios el desempleo llegó a 7%, entre las personas con primaria o menor nivel apenas alcanzó un 4%. La paradoja se explica por la fuerte competencia en sectores profesionales y por la dificultad de absorber a los nuevos egresados en un mercado marcado por la informalidad y el subempleo.

Universitarios con más desempleo, pero con mayores ingresos

Fuente: INEI - Encuesta Permanente
Fuente: INEI - Encuesta Permanente de Empleo Nacional (EPEN)

El mismo informe del INEI, elaborado a partir de la Encuesta Permanente de Empleo Nacional (EPEN), ofrece un análisis detallado de los ingresos laborales según el nivel educativo alcanzado. Los egresados universitarios perciben un ingreso promedio de S/ 3.176,7 mensuales, cifra que triplica lo que ganan quienes solo concluyeron la primaria (S/ 916,5). En medio se ubican los trabajadores con secundaria completa, que alcanzan un promedio de S/ 1.432,7, y los que culminaron estudios superiores no universitarios, con S/ 1.897,6.

Esto muestra una contradicción en el mercado laboral: pese a que los universitarios obtienen los ingresos más altos, también son quienes más dificultades enfrentan para insertarse laboralmente. La combinación de desempleo universitario elevado y desigualdad en las oportunidades de ingreso refleja un escenario complejo para miles de jóvenes que terminan sus estudios superiores con la expectativa de conseguir un empleo adecuado.

En total, la población económicamente activa (PEA) alcanzó los 18 millones 393 mil peruanos en el último año móvil. De ellos, 17,4 millones están ocupados y alrededor de 983 mil permanecen desempleados. Dentro de los ocupados, aproximadamente 9,5 millones cuentan con empleos adecuados, mientras que 7,9 millones de personas —equivalentes al 43,1% de la PEA— se encuentran subempleadas, es decir, trabajan con ingresos bajos o con jornadas por debajo del mínimo requerido.

Brechas de género, juventud y desigualdades regionales

trabajo - desempleo
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El empleo adecuado también se distribuye de manera desigual entre hombres y mujeres. De acuerdo con el INEI, apenas el 40,6% de las mujeres con empleo accede a condiciones adecuadas, frente al 60,5% de los hombres. A su vez, el 53% de las mujeres ocupadas se encuentra en condición de subempleo, lo que equivale a más de 4,6 millones de trabajadoras en todo el país. En comparación, entre los hombres el subempleo afecta al 35,1%.

Las cifras de desempleo también refuerzan esta brecha: durante el segundo trimestre de 2025, la tasa de desempleo en mujeres llegó a 7,2%, mientras que en hombres fue de 4,7%. Este contraste muestra cómo la participación femenina en el mercado laboral sigue enfrentando barreras que van más allá del acceso al empleo, ya que también se relacionan con la calidad y estabilidad de los puestos de trabajo.

En el caso de los jóvenes de 14 a 24 años, los indicadores son aún más críticos. El informe técnico revela que el 58% trabaja en condiciones precarias y apenas un 31% logra acceder a un empleo adecuado. Este panorama refleja las dificultades que enfrenta la nueva generación para ingresar al mercado formal, incluso cuando cuentan con estudios técnicos o universitarios.

El análisis regional también marca diferencias significativas. En áreas urbanas, el desempleo alcanzó el 6,8%, mientras que en zonas rurales apenas llegó al 1,7%. La brecha de 5,1 puntos porcentuales refleja cómo en las ciudades el mercado está saturado y la competencia es más intensa, mientras que en el campo la informalidad se convierte en el espacio predominante de ocupación. La Encuesta Permanente de Empleo Nacional, aplicada en 27 ciudades como Lima, Arequipa, Trujillo, Cusco, Piura y Chiclayo, confirma que la precariedad laboral afecta con mayor fuerza a los centros urbanos, donde los salarios suelen ser más altos, pero también más inestables.

El Informe Técnico del INEI añade que, por ramas de actividad, los ingresos promedios registraron incrementos respecto al periodo anterior. El sector de Agricultura, Pesca y Minería mostró un aumento del 7,8%, Manufactura creció en 6,3%, Servicios en 4,7% y Comercio en 4,3%. Incluso la Construcción, que históricamente presenta alta informalidad, registró un crecimiento del 3, 7%. Pese a estas mejoras, la desigualdad en el acceso al empleo adecuado persiste, golpeando con mayor intensidad a los jóvenes y a las mujeres.