
Durante el segundo año de gobierno de la presidenta Dina Boluarte, la pobreza monetaria en el Perú afectó al 27,6% de la población, lo que equivale a 9 millones 395 mil personas, según informó el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) en la presentación de los resultados de Pobreza Monetaria 2024.
Aunque esta cifra representa una reducción de 1,4 puntos porcentuales respecto al año anterior, el impacto de la pobreza sigue siendo crítico, especialmente en las zonas urbanas, donde se concentra la mayor parte de la población afectada.
El ingreso promedio fue de S/1.196 para los peruanos en 2024
Durante el año 2024, el ingreso real mensual por habitante en el Perú experimentó un incremento del 2,3% en comparación con el año anterior, alcanzando un promedio de S/1.196.
Este aumento, equivalente a S/26, se registró en todos los ámbitos geográficos del país, siendo más significativo en el resto urbano (2,4%), seguido de Lima Metropolitana y la Provincia Constitucional del Callao (1,8%) y, finalmente, en las áreas rurales (1,1%). A pesar de este crecimiento, la pobreza monetaria continúa afectando a una parte considerable de la población peruana.
Perú: 7 de cada 10 pobres residen en áreas urbanas
De acuerdo con el INEI, la disminución de la pobreza se reflejó principalmente en las áreas urbanas, donde la incidencia pasó de 26,4% en 2023 a 24,8% en 2024. En las zonas rurales, la reducción fue más leve, de 39,8% a 39,3%.
En términos absolutos, aproximadamente 386 mil personas dejaron de estar en situación de pobreza en comparación con el año anterior. Sin embargo, el informe también destacó que más del 70% de las personas en situación de pobreza residen en áreas urbanas, lo que subraya un cambio en el perfil de la pobreza en el país.
INEI: la pobreza extrema sigue siendo el doble que en 2019
La pobreza extrema, definida como la incapacidad de cubrir el costo de una canasta básica de alimentos, afectó al 5,5% de la población en 2024, lo que equivale a 1 millón 872 mil personas.
Este indicador también mostró una leve mejora, con una reducción de 0,2 puntos porcentuales respecto al año anterior. Según el INEI, 50 mil personas dejaron la condición de pobreza extrema en 2024.
La mayor disminución se registró en las zonas rurales, donde el índice pasó de 16,2% en 2023 a 15,5% en 2024. En contraste, en Lima Metropolitana y la Provincia Constitucional del Callao, la pobreza extrema aumentó ligeramente, de 3,2% a 3,3%.
El costo de la canasta fue de S/1.816 para las familias peruanas en 2024
El informe del INEI explicó que la pobreza monetaria en el Perú se mide a través del gasto en bienes y servicios esenciales. Para 2024, el costo de la canasta básica de consumo, que incluye alimentos y no alimentos, ascendió a 454 soles por persona al mes.
Esto significa que una familia de cuatro integrantes necesitaría un ingreso mensual de 1.816 soles para no ser considerada pobre. En el caso de la pobreza extrema, el costo de la canasta básica alimentaria fue de 256 soles por persona al mes, lo que equivale a 1.024 soles para una familia de cuatro integrantes.

En Perú, 6 de cada 10 personas es pobre o está en riesgo de serlo
Además de la pobreza, el informe destacó que el 31,8% de la población se encuentra en situación de vulnerabilidad monetaria, es decir, personas que pueden cubrir el costo de la canasta básica, pero que están en riesgo de caer en la pobreza ante eventos adversos como la pérdida de empleo, enfermedades graves o desastres naturales.
Este porcentaje es ligeramente superior al registrado en 2023, cuando se situó en 31,4%. En conjunto, el 59,4% de la población peruana es pobre o está en riesgo de caer en la pobreza, lo que evidencia la fragilidad económica de una gran parte de los hogares del país.
Pobreza en Perú no amaina: ¿Estamos a 40 años de alcanzar a Chile?
Durante la presentación del informe, el investigador Javier Herrera, quien participó en su elaboración, señaló que el Perú necesitaría aproximadamente 40 años para alcanzar los niveles de pobreza que tenía Chile en 2022. Herrera destacó que la pobreza en el país ha adquirido un rostro predominantemente urbano, lo que requiere un replanteamiento de las políticas públicas y los programas sociales. Según el investigador, las estrategias deben considerar las diferencias entre la pobreza rural y urbana, ya que ambas tienen características y necesidades distintas.
Herrera también subrayó que, aunque en las ciudades medianas se ha logrado una reducción significativa de la pobreza, en las grandes urbes, como Lima, los avances han sido modestos. De hecho, Lima, que alguna vez fue considerada la “ciudad de las oportunidades”, ahora concentra la mayor tasa de pobreza del país. Este cambio en la dinámica urbana plantea desafíos importantes para el diseño de políticas que promuevan el desarrollo económico y social en las ciudades.
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