La violencia intrafamiliar atenta contra la infancia

Esta violencia generalmente ha sido transmitida de generación en generación: los adultos de hoy fueron menores expuestos a comportamientos violentos en su infancia, aprendiendo patrones que hoy repiten.

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Candidatos sentenciados por violencia familiar
Candidatos sentenciados por violencia familiar logran votos suficientes para ser alcaldes y regidores. (Andina)

La violencia intrafamiliar son los actos de agresión que se producen dentro de la convivencia familiar y que, gravemente, se comenten también contra menores de edad como una forma de crianza normalizada.

En el Perú, de los distintos tipos de violencia registrados por las principales entidades del Estado, como los del Centro de Emergencia Mujer (CEM), en los 3 primeros meses del 2023, son 3,067 casos que corresponden a niños de 0 a 5 años, 6,094 a niños de 6 a 11 años y 8,874 a niños de 12 a 17 años. Sin embargo, estas cifras pueden representar números mayores al no contar con registros de agresiones que no son consideradas como tal.

Esta violencia generalmente ha sido transmitida de generación en generación: los adultos de hoy fueron menores expuestos a comportamientos violentos en su infancia, aprendiendo patrones que hoy repiten. Esta situación se agrava y es aún más preocupante cuando ocurre en poblaciones de pobreza y pobreza extrema. Los niños, niñas y adolescentes están muchas veces en calidad de “invisibles”, no solo al interior del seno familiar, sino también ante su comunidad, la sociedad civil y autoridades.

Buckner Perú, a través de uno de sus programas de desarrollo social Centro de Esperanza Familiar en Lima, ha registrado que 500 familias han pasado diversas experiencias de violencia. 91% sufrieron violencia en su niñez. Las mujeres han recibido insultos, humillaciones, violencia física e incluso tocamientos indebidos por parte de familiares cercanos. Los varones expresaron que vivieron violencia física y psicológica. Han sido tratados como adultos. Por el hecho de ser hombres, estaban obligados a aguantar todo tipo de situaciones.

Factores sociales como el machismo, el autoritarismo, el sometimiento, entre otros, como económicos y de salud se encuentran presentes en el hogar en donde se supone, los NNA deberían contar con un entorno protector y de desarrollo saludable, pero muchas veces es escenario de peligro y desprotección.

Las consecuencias tienen graves efectos en los menores. Afecta su salud física, emocional y daña no solo sus proyectos de vida, sino su presente. En el ámbito educativo, se presenta el abandono de los estudios o bajo rendimiento escolar, mientras que en la salud se presentan casos de desnutrición crónica y lesiones graves de por vida. En cuanto a la salud emocional y mental, los NNA presentan diversos trastornos, conductas violentas y aislamiento social. Efectos que no aseguran un futuro prometedor, pero sí un contexto que nos llama a reflexionar y tomar acción.

¿Qué hacer para cambiar esta situación?

Las organizaciones del Estado deben superar limitaciones tangibles en sus servicios para desplegar las políticas públicas en el territorio y operar como un sistema de protección multinivel en los casos de violencia contra NNA. También, atender oportunamente las vulnerabilidades de las víctimas, en particular, de aquellas que residen en lugares donde el Estado no cuenta con servicios que garanticen los derechos fundamentales y, en consecuencia, el desarrollo.

Por otro lado, como sociedad podemos optar por prevenir la violencia desde casa. Consultar con un especialista en métodos de crianza positiva, nos dará una nueva perspectiva y fortalecerá los lazos familiares con prácticas con base en el amor, respeto y tolerancia.

Así mismo, podemos hacer un cambio apoyando distintas iniciativas de desarrollo social que benefician a poblaciones de pobreza y pobreza extrema, en el cual se involucre el apoyo para todos los miembros de la familia con el objetivo de conseguir cambios realmente significativos.

Hagamos un esfuerzo en conjunto para prevenir la violencia en los distintos niveles sociales y mejoremos la calidad de vida de los que más lo necesitan.

Claudia León
Claudia León