Luis Abelardo Takahashi, el artista descendiente de japoneses que escribió más de 200 canciones: destacados cantantes inmortalizaron sus composiciones

La prolífica producción de nuestro compatriota incluye polkas, tonderos, huaynos y pasillos. “¡Qué viva Chiclayo!” ha sido interpretada por Lucha Reyes y otros músicos peruanos

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Luis Abelardo Takahashi supo consolidarse
Luis Abelardo Takahashi supo consolidarse como un gran criollo peruano gracias a sus canciones. (Radio San Borja)

En el país existe más de un exponente de la música tradicional, esa que nos llena de orgullo y enciende el fervor criollo. Pero, ¿qué se necesita para producir temas con identidad peruana que trasciendan en el tiempo? La respuestas es simple: un corazón como el que tenía Luis Abelardo Takahashi Núñez. Su apellido tal vez no parezca un referente en cuanto a peruanidad se trata, pero es indudable que llevaba el criollismo en sus venas, de ello dan cuenta las múltiples composiciones con sello nacional y norteño que han quedado para la posteridad.

¿Quién era Luis Abelardo Takahashi Núñez?

El famoso artista y compositor nació en la región Lambayeque, en Ferreñafe, un 22 de noviembre de 1926. Tal y como lo detalla su apellido, tuvo ascendencia nipona gracias a su padre, Sakuzo Takahashi, quien había llegado al Perú desde la lejana Fukushima en Japón. Posteriormente, entabló una relación sentimental con Tarcila Núñez Delgado, natural de Cajamarca. Cuando tenía ocho años, el padre del artista falleció y fue enterrado en territorio nacional.

Desde muy joven, Luis Abelardo demostró tener cierta afinidad y pasión por la música, tal es así que narra la historia que desde los 13 años ya tocaba la guitarra y el tiple. Gracias a sus habilidades, integró el “Conjunto Tropical de Ferreñafe”, ganando algo de dinero por su labor como músico.

Con el paso del tiempo el joven compositor también se dedicó al oficio de relojero que le fue heredado de su padre, alternando su trabajo con su gran pasión: la música. Para aquel entonces, ya había iniciado su vida en Lima.

¡Qué viva Chiclayo!

La prolífica producción de Luis
La prolífica producción de Luis Abelardo se compone también de polkas, tonderos, huaynos, pasillos, entre otros. (Centro Social Cultural y Musical Victoria)

Las tierras del norte, cálidas y llenas de un sol radiante desde siempre, han contrastado con la húmeda Lima, cuya característica principal es el cielo y sus nubes grises. Sin duda, este panorama debió causar gran nostalgia en el joven artista quien hizo uso de sus dotes como músico para componer el tema “Qué viva Chiclayo”, marinera norteña que se estrenó para dejar huella y ha sido interpretada en más de una ocasión por grandes voces como la de Lucha Reyes. Luego de la difusión de esta composición, Takashi estrenó el vals “Engañada” que terminó de catapultarlo a la fama y consolidarlo como una promesa de la música criolla de aquella época.

Con locura” fue otro gran éxito en la carrera del compositor peruano, cuyas letras ya estaban en las voces de todo cantante criollo que se jactara de serlo. La prolífica producción de Luis Abelardo se compone también de polkas, tonderos, huaynos, pasillos, entre otros, y canciones tan famosas como “Mal paso”, “Sacachispas” “Mis anhelos”, “Ansias”, tondero “El borrachito”, entre otros.

En total, se ha logrado enumerar al menos 200 composiciones que demuestran su versatilidad y pasión por los diversos géneros musicales. Muchas de estas tienen un particular sonido norteño que evoca a estas calurosas tierras.

Su vida en Ferreñafe fue
Su vida en Ferreñafe fue una gran fuente de inspiración para el compositor. (Facebook Ferreñafano de Corazón)

Todo ello le valió múltiples reconocimientos e incluso obtuvo el segundo lugar en el Festival de la Canción Criolla en 1960. Se dice que Luis Abelardo aportaba melodía y letra netamente de acuerdo a su inspiración, es decir, no componía por encargo.

Naturalmente, su bella pluma también sirvió para que saltara hacia el ámbito literario, escribiendo poemas y hasta pequeños cuentos en revistas y diarios. Se desempeñó también en estaciones de radio y canales de televisión. Contrajo matrimonio con María Nila Bautista Palacios, de Ferreñafe, con quien tuvo seis hijos. Su casa en Carabayllo por mucho tiempo fue la Peña Tricolor, fundada por él y un grupo de amigos.

La partida de un grande

En 1996, el compositor al lado de toda su familia se trasladó hacia Japón para empezar una nueva vida a fin de darle mejores oportunidades a uno de sus hijos que padecía síndrome de down. Pasó varios años en la ciudad de Konami, haciendo algunas presentaciones. Según una de sus hijas, el artista no lograba adecuarse al inicio. Allí también se hizo conocido por su talento y conectó con la comunidad hasta adaptarse.

En 2002 inició una lucha contra el cáncer que lo llevó a someterse a un par de operaciones para extirpar los tumores que se manifestaban en su rostro.

Sus restos fueron repatriados desde la lejana ciudad nipona hasta su natal y amado Perú, donde fue despedido en medio del cariño de aquellos que lo conocieron y admiraron. Incluso la Municipalidad de Comas, donde había vivido, le realizó un homenaje para despedirlo. El artista fue enterrado en la provincia de Ferreñafe al lado de la tumba de su madre.

Mausoleo del compositor. (pepe-ladd.blogspot.com)
Mausoleo del compositor. (pepe-ladd.blogspot.com)

El ‘Chino’ Abelardo supo consolidarse como un gran criollo peruano. Aquellos que lo recuerdan aseguran que era un gran hombre siempre dispuesto a ayudar, además de un apasionado por la música.

Luis Abelardo solía llamarlo “cholo”, y debido a sus dotes le gritaba “saca cholo chispas del suelo”, que finalmente dio origen al popular tondero que reza justamente esa frase en el coro.